Economía
Sábado 22 de Octubre de 2011

Cada vez más mendocinos eligen los cultivos sin conservantes y se ocupan de sus propias huetas

Cualquiera puede armar su propia huerta en el patio de su casa. Una forma directa de eludir los efectos nocivos de los agroquímicos y de cuidar la economía.

Por Juliana Argañaraz
jarga@diariouno.net.ar

“Todas las verduras y frutas que consumimos son sembradas en casa o compradas en lugares de siembra, sin agroquímicos”, cuenta Daniela, una de los miles de mendocinos que remplazaron la verdulería por la siembra orgánica.

Los beneficios enumerados por quienes consumen hortalizas sin agroquímicos son muchos y van desde la salud de los consumidores, pasando por el medio ambiente, hasta llegar a las familias productoras.

“En primer lugar le hace bien a nuestro organismo no comer todos los fertilizantes que les ponen a las verduras en el circuito comercial para que luzcan mejor o duren más; pero además estamos colaborando con el ambiente y sobre todo con los productores, que se ven expuestos a los fertilizantes tóxicos todo el tiempo, y no son máquinas son familias”, precisó Laura Fiori (35), ama de casa, estudiante y una de las creadoras de Siembra Diversa, un servicio de delivery de este tipo de productos.

La tendencia va en alza: ya no sólo los ambientalistas y vegetarianos consumen frutas y verduras que ellos mismos cultivan, sino que los métodos son accesibles para cualquier persona que desee realizarlos, incluso en macetas y cajones que se pueden colocar en pequeños balcones o patios de baldosas.

Daniel San Martín, técnico permacultor y profesor de la Fundación Rural, explicó: “Lo primero a tener en cuenta es que el terreno esté libre de basura y de elementos nocivos, como aceite. Cualquiera lo puede hacer en su patio, cualquier elemento sirve para almacenar los cultivos siempre y cuando tenga 30 centímetros de alto de tierra”.

Según los cálculos de los profesionales, una persona necesita de 9 a 10 metros cuadrados de cultivo para estar permanentemente abastecida. Es importante trabajar con tierra preparada y pueden cultivarse hierbas, tomates, pimientos, zapallitos y hasta maíz.

Vivir así
Daniela Py (32) y su marido, Fabián Estébenez (39), ambos vegetarianos, eligieron este modo de vida desde hace 6 años, cuando se mudaron a Corralitos junto con sus dos hijos (Uma, de 5 años, y Madhu, de 8) y comenzaron su huerta propia.

“Acá tenemos de todo: berenjenas, tomates, membrillos, ciruelas, albahaca, repollos, orégano, albahaca, entre otras cosas. Todo lo regamos con agua de pozo y también hacemos nuestro propio compost”, contó Daniela.

Para elaborar el compost, la familia comienza por seleccionar su basura y separar lo que es biodegradable, con lo que después elaboran el abono para sus cultivos.

“Para los chicos es genial, les encanta colaborar, sobre todo en la etapa de siembra”, contó Daniela, que es sommelier de té. Además, reconoce que la verdura mejora mucho su calidad: “A veces una berenjena queda un mes y medio fuera de la heladera y sigue intacta como cuando recién la cosechamos”, ejemplificó.

Lo principal “es tomar conciencia de que la huerta orgánica doméstica busca la autoproducción de alimentos sanos, libres de productos químicos y con mayor poder nutricional”, destacó San Martín.

Familias de trabajo
Siembra Diversa es una empresa que se dedica a la producción y distribución de frutas y verduras sin agroquímicos.

Está compuesta por dos familias productoras y dos encargadas de la difusión y distribución.

“Llegamos por semana a unas 30 familias de todo el Gran Mendoza, tenemos clientes fijos y otros ocasionales”, contó una de las integrantes, Laura Fiori (35).

“Cuesta que la gente se acostumbre a comer sólo fruta y verdura local y de estación”, reconoció la mujer, pero aseguró que cada vez es más la gente interesada por este sistema.

Los cajones semanales rondan los $50 y contienen todo tipo de frutas y verduras. Los pedidos se hacen al 4450586 o a pedidos2@siembradiversa.org.
 

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