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Jueves 20 de Octubre de 2011

Cómo fue el asalto a Sirte, al úlimo bastión gaddafista

Aunque el régimen gaddafista ya se había dado por derribado antes de morir su líder -este viernes se cumplen dos meses de la caída de Trípoli-, el fin del conflicto aún dependía simbólicamente de la toma de Sirte por los combatientes del CNT. La victoria militar llegó al fin este jueves, después de que las tropas rebeldes atacaran con misiles y fuego de artillería a los leales al dictador que todavía resistían en la ciudad costera.

La muerte de Muammar Gaddafi coincidió con la caída de Sirte, su ciudad natal y el último bastión de la resistencia a las fuerzas del Consejo Nacional de Transición (CNT), habitado por 75.000 almas y situada a 373 kilómetros al este de Trípoli.

El asalto a los últimos barrios occidentales de Sirte duró, en la madrugada de este jueves, apenas 90 minutos, según fuentes periodísticas. Cuando acabó Mahmud Jibril, el jefe ejecutivo del CNT, dio por prácticamente seguro que Gadafi no se encontraba en la ciudad que le vió nacer. Se preguntó públicamente si iba a intentar “seguir desestabilizando a Libia desde dentro o si proclamaría un Estado separatista en el sur” con la ayuda de sus amigos los tuaregs.

El cerco de Sirte duró más de un mes, ha provocado cientos de muertos y ha arrasado una ciudad en cuyo centro no queda un edificio en pie. Corrió a cargo de unos 9.000 milicianos que disponían de unos 1.500 vehículos equipados con ametralladoras y cañones sin retroceso.

Enfrente tenían a los más leales a Gaddafi como los restos de la brigada de élite Khamis, algunos exresponsables del aparato de seguridad y un puñado de mercenarios. Todos estaban convencidos de que si caían en manos de sus enemigos serían degollados.De ahí su feroz resistencia.

La OTAN confirmó haber disparado contra objetivos gaddafistas en Sirte

Aunque estaban desplegadas por toda la ciudad las fuerzas fieles a Gadafi estaban más bien concentradas en los barrios del Oeste porque su población, en parte procedente de Beni Walid, les era más favorable. Las milicias del CNT empezaron su asalto en septiembre por el oeste y no pudieron avanzar un ápice hasta que optaron por otro ángulo de ataque.

Estas dos razones explican, en buena medida, la tardanza en tomar Sirte. Con su conquista los que se sublevaron en Bengasi hace ocho meses, controlan ahora toda la Libia útil aunque es probable que se les escape aún alguna pequeña porción de desierto.

El fin de una era

Aunque el régimen gaddafista ya se había dado por derribado antes de morir su líder -este viernes se cumplen dos meses de la caída de Trípoli-, el fin del conflicto aún dependía simbólicamente de la toma de Sirte por los combatientes del CNT. La victoria militar llegó al fin este jueves, después de que las tropas rebeldes atacaran con misiles y fuego de artillería a los leales al dictador que todavía resistían en la ciudad costera.

"Sirte ha sido liberada. Ya no hay más fuerzas de Gaddafi", anunció el coronel Yunus al Abdali, jefe de las operaciones en la mitad este de Sirte, poco antes de que el tirano fuera capturado.

El presidente del CNT, Mustafá Abdelayil, ha declarado en numerosas ocasiones que la conquista definitiva de Sirte abriría la vía para el anuncio de la liberación de la totalidad del territorio libio. A continuación, los rebeldes deberían formar un Gobierno de transición encargado de dirigir el país hacia la democracia.

Estos dos meses desde la liberación de Trípoli han puesto a prueba los nervios de la heterogénea alianza anti-Gaddafi y de sus aliados árabes y occidentales, que se preguntaban si las fuerzas del CNT serían capaces de desterrar a los últimos leales a Gaddafi en ciudades como Sirte y Bani Walid.

Celebración en las calles

A la espera de que se dirija a la nación Mustafa Abdel Jalil, líder del CNT, en ciudades como Trípoli o Bengasi las multitudes comenzaron a echarse a las calles para celebrar con gritos, bailes y disparos al aire el anuncio de la desaparición de Gaddafi.

Gaddafi es el primer jefe de Estado al que la Primavera Árabe no sólo le ha costado el poder, sino también la vida. Con más suerte escaparon Ben Ali y Hosni Mubarak. Sobre todo el primero, el más pragmático, quien logró huir de Túnez a Arabia Saudí con unas maletas llenas de dinero. El egipcio sobrevivió a la revuelta, pero luego tuvo que ser internado en un hospital y sufrir la humillación de verse ante el juez enjaulado y postrado en una camilla.

Fuentes: El Mundo.es y ABC.es

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