Policiales
Domingo 20 de Diciembre de 2015

A una semana del accidente acercaron el helicóptero a la orilla del dique

La aeronave quedó a una profundidad de 20 metros de la superficie. El cadáver del piloto Carlos Zarlenga y el del mecánico Luis Barrera continúan atrapados en la cabina

  Pasó una semana de que se conociera la trágica noticia de la caída de un helicóptero en el dique Potrerillos y anoche se supo que tras las tareas de rescate los restos de la aeronave y posiblemente los cadáveres de las dos víctimas pudieron ser aproximados a la costa del lago y quedaron a 20 metros de profundidad. El jefe de la Policía de Mendoza, Roberto Munives, dio esta información y precisó que después de más de 12 horas de trabajo, la utilización de bolsones inflables para elevar los restos a la superficie fue todo un éxito.
Participan en los trabajos de rescate unas treinta personas pertenecientes a la Marina, Bomberos de la Policía, Voluntarios de Luján y de Capital. El capitán de navío Enrique Balbi describió que en las  primeras horas de la mañana se hizo, como todos los días desde que comenzó la tarea de búsqueda, la reunión de coordinación y distribución de roles entre los miembros del operativo.
Se alistaron los botes, se colocaron grampines (anzuelos de tres puntas gigantes) y  drizas para la maniobra de reflotamiento y se prepararon la cámara filmadora subacuática y los equipos de buceo autónomos de aire comprimido, además del puesto de socorro. También se afianzó un segundo grampín  y se autorizó a una pareja de buzos a descender a 15 metros para enganchar a las cuerdas los globos de izado inflados con aire comprimido desde la superficie.
“Se inició la maniobra de reflotamiento con  los globos de izado de a uno por vez y así sucesivamente en cuatro oportunidades, despegando el objeto del fondo. Luego fue remolcado en dirección a la orilla del dique  hasta una profundidad de 20 metros que tocó fondo, sin poder apreciar aún de qué parte del helicóptero se trata”, comunicó Balbi.
Con esta estrategia se logró despegar del fondo el helicóptero para trasladarlo al exterior. El objetivo es hacerlo llegar a la orilla para ser entregado a la comisión nacional investigadora de accidentes aéreos. Sin embargo, la principal motivación del equipo es hallar los cuerpos de Carlos Alberto Zarlenga y Luis Marcelo Barrera, quienes ocupaban la nave al momento de estrellarse en el espejo de agua.
Por falta de luz se decidió continuar con la maniobra hoy bien temprano y, como adelantó Munives, si todo sale como está planeado es probable que al finalizar la jornada el helicóptero quede afuera. Resta comprobar que el objeto que arrastran contiene la cabina con los cuerpos y no se trate de alguna otra parte que puede haber quedado separada cuando se produjo el impacto.

Inédita tragedia
El fatídico accidente se produjo el sábado 12 de este mes, pasadas las 8, a unos 1.000 metros del paredón del lago. Ocurrió durante la filmación de un reality show para el canal norteamericano MTV. El piloto era un profesional experto que estaba contratado junto con un equipo de gente para la realización de los efectos especiales de una serie que aún no sale al aire. Sobrevolaba el espejo de agua sin permiso. Volaba en una nave, de color celeste y blanco, identificada con las siglas LVVFO.
Las hipótesis con las que se trata de establecer cómo se produjo el accidente giran en torno a dos supuestos. Por un lado se cree que el helicóptero se cayó porque tuvo un desperfecto técnico y una de sus hélices habría rozado el lago, haciendo que el piloto perdiera el control y la nave explotara antes de sumergirse.
Por otra parte, se piensa que al volar tan cerca de la superficie (3 metros) una ráfaga de viento en contra desequilibró el aparato y lo hizo caer en picada al agua. Según esta versión, los testigos vieron desde lejos un hongo de humo blanco, que no fue más que el mismo golpe de la nave desarmándose antes de precipitarse al fondo del dique. Esta sería la presunción más fuerte de las dos.
Se sospecha que los ocupantes del helicóptero pueden estar sujetos a sus cinturones de seguridad o bien la cabina no se destruyó y los cuerpos quedaron atrapados en su interior. Todas estas circunstancias limitan las posibilidades de que los cuerpos aparezcan flotando en el dique y exigen para poder hallarlos un rescate especial, dada la profundidad en la que quedaron, que se estima supera los 70 metros.
Para llevar adelante las tareas de búsqueda y rescate se trajo hasta la provincia un robot de última tecnología llamado ROV (Rescue Operative Vehicule), propiedad de la Armada. Hoy continuará el operativo para finalmente dar con los cadáveres.

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