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Domingo 13 de Noviembre de 2011

Comenzó la cuenta regresiva para el suspendido juez Otilio Roque Romano

El Jury de Enjuiciamiento iniciará mañana el tramo final del proceso administrativo al suspendido camarista federal mendocino, quien no estará porque se radicó en Chile, adonde pidió asilo político.

Alejandro Gamero
agamero@diariouno.net.ar

Comenzó la cuenta regresiva para el suspendido juez de la Cámara Federal de Apelaciones Otilio Roque Romano. Mañana, en Buenos Aires, el Jury de Enjuiciamiento iniciará el juicio de destitución en su contra y en su ausencia, ya que el camarista no asistirá porque se radicó en Chile.

Acusado por 103 casos de crímenes de lesa humanidad, el mendocino permanece prófugo de la Justicia argentina en Chile, donde espera que le den asilo político, trámite que estaría lejos de resolverse porque desde el país trasandino recién estarían pidiendo los antecedentes a la Cancillería argentina antes de tomar una decisión.

Así, con el Jury encima, el tiempo se acaba para Romano porque en este juicio se juega nada más y nada menos que su captura, la cual está pedida pero se mantiene en suspenso y se activará si fuera destituido.

Sin embargo aún le queda margen para alguna jugada sorpresiva, como la que ya implementó pidiendo protección en Chile.

Por ahora, Romano camina en libertad por las calles de la exclusivísima zona residencial de Las Condes, en Santiago, protegido por sus fueros, que impiden su detención.

La captura en su contra ya fue ordenada por el juez federal Walter Bento. Pero el mismo magistrado la dejó en suspenso hasta que se resuelva la destitución, que se tratará a partir de mañana.

Si Romano es destituido por el Tribunal de Enjuiciamiento en este juicio, la captura se activará inmediatamente, el pedido de extradición llegará a Chile y las autoridades de ese país deberían apresarlo a pesar de su solicitud de asilo político.

Deberían hacerlo siempre y cuando lo encuentren, porque hasta ahora Romano demostró que va adelante de los acontecimientos y que planifica cada paso para no caer tras las rejas.


Huyó antes de la destitución
Su actual situación en Chile, donde tramita el refugio político, le ha dado una relativa protección por ocho meses (a partir de setiembre), la cual no lo salvaría de ser detenido si el pedido de captura llegara antes que la decisión de aceptarlo como refugiado.

Pero por ahora esa condición le permite moverse libremente e incluso salir de Chile, si así lo deseara, sin pedirle permiso a nadie.

No es un detalle menor, porque quienes conocen al magistrado están seguros de que, en caso de que el pedido de detención prospere, Romano no estará en Chile y habrá rumbeado para otro rincón del planeta.

Ésa sería la peor hipótesis para él, pero bajo su control. La de máxima que persigue es que antes de que concluya el juicio de destitución consiga que Chile lo acepte como refugiado político. Esto tornaría imposible a la Justicia argentina su detención y extradición para que sea juzgado penalmente.

Otra posibilidad es que Romano, arrinconado por el asilo que se demora y con la captura encima, acepte entregarse y esperar detenido el juicio de extradición, que es bastante largo. Pero es una hipótesis remota a la que nadie da crédito.

Hasta aquí, Romano jugó sus cartas mucho antes que la Justicia federal y el Consejo de la Magistratura. Se fue a Chile con licencia pedida, siendo juez en funciones, dos días antes de ser suspendido y sabiendo que el juez Bento estaba a punto de prohibirle la salida del país.

Luego, cuando en Mendoza se enteraban de que estaba en Chile y lo intimaban a presentarse, Romano ya había solicitado ante las autoridades de ese país el trámite de refugiado político, lo que, aunque finalmente no resultara, le da cierta inmunidad por unos meses y cerca de Mendoza.


Otra vía de captura
El próximo viernes, mientras el juicio de destitución se realice en Buenos Aires, la Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza abrirá una audiencia para tratar el pedido de captura inmediato contra Romano.

El planteo llegó hasta ahí luego de que la fiscalía y los organismos de derechos humanos apelaran la detención en suspenso dispuesta por Bento.

Para los fiscales y la querella, no hace falta aguardar la destitución para solicitar a Chile la detención de Romano y esto es lo que reclamarán a la cámara. El tribunal de alzada podría tomar una decisión antes de que concluya el juicio de destitución.


Estrategia de mediano plazo
Los abogados de derechos humanos creen que la idea de Romano es ganar un par de años, hasta cumplir los 70 años, evadiendo cualquier detención hasta esa edad.

Romano podría entonces, si aún sigue el proceso, afrontar un juicio con prisión domiciliaria, beneficio que se les reconoce a los mayores de 70 pero que no se les dio a los represores recientemente condenados.

Hoy por hoy, quedar o no detenido depende totalmente de Romano.
 

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