Política
Viernes 14 de Octubre de 2011

Astiz aseguró que es "objeto de una persecución por motivos políticos"

El represor, quien es juzgado en una causa por 85 desapariciones en la ESMA durante la dictadura, denunció que sus acusadores son "vengativos" y "amargos".

El ex capitán de navío Alfredo Astiz tuvo este viernes la oportunidad de decir sus últimas palabras antes del veredicto ante el Tribunal Oral Federal 5, a cargo del juicio por los crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura militar.

"Le voy a explicar algo a la legítima querella: nuestros amigos y familiares son gente que nos conoce íntimamente y que sabe de nuestras honestas conductas. Son gente feliz que educa a sus hijos para pensar en el futuro, sin resentimientos, aún a pesar de los hostigamientos y de la privación ilegítima libertad que estamos sobrellevando”, expresó Astiz.

“Por el contrario, cuando uno ve a la legítima querella y sus abyectos, todos detrás del cristal, son unos crispados, amargos y vengativos. En definitiva son personas mayoritariamente infelices”, afirmó el ex marino.

Añadió que es "objeto de una persecución por motivos políticos" y calificó de "tribunal especial" a los jueces que lo juzgan.

En tanto, este jueves, el represor de la ESMA Adolfo Miguel Donda le pidió al tribunal que lo juzga que dé a conocer el veredicto después de las elecciones presidenciales para no ser “un afiche de sus cargosas campañas”, atacó al gobierno nacional y dijo que en este juicio se siente como “un judío perseguido” y que a esta altura es un “cadáver”.

“Les pido que nuestras condenas se den después de la elección general, aunque sea una hora después. No quiero ser un afiche de sus cargosas campañas”, dijo Donda al pronunciar sus últimas palabras ante el TOF en una crítica al gobierno nacional y a los organismos de Derechos Humanos.

En la audiencia del jueves también hablaron Julio César Coronel, quien se declaró inocente, y Carlos Capdevilla, que señaló que se siente “engañado por la Armada” porque no reconoció que toda la fuerza participó de la represión, mientras que Jorge Radice se negó a hablar.

La exposición de los acusados fue acompañada por unos quince familiares, entre ellos Cecilia Pando, esposa del ex mayor Pedro Mercado y defensora del último régimen militar.

Están siendo juzgados 18 imputados -que actuaron en la ESMA- por 85 delitos de lesa humanidad, entre ellos el secuestro y desaparición de las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, del periodista y escritor Rodolfo Walsh y de la fundadora de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor.

La Fiscalía y las querellas pidieron penas de prisión perpetua, para algunos acusados como Astiz y Jorge El Tigre Acosta, y de 25 años de cárcel para otros por secuestro, homicidio y aplicación de torturas.

La ESMA fue el centro clandestino de detención más grande la última dictadura militar, donde funcionó una maternidad clandestina y por el que se calcula que pasaron más de cinco mil personas.

En la audiencia, la primera dedicada a las últimas palabras de los represores, Donda, ex integrante del Grupo de Tareas 3.3.2 y tío de la diputada nacional Victoria Donda, quien nació en la ESMA —apropiada luego por el prefecto Juan Antonio Azic (también juzgado en este proceso)—, se calificó como “un preso político” y dijo que el juicio es un “circo” y que se siente un “cadáver”.

“No tengo temor. Estas condenas y prisiones nos están matando por partes. Hoy por hoy, soy un cadáver. Yo he sido un combatiente y solo he buscado servir a mi país”, sostuvo al calificar a la represión como “una guerra”. “En una guerra política no hay inocentes y más cuando el actual gobierno les permite su accionar”, agregó. También dijo: “No tengo nada que ver con los nazis, por el contrario hoy me siento un judío perseguido”.

Sobre su actuación en la ESMA señaló se desempeñó entre 1979 y 1981 cuando en el centro de detención ilegal, dijo, “no había clandestinidad sino medidas de seguridad” y sostuvo que cumplía ordenes. “Fueron órdenes recibidas que si no se cumplían se sancionaban”, dijo y negó que existieran “los traslados de la muerte por lo menos en el tiempo que yo estuve”.

Por su parte, Capdevilla, capitán de fragata y uno de los médicos de la ESMA, señaló que ingresar a trabajar a la Armada fue “un error”.

“Actualmente me siento engañado por la institución que no tuvo la hidalguía de decir que toda la fuerza estuvo involucrada en la lucha armada”, sostuvo, y calificó de “traidores” a sus superiores, entre ellos al actual jefe de la Armada, Jorge Godoy, lo que ya había dicho durante en el transcurso del juicio.

Capdevilla calificó de “terroristas” a los querellantes y que durante la represión “se perseguía a terroristas muy bien entrenados y pertrechados”.

“No hay nación en el mundo que respete a rajatabla los derechos humanos”, opinó, y dijo que siente como una “tortura” los juicios orales que debe afrontar.

Fuentes: A24.com y Télam

Comentarios