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Viernes 29 de Abril de 2016

Cambalache en la AFA: en el mismo lodo, todos manoseaos

Todos pergeñan estrategias para quedarse con una porción de poder y no pagar ningún costo político. Los principales focos de conflicto son los derechos de TV y la creación de una liga profesional.

Todos ladran, todos vociferan como si fueran fieras hambrientas. Y en realidad lo son. Quieren sentarse en el sillón de la calle Viamonte. El poder los seduce hasta el punto de recurrir a la amenaza con tal de lograr el objetivo, como aquella sugerencia de Angelici a Segura que todos negarán.

Eso sí, en algo hay unanimidad: nadie quiere pagar el costo político. Y aquí se incluye al gobierno nacional, que juega su partido con su artillero Daniel (Angelici), metido como cuña entre medio de los defensores de la vieja política afista.

Los nuevos, los mediáticos, que aparecen como más transparentes sólo por decisión justamente de los medios, ya comprobaron que la pelea no es sencilla: les creció un voto en medio de una elección que creían ganada ampliamente. Y encima parece que sus laderos son los responsables del desquicio matemático. Vale la pena recordar que el 3 de diciembre pasado Segura y Tinelli empataron en 38 cuando en realidad habían votado 75 asambleístas, uno menos que la suma del resultado.

Son muchos los frentes abiertos y una sola la obsesión: no pagar el costo político.

Los derechos de televisión encabezan la lucha de intereses, pero la creación de una superliga propuesta inicialmente por cuatro de los cinco grandes (menos Independiente) llegó para pelearle cartel. Por ahora sólo cumple el papel de moneda de cambio. Es más. las modificaciones son inminentes. Las reuniones se suceden y los promotores de lo que ayer Angelici llamó "Liga Profesional" ("vamos a empezar por cambiarle ese nombre de superliga", dijo molesto) empiezan a apurar los trámites. Cuentan que a más tardar en dos semanas ya habría un proyecto sobre la mesa.

Así las cosas, la discusión parece dividirse en dos grandes frentes, pero en realidad es solo uno. Los grandes quieren disciplinar a los más chicos, que son mayoría. Y en el medio está el pelotón, entre los que se incluyen Newell's y Central, claro, que mirá para ambos lados como buscando el hueco más conveniente. Los rosarinos están esperando conocer los nombres de los candidatos para entrar en escena. La última referencia oficial de canallas y leprosos es el voto de diciembre: ambos se inclinaron por Tinelli.

En realidad, a los dirigentes que no tienen aspiraciones políticas no les interesa demasiado quiénes y cómo televisan los partidos o la creación de una liga paralela a la AFA siempre y cuando se incrementen sustancialmente los ingresos. La plata no les alcanza, nunca les alcanza.

Mientras, el gobierno Nacional trata de sacarse de encima los gastos de Fútbol para Todos haciendo el menor ruido posible. En la AFA dicen que ellos también quieren romper el vínculo, pero también participar en la elección de los nuevos socios.

Del otro lado del mostrador, los principales postulantes juegan su partido. Turner, Clarín, Telefé, IMG, Tenfield, Al Jazeera, Fox, MediaPro buscan aliados en los clubes para incrementar sus chances.

Es por eso que Hugo Moyano ya dio el guiño para que sea una empresa nacional, por ejemplo, y se reunió con los representantes de Clarín.

Tenfield, en sociedad con la árabe Al Jazeera, tiene como aliado a River. Y es obvio que así sea. Enzo Francescoli, mánager millonario, es uno de los fundadores de la empresa uruguaya junto con el ex zaguero Nelson Gutiérrez y el empresario Paco Casal.

El caballo del comisario es el gigante estadounidense Turner. Tiene la venia del gobierno y es el que más plata ofrece.

Puesto sobre la mesa el negocio de la TV y sus respectivos forcejeos, aparece con todo su esplendor la súperliga.

La idea original es propiedad de Boca, River, Racing y San Lorenzo y su objetivo es romper la mayoría. El ascenso sabe que tiene la sartén por el mango a la hora de los votos, tanto como los poderosos entienden que no será el candidato de sus preferencias el que gane si se exponen a un acto eleccionario.

Es por eso que quieren romper la AFA y proponen el modelo español, en el que la Liga está separada de la Real Federación Española, aunque trabajan en conjunto.

Traducido al castellano, Boca, River, Racing y San Lorenzo, a los que ahora se sumaron Estudiantes, Vélez y Huracán, quieren dejarle a la AFA la organización de los torneos de ascenso y probablemente la Copa Argentina. Y autogestionarse con la súperliga, que incluiría la primera división y la B Nacional.

Por supuesto que la referencia a la liga española inmediatamente remite a una competencia desigual en la que sólo un puñado de poderosos pelea por el título y el resto juega otro campeonato.

Basta con repasar las primeras posiciones de aquel torneo: Villarreal, el cuarto, está a 21 puntos de los líderes Barcelona y Atlético Madrid. Así sucede todos los años, aunque mejoró en los últimos tiempos porque empezó a entremezclarse el Atlético del Cholo Simeone entre el Barsa y el (Real) Madrid.

Esa desigualdad, obviamente, está íntimamente ligada a un reparto espantosamente desproporcionado de los dineros que percibe la Liga BBVA de los derechos de televisión.

Mientras, en la calle Viamonte se reúnen semana tras semana fieras hambrientas que pelean por el poder que supuestamente se dirimirá en una elección el 30 de junio. ¿Llegará ese momento? ¿Será sólo una elección? ¿Habrá elección? Continuará.

Fuente: Diario La Capital (Rosario) 

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