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Martes 29 de Noviembre de 2011

Cobos, Boudou y la época de los vicepresidentes tangibles

Dicen que‘Chacho’ Álvarezquiso volver como Jefe de Gabinete yque De la Rúa no quiso.

Por Nacho Rodríguez

Había una vez un país en el que los vicepresidentes parecían ‘de mentirita’. O sea, los hombres estaban pero en realidad no cumplían ninguna función más que la de tocar la campanita para que el resto de los senadores se sentaran a sesionar cada vez que lo hacían. Y, obvio, la de estar preparados frente a cualquier contingencia que dejara al Presidente fuera del poder y ellos ir en su reemplazo, algo que no ha pasado mucho en la historia del país.

Pocos recuerdan que en la vuelta de la Democracia en el ‘83 el cordobés Víctor Martínez acompañó a Raúl Alfonsín en la fórmula que puso al radicalismo en el gobierno después de la etapa más negra y sangrienta de la historia argentina. El verdadero triunfador en la contienda fue Alfonsín y su discurso pacificador. El dirigente bonaerense fue quien condujo políticamente esa etapa de recuperación democrática y Martínez tuvo un bajísimo perfil al frente del Senado de la Nación. Se fue, junto a Alfonsín,seis meses antes de finalizar su mandato.

Con Carlos Menem desembarcó en la vicepresidencia un hombre clave para poder cumplir el sueño del riojano de llegar a la Casa Rosada: Eduardo Duhalde. No le sentó bien su rol al frente de la casa de las leyes a este hombre nacido más para dar órdenes que para ver pasar sus horas pensando. A los dos años de haber asumido, en el ’91, Duhalde dejó su despacho del Congreso y se fue a gobernar la provincia de Buenos Aires. En su lugar quedó el hermano menor de Menem, Eduardo, quien vicepresidió de facto la Argentina el resto del mandato menemista.

Para su reelección en el ‘95 Menem confió la vice a un bonaerense más aporteñado que otra cosa: Carlos Ruckauf, este histórico peronista colaborador de María Estela Martínez en tiempos de terrorismo de Estado en Democracia, era un adorno en una fórmula que se daba por ganadora desde muy temprano. Distinto al caso de Duhalde que había sido convocado para sumar su aparato bonaerense en la lucha interna contra la renovación peronista de finales de los ’80 encabezada por Antonio Cafiero.

Con Fernando De la Rúa llegó otro peronista al Senado quien cobró protagonismo recién cuando pegó un portazo que terminó a las postres con la caída del gobierno aliancista. Dicen que Carlos ‘Chacho’ Álvarez, el vicepresidente en cuestión, quiso volver como Jefe de Gabinete después de renunciado pero que De la Rúa no lo dejó pasar.

Entre 2001 y 2003, etapa emergente y crítica para el país, la Argentina no tuvo Vicepresidente formal. Pero las cosas siguieron funcionando. Con Néstor Kirchner reaparece la figura del vice para sumar. Daniel Scioli, un dirigente político nacido al abrigo del menemismo sumaba a la fórmula elementos clave: era un hombre muy instalado, con buena imagen, joven y que podía aportar al santacruceñoel menemismo que había aceptado que el riojano ‘era historia’. En la vicepresidencia,Scioli fue sobrio y tuvo algunas pulseadas con Kirchner que perdió por abandono.

Con Julio Cobos en el Congreso llegaba a la Argentina la época del gobierno conjunto entre los dos partidos mayoritarios. La peronista Cristina Fernández y el radical Cobos serían los encargados de demostrar (después del fiasco de la Alianza) que ser de distintas extracciones políticas no sería impedimento para gobernar el país. La idea fracasó en 2008 cuando el vice votó en contra de una norma que el gobierno consideraba clave. Fin del romance.

Ahí comenzó una discusión –que sigue hasta hoy- respecto del rol que debe cumplir el vice desde el sillón de Presidente del Senado. Amado Boudou viene con otro libro bajo el brazo. Entiende que un buen Vicepresidente tiene que responder sin titubeos a los designios presidenciales imponiendo la teoría de que el vice no es ni más ni menos que el representante del Presidente en el Congreso ya que llega en una fórmula conjunta.

Entiende esa misma corriente que ante un desempate el vice debe mirar la postura del Presidente frente a la cuestión y tomar ese camino sin dudarlo, dejando fuera toda posibilidad de voto ‘no positivo’.

Twitter: @NachoRodriguezJ
 

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