Economía
Domingo 27 de Marzo de 2016

Cambian los hábitos de consumo en el país por la suba de precios

Efecto inflación. La suba de precios de los últimos meses obligó a muchos argentinos a modificar la manera de realizar sus compras

Todo vale a la hora de ganarle a la inflación. La estampida de precios de los últimos tres meses ha obligado a muchos argentinos asalariados a modificar drásticamente sus hábitos de consumo. Es que cada peso cuenta -como dice el refrán- y "cada peso ahorrado, es un peso ganado".
En este contexto, lo que está ocurriendo con el consumo de carne es un ejemplo muy significativo: se reemplazó el consumo de peceto por la falda; la milanesa de peceto o bola de lomo por cuadrada y creció el consumo de churrasco de paleta, en detrimento de los bifes con hueso. También se duplicó el consumo de carne picada.
Este comportamiento tiene una explicación: los cortes de carne subieron hasta un 34% en valor, por eso el consumo cayó entre 9 y 11% en Capital Federal; hasta 16,2% en el Gran Buenos Aires (donde están los mayores bolsones de pobreza) y hasta 21,4% en el interior del país. Estos datos –entre muchos otros– surgieron de un estudio realizado por el Instituto de Estudios de Consumo Masivo (INDECOM), que preside Miguel Angel Calvete, quien también es director ejecutivo de la Federación de Supermercados y Asociaciones Chinas (Fesach).
La medición fue realizada en el ámbito geográfico de Mendoza, la Capital Federal, Gran Buenos Aires, Rosario, Mar del Plata, Paraná, Córdoba Capital, San Miguel de Tucumán, San Fernando del Valle de Catamarca, Salta Capital y Neuquén, entre el 1 de noviembre de 2015 y el 29 de febrero de 2016.
La metodología fue la siguiente: se evaluó el movimiento de precios y los volúmenes de venta de 253 productos de la canasta básica, incluyendo alimentos, bebidas, higiene personal y artículos de limpieza, en unos 653 puntos de venta entre almacenes, hipermercados y auto servicios chinos. El informe destaca que los productos que más aumentaron sus precios son los de primera necesidad, como los lácteos, panificados y carnes. También, en general, se convirtieron en los que menos se consumieron.
Queda claro que al analizar las fluctuaciones de precios al consumidor y volúmenes de ventas durante el último cuatrimestre, surge un panorama sombrío para el consumo, que en los últimos años ofició de motor de la economía argentina.
Menos ventas
Del informe también surge que el sachet de un litro de leche fue el producto que más aumentó su precio en góndola, con un 38,2% y una baja en las ventas del 2,1%; la factura de panadería fue lo que más se dejó de vender, con una baja del 23,4%, debido a la suba del 27,8% en el precio.
También cayó un 13% el consumo del pan tipo Felipe, cuyo precio trepó en un 36% en cuatro meses; los yogures se encarecieron 35,4%, y sus ventas bajaron entre 4% y 11%, según marca y calidad.
Los polvos de lavar la ropa aumentaron los precios en un 32,4% y por eso bajaron sus ventas en un 18,3%.En el caso de otros productos de higiene personal como jabones de tocador y desodorantes (que incrementaron sus valores en un 29,7%) el consumo disminuyó 16%.
Apenas por debajo aparecen los quesos, en todas sus formas, que mostraron una suba de precios del 29,3%, al igual que los fideos secos que se comercializaron por arriba del 28,7%. En ambos rubros las caídas en las ventas rondaron el 14%.
Los detergentes subieron un 28% y perdieron ventas por un 11%; las harinas se fueron para arriba en un 27,2% y mermaron sus ventas 2,3%; los productos con tomate, con alzas del 24,5% en sus costos, bajaron sus ventas notablemente.

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