Primicias
Jueves 24 de Noviembre de 2011

Charly García, enamoradísimo en Buzios

El domingo, Charly García llegó a Buzios acompañado por su novia, Mecha Iñigo. Fue una sorpresa fuera de agenda para la disco Moor, regenteada por argentinos en la Rua das Pedras, pleno centro de la ciudad brasileña.

Para Charly, el viaje era una suerte de descanso secreto: este mes agotó junto a su banda The Prostitution casi veinte mil asientos en seis Gran Rex, una serie de shows conceptuales que incluyeron saludos a CFK, invitados como Fito y Juanse, las voces -en off- de Graciela Borges y Juan Alberto Badía, más un ojo robótico. Los repetirá: sábado 26, martes 29 y jueves 1º de diciembre. .

De todas formas, en Buzios, más rock. El mismo domingo Charly accedió a tocar en Moor y sin cachet de por medio: no cobró un solo peso (o real). La noticia voló entre los argentinos que viven en el lugar. No hizo falta mayor preparación. Ni siquiera hubo un escenario: directo al piso.

Con saco de terciopelo violeta, calzas, botas y su novia filmado desde un sillón, Charly aprovechó el teclado Roland de la casa y a los músicos de la banda Korda Solta, oriunda de Rio de Janeiro y de visita en el lugar para una lista de covers clásicos y temas propios frente a casi cien personas muy agitadas. Después, brindis con caipirinha, abrazo y foto con todos. Primer día de placer, pudo confirmar el Diario Libre. 

En Buzios, Charly y Mecha se hospedaron en el hotel Pedra da Laguna, en la zona de Ponta da Lagoinha, una de los más coquetas de la ciudad, con un costo mínimo de 350 reales por noche, servicio de spa, masajes, sauna, gran pileta y la imperdible playa de Ferraduraa 200 metros.

Pero para tomar sol, la indicada fue la playa de Joao Fernandinho, un paraíso para el snorkel y la navegación con agua azul y olas bajas. Para Charly, chapuzones -le encanta nadar-, pescado asado con arroz y más caipirinha. Para Mecha, cerveza.

No es la primera vez de Charly en Buzios tampoco. En charla con un periodista local, relató: Recuerdo que pasé acá un verano y un invierno. La gente venía acá para componer, y yo vine buscando inspiración, por el mar y la tranquilidad de la ciudad. Alquilamos una casa en la Rua do Sossego, al lado de la telefónica, que no existe más.

Luego, aclaró: Adoro la música brasileña, el ritmo del samba y la introspección de la bossa nova, que me recuerda al tango, sus letras profundas, de cómo habla de las miserias humanas. De lo moderno, solo Paralamas.

Fotos: Gentileza Diario Libre.

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