San Rafael
Miércoles 01 de Junio de 2016

Condenaron a 17 años de prisión al hombre que mató a golpes a Cirila Ávila

Francisco Cáceres confesó el crimen y dijo que lo hizo “alcoholizado y empastillado”.

La Primera Cámara del Crimen condenó a 17 años de prisión a Francisco Cáceres por el asesinato a golpes de Cirila Camelia Ávila, de 76 años, el 13 de febrero de 2015 en la vivienda de la víctima, en Deoclesio García 630.
El tribunal integrado por Julio Bittar, Ariel Hernández y Rodolfo Luque lo sentenciaron por el delito en “homicidio en ocasión de robo” solicitado por el fiscal Norberto Jamsech en su alegato, quien además había pedido la pena que finalmente se le aplicó. La defensa de Cáceres había solicitado 10 años de cárcel.
El ahora condenado, de 24 años, es oriundo de Misiones, antes del crimen había trabajado unos meses en un hotel de Valle Grande y no poseía antecedentes penales.
En su declaración en el debate oral, Cáceres reconoció haber ingresado a robar a la vivienda de la mujer y se justificó diciendo que "estaba alcoholizado y empastillado". También dijo que la víctima lo descubrió y al empujarla se golpeó la cabeza. 
No obstante, la autopsia develó que Cirila fue asfixiada primero y luego su cabeza brutalmente golpeada contra el piso.
Contó también que jugó en las divisiones inferiores de Argentino Juniors, en Buenos Aires, y consideró que su fracaso en el fútbol lo llevó a la adicción que sufre hoy.
Una vez concluido el ataque a la anciana, Cáceres robó unos 1.000 pesos, algunos objetos de valor y escapó. Permaneció desaparecido casi dos meses hasta que unas escuchas al teléfono de su madre residente en Misiones pudieron ubicarlo en la ciudad puntana de Villa Mercedes, donde estuvo haciendo changas. En esas comunicaciones telefónicas también admitió haber dado muerto a la mujer.
Allí fue detenido por policías de San Luis, no sin antes ofrecer resistencia al arresto y en ese marco hirió con un cuchillo a un uniformado y dañó una moto policial. Además, un vecino salió a defender con un palo al sospechoso, hasta que algunos refuerzos controlaron la situación.

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