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Domingo 25 de Diciembre de 2011

Benedicto pidió el fin de la violencia en Siria y diálogo entre Israel y Palestina

El Papa, en la tradicional bendición "Urbi et Orbi" desde el balcón central de la basílica de San Pedro, en el Vaticano, llamó además a lograr "la estabilidad y la reconciliación" en Irak y Afganistán. Navidad: El Papa inició la celebración con un tradicional rito en el Vaticano

En su tradicional mensaje de Navidad, Benedicto XVI exhortó a que "todos los sectores de la sociedad en los países árabes", sacudidos por cambios sociales y políticos, participen en la "construcción del bien común". Desde el balcón central de la basílica de San Pedro, el Papa pidió el fin de la violencia en Siria, "donde ya se ha derramado tanta sangre", y que se "reanude el diálogo entre israelíes y palestinos".

En el tradicional mensaje de Navidad "Urbi et Orbi", Benedicto XVI rogó este sábado que "él, que es el Príncipe de la Paz, conceda la paz y la estabilidad a la Tierra en la que ha decidido entrar en el mundo (...) que favorezca la plena reconciliación y la estabilidad en Irak y Afganistán".

Además, el Papa imploró a Dios "que dé un renovado vigor a la construcción del bien común en todos los sectores de la sociedad en los países del norte de África y Oriente Medio". También lanzó un nuevo llamado a la "solidaridad" con los pueblos del Cuerno de África, particularmente con los refugiados "duramente probados en su dignidad".

Por otro lado, denunció el deseo del hombre de querer "sustituir" a Dios, de "decidir lo que está bien y lo que está mal" y de creerse "el dueño de la vida y la muerte". Jesucristo, sostuvo el pontífice ante decenas de miles de fieles, fue enviado a la tierra "para salvarnos, sobre todo del mal profundo, enraizado en el hombre y la historia", que "es la separación con Dios, el orgullo y la presunción de actuar por uno mismo". Este mal consiste en "competir con Dios y sustituirlo, decidir lo que está bien y lo que está mal, ser el dueño de la vida y la muerte. Es el gran mal, el gran pecado", aseguró.

Benedicto XVI exhortó durante la misa, a abandonar los "destellos" de la sociedad de consumo y "la soberbia" de la razón "liberal" para dejarse seducir por la humildad de Jesús, un Dios que pide paz para todos.

El Papa de 84 años entró en la basílica de San Pedro, visiblemente cansado, en una peana móvil en la que recorrió la iglesia para oficiar la misa solemne que celebra el nacimiento de Jesús, retransmitida por televisión. Le ayudaron a subir los peldaños por los que se accede al altar. Decenas de teléfonos móviles inmortalizaban el momento desde los bancos.

El Papa, que con frecuencia denuncia el exceso de racionalismo, la falta de esperanza y la negación de lo trascendente, invitó a hombres y mujeres a dar muestras de humildad frente al misterio dela Navidad: "Si queremos encontrar al Dios que ha aparecido como niño, hemos de apearnos del caballo de nuestra razón ilustrada (...) Debemos deponer nuestras falsas certezas, nuestra soberbia intelectual".

"La Navidad se ha convertido hoy en una fiesta de los comercios, cuyas luces destellantes esconden el misterio de la humildad de Dios", lamentó."Junto a ti -rezó el Papa dirigiéndose a Dios- debemos ser constructores de paz. Amamos tu ser niño, tu no-violencia", mientras "el mundo está constantemente amenazado por la violencia en muchos lugares y de diversas maneras".

 

Fuente: Infobae
 

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