San Rafael
Domingo 12 de Abril de 2015

Aumentaron las denuncias por agresiones y amenazas a través de Internet

En los dos últimos años se multiplicaron los casos en los juzgados correccionales. La mayoría por amenazas En el caso de los menores sólo prosperan cuando los padres intervienen, sino los hechos pasan desapercibidos.

Marcelo Schmitt
unosanrafael2012@gmail.com

Peleas, separaciones, tenencia de los hijos, regímenes alimentarios incumplidos son los principales motivos que generan rispideces entre los adultos que terminan en agresiones vía Facebook, correos electrónicos o mensajes por los celulares.
El 15% de las causas que ingresan a los juzgados correccionales en San Rafael están relacionadas con amenazas e injurias a través de las redes sociales. 
Es así que en los dos últimos años hubo una explosión de denuncias en un marco investigativo muy complejo que tiene pocos recursos para esclarecer en tiempo y forma los hechos.
Es que para seguir adelante con la causa se necesitan pruebas fehacientes del agravio o de la amenaza denunciada. Capturas de pantalla, secuestro de la computadora utilizada, análisis de la información, programas adecuados de búsqueda de datos; en resumen tecnología y recursos humanos que puedan ayudar a resolver la causa.
“Esta práctica de agredir por Facebook  se ha vuelto muy común entre los adultos que ‘quieren mandar al frente’ a sus ex parejas o amigos con los que mantienen algún tipo de conflictos”, señaló un alto funcionario judicial.
Todo comienza cuando una de las partes empieza a publicar mensajes agresivos o amenazas. A partir de allí, sino se captura la pantalla, la víctima corre el riesgo de que el emisor borre el mensaje y pedir información a la empresa que suministra el servicio se vuelve una utopía.
Una vez que se recaban las pruebas, el próximo paso será el secuestro de la máquina desde donde se enviaron los mensajes. La computadora es trasladada a la Unidad de Delitos Informáticos para un análisis exhaustivo.
Con las pruebas sustanciadas, puede iniciarse una querella por calumnias e injurias o bien un proceso penal por amenazas que tiene una pena de dos años.
En este contexto, salvo en el caso de las amenazas contra la integridad de las personas, la resolución del conflicto puede estar enmarcada en una mediación o en una retractación de parte del agresor.
El tema, según la fuente consultada, “se ha vuelto muy complejo sobre todo cuando hay separaciones en las que los protagonistas, como adolescentes, se agreden utilizando las redes sociales” y agregó “son las mujeres quienes más utilizan este método para presionar a sus ex parejas”.
En el mundo de los menores, más habituados al uso de las redes sociales, las denuncias prosperan cuando los padres intervienen.
“Es que los chicos se han acostumbrado a un vocabulario violento y no miden las consecuencias de sus actos”, afirmó la fuente consultada.
En algunos casos, sobre todo cuando las chicas publican fotos propias muy provocativas y sus amigos las “viralizan” (replican) en la red, muy poco se puede hacer porque el acto es voluntario. En esos casos, cuando los padres quieren resolver judicialmente esta situación se los deriva al Sistema Local de Protección de Derechos de la DINAF para que puedan mejorar el control sobre sus hijos. Si hay amenazas entre menores no hay instancia penal alguna.
Algunos casos investigados por la justicia correccional de San Rafael
Los agresores utilizan todo tipo de artimañas para perjudicar a la persona con la que mantienen un conflicto. Desde utilizar cibers para evitar ser rastreados hasta crear cuentas con el nombre de la otra persona para enviarse mensajes ofensivos y culparlos.
Es así que en una oportunidad un hombre denunció a su mujer porque lo hostigaba con correos electrónicos que lo difamaban y lo injuriaban. Iniciada la investigación se pudo saber que el hombre había creado una cuenta con el nombre de su ex mujer  y se autoenviaba los mensajes a su computadora laboral.
En otro hecho, en el que el agresor negaba haber utilizado el Facebook para amenazar a su ex pareja, la tecnología pudo descubrir, tras el secuestro de la máquina, la imagen del agresor cuando enviaba esos mensajes. Es que la computadora tenía un sistema que permitía mostrar la foto del que la estaba utilizando.
Peor fue lo que le sucedió a un profesor de una escuela secundaria que mantenía contactos vía correo electrónico con los alumnos. Es que uno de ellos, le hackeó la cuenta y empezó a utilizarla para acosar y amenazar a algunas alumnas. Por suerte para la víctima, se pudo determinar el robo de la contraseña.

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