Política
Martes 17 de Febrero de 2015

A un día del 18F, siguen los cruces entre el oficialismo y la oposición

Fiscales que organizaron la marcha en homenaje a Nisman dijeron que será “grande”. Sectores K volvieron a alertar que busca "debilitar" a la Casa Rosada, que sufre un "intento destituyente".  

La marcha de silencio que se realizará mañana, a un mes de la muerte del fiscal Alberto Nisman, sumó ayer nuevos cruces entre sus organizadores, que pronosticaron que será "grande", y el oficialismo, que insistió en que se trata de una "acción opositora" y "antidemocrática".

Los fiscales Ricardo Sáenz y José María Campagnoli salieron en defensa de la manifestación, convocada para mañana a las 18 en la plaza del Congreso, desde donde partirán hacia Plaza de Mayo, pasando por la sede de la Unidad Fiscal Amia, que lideraba Nisman y está ubicada a una cuadra del Cabildo.

Lo mismo hicieron el precandidato presidencial Sergio Massa (Frente Renovador), quien dijo que "el grito del silencio va a retumbar en cada rincón del país", y varios dirigentes políticos de la oposición.

En el oficialismo, en cambio, el diputado Carlos Heller y los precandidatos presidenciales Agustín Rossi, Jorge Taiana y Sergio Urribarri señalaron que la movilización es una "clara acción opositora" organizada con el fin de "debilitar al gobierno", que sufre un "intento destituyente".

Sáenz, fiscal general ante la Cámara de Apelaciones en lo Criminal, uno de los organizadores de la marcha, ratificó que será un "homenaje" al fiscal fallecido y no un pedido de justicia para esclarecer las causas de su muerte.

"Nosotros tenemos el convencimiento de que la marcha va a ser grande. Estamos viendo que mucha gente está adhiriendo. Planteamos hacer un homenaje a Nisman y nos encontramos con mucha gente que quiere hacerlo y lo ve desde esa manera, no de otro como lo ven algunos sectores", apuntó Sáenz.

Por su parte, el fiscal Campagnoli aseguró que la convocatoria a la marcha, denominada 18F, "va a ser bastante alta" y sostuvo que "gran parte es gracias al gobierno, que la puso en la tapa de los diarios".

"La marcha tiene como único fin un homenaje a la memoria de un colega que apareció muerto haciendo su trabajo, y lo hacemos en silencio por respeto a la investigación que lleva adelante la fiscal (Viviana) Fein y la que se llevará por requerimiento de Pollicita", expresó Campagnoli, quien está enfrentado con el gobierno. Luego señaló que "es ridículo pensar en un intento de desestabilización".

Por su parte, el fiscal ante la Cámara Federal porteña, Germán Moldes, enfatizó que la movilización "no tiene connotación política entendida como partidaria" y señaló que los fiscales no pueden "darse el lujo de tener miedo, porque eso paralizaría las investigaciones".

"Nosotros no estamos pidiendo justicia; nosotros formamos parte del mecanismo de la Justicia, estamos homenajeando a un colega, estamos brindando homenaje a una familia que recibió más gestos de desdén que condolencias", planteó.

En línea, Massa consideró que "la marcha no puede ser ni leída ni entendida como política, sino como la expresión de deseo de millones de argentinos de que haya verdad y justicia. El grito del silencio va a retumbar en cada rincón del país", desafió.

Por su parte, el diputado Fernando Sánchez (CC) sostuvo que si la marcha "es un reclamo sostenido en el tiempo, las cosas van a cambiar", y apuntó: "Es bueno que sea masivo".

Sánchez aclaró que se trata de una movilización "convocada por los fiscales", de quienes dijo que "algunos han llevado muy bien su trabajo y otros han sido serviles al poder de turno".

Desde el Partido Socialista, el diputado Roy Cortina consideró que la marcha será de "gran convocatoria" porque "expresa un sentimiento de consternación y estupor en la sociedad, y que no fue contenido con la actitud que tendría que haber tenido la presidenta".

Por el oficialismo, el diputado Heller (Nuevo Encuentro para la Victoria) señaló que la marcha es "una acción opositora" que pretende instalar la idea de que el Gobierno es culpable de la muerte de Nisman.

"Todo el mundo tiene derecho a manifestarse. Yo no comparto (la marcha) porque se trata, claramente, de una acción opositora que intenta instalar la idea de que, haya sido como haya sido que murió Nisman, la culpa la tiene el gobierno", señaló.

 

Contra el círculo rojo. Por su parte, el ministro de Defensa, Agustín Rossi, le apuntó al "circulo rojo" (en alusión al término que usó Mauricio Macri para referirse a un grupo de personas del ámbito del "hacer y del pensar" que propiciaron su alianza con Daniel Scioli y Sergio Massa), al que acusó de utilizar la muerte de Nisman para "generarle puntos de debilitamiento y desgaste al gobierno".

Rossi estimó que "los fiscales adoptaron un posicionamiento político, y detrás se alinean los sectores políticos, mediáticos y económicos opositores" en la búsqueda de "un efecto electoral", aunque advirtió: "No le tenemos miedo, los esperamos en las elecciones".

A su vez, el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, afirmó que el gobierno sufre "un intento destituyente" de parte de sectores que "no le perdonan sus logros de gestión".

Como Perón y Frondizi. En un acto en su provincia, Urribarri señaló que el país ya vivió "situaciones similares con (Juan Domingo) Perón en 1955, con (Arturo) Frondizi en 1962 o cuando intentaron voltear a otro gran patriota como Raúl Alfonsín, pero no lo lograron".

Taiana también opinó que se trata de "una marcha opositora", de "un hecho político que trasciende la trágica muerte de Nisman" y subrayó que "sería importante que el Poder Judicial se ponga al día con sus propias demoras en el tema (Amia) y pudiera seguir avanzando".

"Macri fue el primero que convocó a la marcha. Por supuesto que todo tienen derecho a asistir como ciudadanos pero si usted es jefe político de un partido, es obvio que la convocatoria es un hecho político", sostuvo el precandidato presidencial.

El diputado Carlos Kunkel (FpV) cuestionó la convocatoria al considerar que "hacer campaña política sobre la base del dolor de la familia y el desdichado acontecimiento de la muerte (de Nisman) es antidemocrático".

Un retorno anticipado

La presidenta Cristina Fernández adelantó ayer su retorno desde Santa Cruz y se trasladó a la residencia de Chapadmalal, a pocas horas de la marcha del silencio convocada para homenajear al fiscal Alberto Nisman.

Si bien estaba previsto que la mandataria celebrara ayer en El Calafate el cumpleaños de su hijo Máximo Kirchner, y el jueves hiciera lo propio para festejar sus 62 años, a último momento decidió adelantar la partida de Santa Cruz y viajar a la costa atlántica.

En su regreso, la presidenta se comunicó con las autoridades de Córdoba, a raíz del trágico temporal ocurrido en esa provincial (ver páginas 22 y 23), según señaló el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.

La jefa del Estado permanecerá en Olivos o en la Casa Rosada cuando se realice la marcha a un mes de la muerte de Nisman.

Tras dos días de actividades en El Calafate, que incluyeron varios actos y un mensaje por cadena nacional, Fernández de Kirchner despegó a última hora del domingo pasado hacia Buenos Aires, a bordo del Tango 01.

La familia irá a la manifestación

Familiares del fallecido fiscal Alberto Nisman tienen previsto participar de la marcha de mañana, confirmó ayer el fiscal federal José María Campagnoli. “Hasta donde yo tengo entendido, sí”, respondió Campagnoli al ser consultado sobre el particular. Había trascendido que la hija mayor del ex fiscal podría encabezar la columna junto al grupo de fiscales convocantes. También se descuenta la asistencia de la madre del fiscal, Sandra Garfunkel; de la hermana de Nisman, Sandra, además de primos y familiares directos. Hasta ayer no se había confirmado aún la participación de su ex esposa, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado.

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