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Domingo 15 de Noviembre de 2015

Ahora la siesta es prioridad en las empresas

Las personas que se echan la siesta rinden más por las tardes. 20 minutos de siesta son más que suficientes para aumentar el rendimiento. Empresas como la NASA, Google o Nike apuestan por la siesta.

“Expertos alemanes han recomendado la incorporación de la siesta en las empresas, a modo de pequeña pausa en el horario laboral, como método para optimizar el rendimiento del trabajador”. La noticia es de julio de 2011 y es tan sólo un ejemplo. Porque, efectivamente, la siesta es buena para el cuerpo y también lo es para trabajar, más bien, para seguir trabajando. 
La siesta en el puesto de trabajo se instauró ya con éxito en Estados Unidos, Japón y Austria. Precisamente en el país de las barras y las estrellas un estudio –en realidad ha habido ya muchos– mostró que las personas que se echan la siesta rinden más por las tardes que las que no lo hacen.
En este estudio treinta y nueve voluntarios sanos de veintiún años tuvieron que memorizar cien combinaciones de rostros y nombres durante la mañana. Después un grupo disfrutó de una siesta de noventa minutos mientras que el otro se mantenía despierto. A las seis de la tarde se repitió el ejercicio. El grupo que había descansado tuvo una mejora de un 10% en su rendimiento, mientras que el que permaneció en pie tuvo una ligera disminución de su capacidad, también de en torno al 10%.
La siesta ideal
La siesta es una especie de sueño corto recuperador.
No debe durar más de 30 minutos.
Dormir siesta de más de media hora distorsiona sus efectos positivos.
Una siesta de 40 minutos o más altera el ciclo del sueño nocturno.
Se recomienda un sofá o una silla cómoda en lugar de la cama.
No se aconseja siesta a las personas con insomnio.
Una cabezadita mejora física y mentalmente a las personas.
Una cabezadita a media mañana o después de comer no sólo favorece la recuperación cardiovascular, reduce el estrés y promueve el estado de alerta mental; sino que –como decimos– aumenta la productividad tanto en cantidad como en calidad. Y las empresas, las empresas inteligentes y que cuidan a su plantilla, lo saben. Como cuenta Habitissimo, cada vez son más las empresa españolas que se suman a esto de dormir la siesta, pero muy poco a poco. En otros países son ya varias las empresas que apuestan por ella:
Google: pionera prácticamente en todo, Google también fue una de las primeras marcas en apostar por eso de echar una cabezadita en mitad de la jornada laboral. Así, y además de ofrecer zonas de recreo para sus empleados, el metabuscador pone a disposición de sus empleados varias camas reparadoras para que puedan echar una pequeña siesta.
Nike: defensores del deportes y de los buenos hábitos de vida, no extraña que Nike sea una de las marcas defensoras del descanso a media mañana por eso de aumentar la productividad y estimular a sus empleados. La central cuenta con diversas salas para descansar o incluso para hacer meditación.
NASA: Grande entre las grandes, la NASA es una gran fan de la siesta española; de hecho llevó a término un estudio con 747 pilotos en el que demostraba que 20 minutos de siesta es más que suficientes para reducir exponencialmente el nivel de error en sus maniobras… Con esta evidencia a nadie le extraña que técnicos, especialistas y futuros astronautas sueñen con las estrellas echando una cabezadita a media media mañana.
GMO Internet y Umeda: en esta apuesta por las turbosiestas, Japón ocupa un papel predominante y es que son varias las marcas niponas que apuestan por ella, marcas como GMO Internet (ubicada en Tokio). En esta compañía de servicios informáticos, los trabajadores tienen sofás para acostarse. Otra fiel seguidor de la siesta es Umeda, el distrito de negocios de Osaka; aquí se pueden encontrar instalaciones públicas con camas para dormir siestas.
La hora sexta
Cuenta la historia que San Benito de Nursia, más conocido como San Benito Abad, fue la persona que estableció como momento de descanso "la hora sexta" o también llamada la hora de la siesta. Benito enseñó a los monjes a construir relojes para contar las horas. La regla de San Benito concretaba una serie de horas con las obligaciones, comidas, oraciones y ceremonias a realizar en cada una de ellas. La hora sexta, dedicada en la regla benedictina al descanso, ha sido la que ha inmortalizado la siesta.
Fuente: 20 minutos.es

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