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Jueves 24 de Noviembre de 2011

Comer, beber y respirar rápido provoca problemas de salud

Las nutricionistas recomiendan masticar bien los alimentos y comer tranquilos para tener una buena digestión. En esta nota te explicamos lo negativo de comer apurado.

Devorar comidas es suficiente para aumentar casi al doble el riesgo de adquirir obesidad, de acuerdo a un estudio de Nueva Zelanda. Comer muy rápido sustituye los mecanismos que dictan al cerebro que una persona está satisfecha, explicó Ian Mc Donald, profesor de fisiología metabólica de la Universidad de Nottingham.

Otra información de la Universidad de Osaka, basada en el monitoreo de los hábitos alimenticios en tres mil personas, descubrió que 84 por ciento de los hombres que comían rápido eran más propensos a ser obesos.

Los datos publicados en el Journal of the American Dietetic Association sustentaron que mujeres con edades entre 40 y 50 años que acostumbran a comer rápido son igualmente propensas a ser obesas en comparación con las que comen despacio.

Mc Donald explica que cuando la persona come, “los nervios envían señales al cerebro que indican que el estómago se está expandiendo”. “Al mismo tiempo una hormona llamada ghrelin, producida cuando el estómago se vacía para disparar un mensaje de hambre, comienza a disminuir. Solamente cerca de 20 minutos después de comenzar a comer es que el mensaje de satisfacción llega al cerebro”.

Comer rápido y de más también puede aumentar el riesgo de reflujo ácido, según los investigadores de la Universidad de Medicina de Carolina del Sur. El estudio demostró que la ingesta de una comida con 690 calorías en cinco minutos en lugar de 30, induce hasta el 50 por ciento más la presencia de reflujo ácido, lo que provoca una sobrecarga de ácido en el estómago.

Respirar de prisa


No sólo el comer rápido perjudica a la salud. Los adultos saludables realizan cerca de 10 a 14 respiraciones por minuto, pero algunas personas respiran 20 o más veces. Lo anterior puede elevar la sensación de falta de aire y otros síntomas como hormigueo en los dedos y alrededor de los labios, palpitaciones, cansancio, incapacidad de concentración y también el síndrome de intestino irritable, señala Fiona Troup, fisioterapeuta de Six Physio en Londres.

Los síntomas son una señal de que usted está respirando por la boca en vez de hacer una respiración profunda a través de la nariz. Eso lleva a una caída de los niveles de dióxido de carbono en la sangre. Y el resultado es que el oxígeno no llega a los músculos y órganos.

Beber muy rápido

El principal riesgo de consumir alcohol muy rápido es que el organismo no logre procesarlo. La persona se puede desmayar y aumentan las posibilidades de que se emborrache pronto, más allá del nivel que el cuerpo puede soportar.

Apenas una compulsión puede provocar cicatrices en el hígado, informó Paul Wallace, profesor de atención primaria en la University College London. “Las personas procesan el alcohol en tazas diferentes -de acuerdo con el sexo, tamaño e incluso la etnia-, pero la regla general es que el hígado sólo puede procesar cerca de una unidad de alcohol por hora”, dice ella.

“Beba diez unidades en dos horas, lo equivalente a dos o tres copas grandes de vino, y tendrá ocho unidades de alcohol en su sistema después de dos horas”, complementó.

Fuente: Terra

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