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Martes 04 de Octubre de 2011

Como en un film, abandonaron a dos turistas en el mar y rodeados de tiburones

Un español y un estadounidense pasaron los peores momentos de su vida cuando la empresa que contrataron para realizar la actividad los dejó olvidados a 3 millas de Key Biscayne, Florida.

Un turista español y uno estadounidense vivieron en carne propia una escena de película a 3 millas de Key Biscayne, en Florida, Estados Unidos. Es que la empresa de buceo que contrataron para realizar esa actividad los dejó abandonados en medio del mar y en una zona repleta de tiburones.

El trailer de la película Mar Abierto, que parece un Deja Vu de lo que vivieron los pobres turistas.

De acuerdo a lo que informa el diario The Miami Herald, el pasado domingo Paul Kline, de 44 años y oriundo de Austin, Texas; y Fernando García Puerta, de 43 años, español, participaban de una excursión de buceo organizada por la compañía RJ Diving Ventures, con sede en Miami Beach, junto a otros 28 turistas. 

El Servicio Guardacostas todavía debe establecer cómo fue que el capitán Mike Beach, 39 años, socio además de la empresa, no se dio cuenta de que a bordo faltaban dos de sus pasajeros cuando decidió regresar a la costa. 

Kline y Puerta habían contratado por 85 dólares el paseo que acabó en odisea. Ambos "estaban nadando en el área en la cual los había dejado el barco para ver los arrecifes coralinos y la fauna marina", dice el Miami Herald. Al salir a la superficie luego de la segunda zambullida, el barco no estaba.

Los dos hombres pensaron, primero, que alguna emergencia -quizá el accidente o malestar de otro pasajero- habían obligado a un regreso adelantado y esperaron que otra embarcación viniese a recogerlos. 

Pero el tiempo transcurría y se dieron cuenta de que habían sido olvidados. A las 18.40 de esa tarde, un yate con pasajeros divisó a dos hombres con traje de buzo aferrados a una pequeña boya de pescador y se acercó a rescatarlos. Habían pasado dos horas desde que Kline y García Puerta se dieron cuenta de que estaban solos en medio del mar y que su barco no volvería. 

"Estábamos en shock", contó más tarde al diario Paul Kline, que es buzo certificado para aguas abiertas. "Fácilmente pudimos haber muerto". 

El clima empezaba a empeorar en el momento en que ambos fueron rescatados. Las olas ya tenían entre 3 y 4 pies de altura. "Tratamos de mantenernos en buen espíritu, pero en esas situaciones uno piensa en la película Open Waters (Mar Abierto)", comentó Kline. "Si hubiera entrado la noche, la situación habría sido de pánico". 

El turista español, por su parte, respondió por mail a las preguntas del Herald: "La noche se nos echaba encima y ésa era nuestra peor pesadilla: el hecho de pensar pasar allí la noche entera, ya que a pesar de estar el agua caliente, el cansancio podía hacer mella". 

Por reglamento, en este tipo de excursiones, los buzos deben descender de a dos. Kline y García Puerta fueron sólo compañeros ocasionales en este "paseo" que nunca olvidarán. 

Sasha Boulanger, el propietario de South Beach Divers, que vendió las excursiones que a su vez subcontrata de RJ Diving Ventures, aseguró que la empresa tenía un excelente historial. "Nosotros somos los que facilitamos el viaje y conectamos a A con B", explicó. "Tengo que asumir cierta responsabilidad, pero desafortunadamente esto recae en sus espaldas [de RJ Diving]; ellos son los encargados del control y la seguridad de los buzos". 

En tanto, Mike Beach, el olvidadizo capitán del yate de la excursión, no quiso hablar con la prensa. Sólo dijo: "Todo el mundo está bien, nadie está herido, todo el mundo está feliz. Eso es todo". 

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