San Rafael
Martes 10 de Noviembre de 2015

Con 75 años y 9 hijos, se recibió en la universidad

Ejemplo. Delia Rozas se convirtió en Licenciada en Trabajo Social tras toda una vida dedicada a su gran familia. Mientras estudiaba la atropelló una moto, se enfermó su marido y superó otros obstáculos.

“Dígame licenciada”, es lo que ya puede decir Delia Rozas, flamante egresada de la Licenciatura en Trabajo Social de la Universidad Nacional de Cuyo. Pero no es una licenciada más, sino una que se recibió a los 75 años y después de formar una familia de 9 hijos que le han dado 12 nietos.
Esta mujer aprobó su tesis el 13 de octubre en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y cumplió con una materia pendiente que tenía desde pequeña cuando soñaba con ser maestra, a la vez que se convirtió en un ejemplo para jóvenes y personas mayores con sueños inconclusos.
Ella pudo retomar ese sendero cuando ya pensaba que estaba muy lejos, ya que primero hizo la secundaria en el CENS “Cacica Josefa Roco” entre los 55 y los 58 años, donde egresó con un título de Auxiliar en Trabajo Social.
Delia ya se sentía realizada, pero la insistencia de sus hijas la motivaron a seguir subiendo la escalera y a los 62 años comenzó el gran desafío de estudiar en la universidad y encima en una que está en la Ciudad de Mendoza.
“De chica siempre jugué a la maestra”, recordó la flamante profesional. “A una compañerita que tenía plata le regalaron un juego de maestra que a los días lo abandonó y yo me iba todas las tardes a la casa de ella, reunía los chicos del barrio y les daba clases, incluso a la dueña del juego. Siempre tuve esa vocación que no pude seguir porque mi madre no tenía los recursos, era viuda y tampoco tenía la mentalidad, porque a mí me lo ofreció mi maestra de sexto grado María Luisa Navazzo, le rindo un homenaje con este título porque yo sé que ella me hubiera querido ver recibida de docente”.
A los 13 años, después de salir de la primaria en la escuela Saturnino de la Reta de su La Llave natal, su mamá la envió a trabajar a la fábrica y años más adelante Delia se casó con Pedro Carballo y formó una numerosa familia, de la que se siente orgullosa.
“Nunca pensé que iba a volver a estudiar, surgieron los CENS que le dan la oportunidad a los adultos y una de las hijas me incentivó a hacer el secundario y me fue bien. Me sentí realizada”.
Después enfrentó el desafío de la universidad por insistencia de una hija recibida de la carrera de Trabajo Social y otra que estaba estudiando.
No fue fácil, en el primer año y medio viajaba a la capital los martes y volvía los viernes. Primero pagaba los viajes y luego logró que se los costeara con una beca el Banco Credicoop a cambio de una contraprestación que consistía en ser auxiliar de una profesora de la materia Formación Ética y Ciudadana en una escuela de El Cerrito.
Después Delia se mudó con su marido al barrio Cementista II de Las Heras para estar cerca de la universidad, donde alquilaban, e instalaron una despensa para sostenerse económicamente.
Superó el obstáculo de la distancia pero la vida se empeñaba en colocarles otros. A Pedro, que en San Rafael sufrió una isquemia cerebral y necesitaba los cuidados de su esposa, después le detectaron un cáncer de próstata.
“Por suerte también salió bien de esa enfermedad, pero yo me iba retrasando mucho y el negocio había que mantenerlo, estudiaba a la mañana temprano y a la noche, en primer año me costaba mucho porque no entendía los textos, además una nietita nació prematura y después una moto me atropelló en la calle Boulogne Sur Mer. Hubo un momento en que pensé en abandonar, pero si lo dejaba la culpa iba a ser mía porque nadie me lo prohibía. Pero seguí haciendo el empeño porque las cosas que cuestan, valen”, concluyó.
Quiere ayudar en la enseñanza de la ciudadanía
  La tesis de Delia Rozas desarrolla “la relación que hay entre el trabajo social y la construcción de la ciudadanía emancipada en las escuelas secundarias”.
En su investigación, la flamante licencia detectó que “los chicos no tienen noción de lo que es ciudadanía” y lo atribuye a un déficit en la enseñanza. “Lo enfocan de una manera muy conservadora basado en los derechos y obligaciones, de manera que si una persona es buena, honrada y cumple los impuestos ya es ciudadano, pero también hay que formarlo en espíritu crítico y formador de opinión, que cuestionen y evalúen”
Consideró que esa visión conservadora está en los mismos docentes, quienes “están acosados en dar los contenidos que les mandan de arriba”. Además, observó que “la noción que los chicos tienen de la política es sucia y corrupta. Están desanimados e indiferentes”.
Cree que el trabajador social podría aportar mucho en la enseñanza de la ciudadanía y por eso a Delia le gustaría brindar talleres en ese sentido en las escuelas secundarias.
Una familia de profesionales
Delia Rozas tiene 9 hijos (6 mujeres y 3 varones, de los 53 a los 35 años) y todos lograron el nivel universitario. Hay una psicóloga, una fonoaudióloga, odontóloga, trabajadora social, un profesor de educación física, una profesora de inglés, abogado, otra trabajadora social y el menor estudia el profesorado de lengua y literatura.
José Luis Salas
unosanrafael2012@gmail.com

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