En debate esp
Domingo 25 de Septiembre de 2011

A votar, que se derrite el mundo

¿Ahorramos? ¿Consumimos con fe kirchnerista? ¿Nos endeudamos? ¿Preparamos las vacaciones? ¿Es cierto que estamos condenados al éxito?.

Manuel de Paz
mdepaz@diariouno.net.ar

Menos de un mes. Un tranco y llegamos a las urnas. Pero justo ahora que todo venía tan cantado, tan huracán con nombre de mujer, al resto del mundo se le ocurre empiojarnos la fiesta.

Iba a ser un paseo en góndola cristinista y ahora amenaza convertirse en un viaje en tren fantasma, aunque sepamos que al final del túnel siempre habrá luz porque, como ya nos enseñó Eduardo Duhalde, “la Argentina está condenada al éxito”.


Minimarket
Pareciera que esos pelmazos de los estadounidenses y los europeos nos quieren hacer hocicar en el lodazal para cobrarse de alguna manera aquel defolteo del presidente –por siete días– Adolfo Rodríguez Saá, en enero de 2002.

Pareciera que al Primer Mundo se le hubiese ocurrido estancar la economía global y alimentar un descenso generalizado de los mercados. Basta ver cómo sus autoridades vienen fracasando exitosamente en los programas para activar la economía global.


¿Bailamos?

La Operación Twist para estimular la economía anunciada el miércoles por la Reserva Federal de los Estados Unidos es hasta ahora un tango llorón.

Ya se habla de “los indicadores del miedo”, como si estuviéramos ante el estreno de una película de terror.

Todos temen que China se frene. Y hasta el oro ya no parece un refugio tan seguro.

El precio del petróleo bajó. También el de la soja y el de los otros granos que dan de comer al mundo (y royalties a la Argentina). Y ni hablar del valor de los papeles de la Bolsa.


Excremento
Cristina venía insistiendo en que la Argentina iba a sacar únicamente réditos de la crisis mundial porque aquí se había hecho lo inverso a las recetas recesivas que vienen aplicando las grandes potencias, enclenques desde la debacle de la burbuja inmobiliaria de 2008.

Sin embargo, el salpique hacia la Argentina se viene sintiendo de a poco como si fuera caca de paloma que no sabemos de dónde cae.

Y otra vez se vuelve a hablar de un viejo conocido de la Argentina, el riesgo país, que ya se acerca casi a los mil puntos.

Las demoras en concretar el pago de la deuda argentina con el Club de París y el descrédito de las estadísticas argentinas han vuelto a estar en las páginas de los diarios del mundo, acicateado por la Asamblea del FMI que se celebró en Washington.


Relevo de pruebas
Como contrapartida, a Cristina la favorecen hasta las propias preguntas que lanzan figuras políticas de renombre.

En Washington, por ejemplo, el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, ha admitido en público que en el mundo ya se están preguntando si el sistema político estadounidense está en condiciones de lidiar con la crisis. Esa que ellos mismos desataron, agregamos nosotros.

En concreto, la que termina ha sido una semana de vaticinos apocalípticos. La gran duda ahora es si esto es pasajero o si vino para quedarse.


Veamos, dijo un ciego
En medio de esta esperpéntica realidad, los argentinos no sabemos muy bien para dónde disparar.

¿Ahorramos con espíritu cuáquero? ¿Consumimos con fe kirchnerista? ¿Nos endeudamos? ¿Anulamos las vacaciones a plazos?
Los industriales argentinos siguen la evolución de la moneda brasileña con más pasión que Tinelli el rating minuto a minuto de la TV.

El ronroneo, en tanto, insiste en que la crisis mundial acentuará el voto por Cristina, ya que a nadie se le ocurriría cambiar el caballo en medio del río, máxime cuando este caudal viene embravecido.


Bendita sombrilla
Todo estaría indicando entonces que hasta el 23 de octubre seguiremos bajo el paraguas protector de la Argentina, que aguantará a lo macho la crisis que inventaron europeos y estadounidenses, y que desde acá hemos esquivado con “el modelo”.

Pero el 24 a la mañana el festejo por el urnazo augurado a Cristina no podrá extenderse mucho tiempo.

No porque no se lo merezca, sino porque será hora de meterse de cabeza en aceptar la realidad con otras miradas menos caseras. Los cuatro años que le esperan hasta 2015 a la “Cristina ventarrón” serán muy difíciles por el cuadro mundial que vienen pintando los que mandan.

Bajá un cambio
Es muy factible que la Argentina tenga que empezar a poner el freno de mano en un montón de cosas.

Es que, nos guste o no, el destino nos alcanzará.

No somos un país tan blindado como se decía desde los atriles oficiales. Pero a lo mejor tampoco tan destartalados como se dibujaba desde la otra punta.

Ya se adelanta, por ejemplo, que el año que viene sólo vamos a crecer 3%, según análisis de banqueros privados. Para el Presupuesto nacional 2012 ese crecimiento será del 5%.

En ambos escenarios estaremos ante una desaceleración de la economía. Sin las tasas chinas del 8 o el 9% .


Batí la justa

El “modelo” argentino tiene que sincerar que no es más que Brasil ni que la India, naciones emergentes que ya han puesto las barbas en remojo.

Y que, paradojas mediante, le están reclamando a viva voz a EE.UU. y Europa que tomen medidas urgentes para resolver los desaguisados económicos y políticos del Primer Mundo antes de que empiecen a infectar a los países emergentes, que hoy son la locomotora que sostiene la economía mundial.

Lo concreto en el caso argentino es que más temprano que tarde nos rozarán los cascotes.


El verbo defoltear
El viernes, en Washington, Amado Boudou ya tiró señales de que Argentina está dispuesta a volver a los mercados y de que va a pagar la deuda con el Club de París.

No faltó quien le recordara que no sólo en 2002 hubo default sino que también en 2007 la Argentina volvió a defoltear la deuda truchando el INDEC, y eso que estábamos en medio de un boom económico.

Desde acá les contestaron que parece que hubiese una guerra entre la Reserva Federal de los Estados Unidos, las calificadoras de riesgo, el Banco Central Europeo y el FMI para ver quién ensombrece más el futuro económico.


Sensatez, plis
Queda menos de un mes. Ojalá pase rápido. Es imperioso que volvamos a la senda de hacer las cosas que haya que hacer y no las que se dicen para endulzar oídos.
 

Comentarios