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Miércoles 05 de Octubre de 2011

Chile expulsó a un militar argentino que fue condenado por secuestro y tortura en la dictadura militar

Se trata del coronel retirado Alejandro Duret, quien había escapado al país trasandino un día antes de que le dieran 15 años de prisión. La medida fue tomada por el Gobierno de Sebastián Piñera y no por la Justicia trasandina.

El coronel argentino Alejandro Duret, quien huyó a Chile la semana pasada luego de ser condenado por la Cámara de Casación Penal a 15 años de reclusión por el secuestro, la tortura y el asesinato de Carlos Alberto Labolita, va a ser depositado este miercoles en la frontera con Argentina por las fuerzas de seguridad trasandinas para que pueda volver al país a cumplir su pena, publica Página/12

El martes de la semana pasada, el Ministerio Público Fiscal pidió la captura internacional del represor.

El jueves pasado la Sala IV de Casación confirmó la condena de Duret, cuya responsabilidad en el crimen de Labolita había permanecido impune durante 35 años. El condenado, en lugar de ir a la cárcel, prefirió huir.

Se prevé que este miércoles, el represor seá expulsado de Chile y entregado a las autoridades argentinas para que cumpla su condena.

El caso de Duret es diferente porque había salido dela Argentinaen forma legal y había entrado a Chile también cumpliendo con la ley. Sin embargo, el Poder Ejecutivo chileno decidió expulsarlo.

En abril de 1976, Duret se desempeñaba como jefe de inteligencia del Grupo de Artillería Blindado 1 de Azul. El 27 de abril, Labolita fue detenido en su casa en Las Flores, donde había ido a protegerse porque evaluó que podía ser peligroso seguir viviendo en La Plata.

Ese día, Labolita fue trasladado de su casa al regimiento en Azul. Los policías que lo habían levantado de su casa pidieron, sin éxito, una constancia de la entrega y vieron a Duret ponerle una capucha al detenido que ese día pasó a estar desaparecido.

El 1º de mayo, un grupo de tareas allanó la casa de su familia acompañado por Labolita, quien tenía heridas visibles provocadas por la tortura. El jefe de esa patota era un oficial alto y rubio a quien, casi diez años después –en 1985–, la madre de Labolita identificó en un careo como Duret.

Si bien  fue absuelto por considerarlo un oficial de bajo rango, en agosto de este año se revocó esa decisión.

Antes de que se conociera la sentencia, Duret “se fue de viaje” y cruzó la cordillera. Atravesó la frontera en auto desde Mendoza junto con otro militar y su esposa. A diferencia de Romano, el secuestrador de Labolita no llegó a solicitar asilo político en Chile. Su partida provocó la reacción por parte del Ministerio Público Fiscal, que pidió la captura internacional del condenado.

Fuente: Página/12
 

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