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Jueves 13 de Octubre de 2011

Conmovedora carta de una madre a Marcelo Tinelli

La carta que fue publicada hoy en el Diario Clarín se titula Gracias, Marcelo, por acompañar a mi hija. El conductor la leyó y quedó muy conmovido con las palabras de una madre a corazón abierto.

13/10/2011 Clarín - Nota - Opinión - Pag. 32

Gracias, Marcelo, por acompañar a mi hija

Marcelo querido: soy, simplemente, una mamá de dos hijas, tengo tu edad y como he vivido una experiencia intransferible, en la cual sin saberlo me acompañaste y formaste parte de ella, necesito contarte y agradecerte.

Mi hija, Virginia, de tan sólo 27 años, falleció hace apenas cuatro meses de cáncer.

El día que se lo diagnosticaron, (el año pasado), cuando llegó la hora de tu programa, ella dijo: Gracias, Marcelo, por acompañar a mi hija ¿¡Vamos a ver Tinelli¡? Te confieso, Marce, que yo no veía, mi cabeza era un torbellino, mientras tanto Virginia miraba tu programa y se reía, como tantas veces, como si nada pasara.

Desde ese día hasta que falleció transcurrieron diez meses. Nos acompañaste cada noche, nos reíamos con vos, nos entretenías y yo, empecé a esperarte. Cuando Virginia se agravó y comenzó en casa su tratamiento para el dolor, dormía mucho, pero alrededor de las 22 se despertaba y nos recordaba: ¡Empieza Tinelli!, y allí comenzaba lo que yo denominaba la fiesta, cada vez que ella repetía esa frase. Más tarde, mi otra hija, Corina, me hizo entender que ni empezaba la fiesta ni estábamos tan felices, pero yo, en ese momento, lo vivía así. A tal punto que como mamá desesperada le pedía al especialista del dolor que no la durmiera tanto tiempo, porque ella te esperaba y disfrutaba del programa. Esto fue así, hasta un martes. El miércoles no te miró, y el jueves al mediodía, nos dejó para siempre.

Necesitaba decirte esto, me hubiese encantado hacerlo personalmente, ¡pero no te cruzo nunca! Quería que supieras lo que se logra acompañando gente desde una pantalla. Trabajo en radio desde hace 26 años, conozco de acompañar gente, pero nunca lo había experimentado.

Sólo quería que lo supieras.

Quedo eternamente agradecida porque hoy, en medio de este océano de dolor, todavía acompañás a mí hija Corina y a mí, y hasta nos robas alguna sonrisa.
Gracias eternas. Te quiero.

Graciela Spurio graspurio@hotmail.com

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