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Sábado 22 de Agosto de 2015

Ceremonia durante la tormenta

Modificar después de tocar fondo. ¿Por qué en el fútbol argentino no hay un cambio radical y profundo para que de una buena vez no veamos más clubes endeudados y sin futuro?

Por Marcos Barrera
@MarkitosBarrera

 
River está tocando el cielo con las manos. Pero no debemos quedarnos con este momento, hay un recorrido de hechos y decisiones mucho más profundas que lo llevaron a este presente alentador.
Decidí hacer esta nota porque, más allá de los logros deportivos que pueda conseguir un equipo, me parece que hay un trasfondo más importante para llegar a obtenerlos y estamos ante un ejemplo, salvando las distancias claro está, de cómo hay que cambiar para soñar.
Sin ser hincha de River, todo lo contrario, me alegra y me llama poderosamente la atención el giro que logró dejando atrás todo lo malo, sucio y oscuro que tienen los manejos dentro de los clubes de fútbol, para luego tomar e incorporar lo bueno que te puede dar este divino deporte y así poder reinventarlo, para ser hoy, el mejor de América.
Apelando a los archivos y parafraseando algún filósofo historiador del siglo pasado: "Hay que comprender el pasado para entender el presente". Y es eso lo que voy hacer con River. Verán que el presente es el fruto de haber quitado las malezas del camino para luego plantar las semillas de la gloria.
El pasado de River nos lleva a lo peor de su historia, que comenzó con la presidencia del abogado José María Aguilar en el 2001 (la parte más oscura), seguido de la conducción de Daniel Passarella, ex jugador y DT millonario, con muchos matices (descenso y ascenso) que duraron hasta el 2013.
Sin querer profundizar demasiado pero sí haciendo un repaso de lo que yo considero que fueron los hechos que no se deben volver a repetir, en River hubo manejos institucionales desastrosos con una deuda que alcanzó los 140 millones, connivencia de parte de los dirigentes, políticos y barras que derivaron en muchos hechos de violencias con muertes incluidas (caso Gonzalo Acro) y pasaron una gran cantidad de jugadores sin pena ni gloria durante esos años. Hubo canteranos mal utilizados, River dejó de ser ese gran semillero de cracks, y peor aún, los ídolos fueron olvidados y mal tratados.
Durante los dos mandatos de Aguilar (2001-2005 y 2005-2009), River ganó los torneos Clausura 2002 (Ramón Díaz), 2003 (Manuel Pellegrini), 2004 (Leo Astrada) y 2008 (Diego Simeone). Pero fue el inicio de lo que después sería el fondo de un precipicio que sí tuvo fin. Quedó último en la tabla de posiciones del Apertura 2008 con 14 puntos.
Con Daniel Passarella al mando, lo que más preocupaba era la situación con el descenso, ya que la Banda venía de malas campañas, y su promedio era bastante pobre. En esta etapa, con Juan José López como DT en el Clausura 2011, descendió a la Primera B Nacional. Y un año después, con Matías Almeyda como técnico, volvió un 23 de junio de 2012 a Primera División.
Para el mundo millonario el descender sería un durísimo revés; un revés que nadie olvidará, porque para los rivales será eterna gastada, pero para River serán las cenizas del renacer de un ave Fénix; y ahí están los porqué de este presente.
Claramente aquella sería la etapa más triste para los Millonarios, que no sabían que el fútbol les daría alegrías mayores mucho tiempo después. En el año 2013, los socios dejaron un fuerte mensaje en las urnas, votaron más de 18 mil para darle paso a la presidencia de Rodolfo D´Onofrio, quien alcanzó el 55.8% de los votos.
Al asumir dijo: “Tenemos que volver a ser River. Necesitamos que la familia esté unida. Necesitamos abrir las puertas del club para que los ídolos vuelvan. Para que los socios nos acompañen en el camino. Señores, no me voy a extender en palabras. A trabajar. A poner honradez. A poner amor. A sacar el club para adelante”, gritó y recibió su primera ovación. Saquen sus propias conclusiones.
En esta etapa, el equipo consiguió: torneo Final 2014, Copa Campeonato 2014, Copa Sudamericana 2014, Recopa Sudamericana 2015, Copa Libertadores 2015 y Copa Suruga Bank 2015.
¿No creen que se puede cambiar? Yo sí. ¿No piensan que en el fútbol las cosas se pueden hacer bien? Sin dudas. ¿No se imaginan otro fútbol argentino? Claro que sí.
Quizás éste sea el momento. Se vienen aires nuevos… Esperemos que con la llegada de Marcelo Tinelli a la presidencia de la AFA, el país tenga el fútbol que todos deseamos, sin corrupción y con inclusión, pero sobre todas las cosas, equitativo para todos.

Fuente: Diario UNO Mendoza

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