País
Martes 21 de Abril de 2015

Conmovedor: el dueño de una juguetería que le regaló los juguetes que tres menores le habían robado

“Los chicos que me robaron buscaban sólo la infancia", dijo Francisco Gallo (59), a quien tres menores le llevaron de su negocio, en Neuquén, varios juguetes. El hombre, cuando fueron detenidos por la policía, les regaló los juguetes. Después fueron a verlo y le pidieron perdón.

La vida de Francisco Gallo tiene un antes y un después desde el viernes pasado. Porque este hombre de 50 años, casado y padre de cuatro hijos, protagonizó un hecho que si bien tiene connotaciones policiales -fue víctima de un robo-, su humanismo trasciende porque no sólo les regaló los juguetes a quienes se los robaron sino que además se ocupó de ellos.
La historia de Francisco, dueño de la juguetería Rincón de Ocio, de calle Alcorta, de la ciudad de Neuquén, comenzó en horas de la madrugada de ese viernes cuando cerca de las 4.30 una de sus hija escuchó ruidos provenientes del negocio -ellos viven en la planta alta- y al asomarse a la ventana observó personas que escapaban.
Una vecina llamó ala policía y a los 150 metros los tres fugitivos, que finalmente resultaron ser tres niños -dos chicas de 15 y un varón de 10 años- fueron interceptados. Previamente habían arrojado en el hall de una casa los juguetes que robaron: un Spiderman, una muñeca Kitty y un osito panda. Francisco bajó en esa madrugada helada y fue hacia donde estaba el móvil policial. Allí por poco se le paralizó el corazón porque vio que uno de los ladrones “era tan bajito” que no alcanzaba ni siquiera el techo del Corsa”, le dijo entristecido a Diario UNO.
Los efectivos le pidieron que hiciera la denuncia por el robo y el daño sufrido en el negocio, pero el no aceptó y además les dijo que quería regalarles esos juguetes a los chicos. Los efectivos actuaron de oficio y se los llevaron para que quedaran a cargo del fiscal Germán Martín. También a él Francisco le dijo que quería obsequiarles los juguetes, y así fue.
Pero esto era apenas la primera parte de la historia. A las 16.30 del mismo día concurrió al negocio de Francisco la madre de los niños acompañada por su hija de 15 años (había intervenido en el hecho) para pedirle perdón, pero además le preguntaron de qué manera podían pagar los juguetes.
“Yo les dije- agregó Francisco- que no hacía falta y que el daño sufrido yo lo arreglaría con trabajo. Para mi lo importante, dirigiéndose a la menor, sos vos. No perdiste una vereda, abriste una puerta que es la de mi casa que es también la de mi negocio. La mejor manera de pagarme, dado que estudiás, es que me traigas tu boletín con tu progreso”.
Luego, muy conmovido, contó que “nos abrazamos y se fue con su mamá. Quiero aclarar que esta nena de apenas 15 años es mamá de un bebé de 3”.
A la noche volvieron la madre con los tres hijos que se llevaron los juguetes a pedirme disculpas.
”Yo les dije a las chicas -remarcó Francisco- que agradezcan a Dios que las encontró la policía, porque podían haber caído en manos de los que hacen trata de personas o de un degenerado”.
Francisco le buscó trabajo para la mamá en un restorán importante. “Hoy (por ayer) la chica que es mamá de la beba, cumple 16 años y mi señora le hizo una torta y se la llevamos junto con un bolsón de mercadería porque solamente tenían una paquete de fideos para comer entre todos”.
Seguidamente explicó que “yo tuve una infancia muy feliz y como tengo mi esposa Cristina y cuatro hijos de 27, 25 23 y Benjamín de 13 años. Por eso a todos les deseo lo mismo y planteo a toda la sociedad que cada uno de nosotros haga algo por el otro. El bien al prójimo es un búmeran. Y verán que todo será diferente”, concluyó emocionado este hombre ejemplar.
►"Para mí, mi familia es el combustible de toda mi vida, por eso soy feliz y quiero que todos lo sean” (Francisco Gallo, propietario del negocio).
Por Catherina Gibilaro
cgibilaro@diariouno.net.ar

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