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Domingo 20 de Noviembre de 2011

Cristina, en busca del equilibrio

La Presidenta, en estricto silencio, sopesa las nominaciones de quienes la acompañarán en el gabinete en el segundo mandato que iniciará en diciembre

Gustavo Sylvestre
Columnista de UNO

Ha comenzado el tiempo de descuento para la presidenta Cristina de Kirchner en lo que se refiere al armado del gabinete que la acompañará en su segundo mandato. No es una tarea fácil, ya que la Presidenta deberá encontrar el equilibrio justo entre los pingüinos, los peronistas y los jóvenes de La Cámpora, para asegurar que su gobierno tenga un sustento firme y que responda al acompañamiento que tuvo en su triunfo electoral.

Sabido es que, así como la Presidenta armó casi en soledad las listas que acompañaron su boleta triunfadora para el 23 de octubre, el armado de su gabinete la tiene como única protagonista.

Los actuales ministros que pretenden seguir en sus funciones se han llamado a un estricto silencio. Algunos, para cuidar su silla, otros porque desean ser ascendidos y otros, porque ya han comenzado a preparar la mudanza hacia otros destinos.

El jefe de gabinete, Aníbal Fernández, para algunos el “pararrayos”que tuvo Cristina de Kirchner en estos años, se despide del poder después de 10 años en el mismo.

Comenzó con Eduardo Duhalde, se transformó luego en una de las espadas de Néstor Kirchner, para terminar siendo el que “ordenó” políticamente la administración después de las renuncias de Alberto Fernández y Sergio Massa, sus antecesores en el cargo.

Fernández se va al Congreso, ocupará su cargo de senador de la provincia de Buenos Aires, donde podría presidir o la Comisión de Presupuesto o la de Asuntos Constitucionales. Igualmente, más allá del cargo que ocupe, será uno de los armadores de estrategias parlamentarias y vocero de las mismas.

Otro que se va, pese a versiones en contra, es Julián Domínguez, el ministro que supo enderezar y armonizar la relación del Gobierno con la mayoría de los dirigentes del campo. Todo hace preveer que lo espera la presidencia de la Cámara de Diputados.

Amado Boudou será otra de las estrellas que tendrá el oficialismo en el Congreso.

Se sabe que su papel no será decorativo. Aspira a convertirse en una pieza clave del segundo mandato de la Presidenta.

En los últimos meses ya tuvo un papel protagónico, nó sólo en la campaña sino también en decisiones del Gobierno. De excelente diálogo con Cristina y con los jóvenes de La Cámpora, también supo mantener su relación con los hombres de Moyano.

Boudou quiere que su sucesor en el cargo de Ministro de Economía sea Hernán Lorenzino, actual Secretario de Finanzas.

Para los tiempos que vienen, en que la economía mundial esta en retroceso y la de nuestro país podría crecer a un ritmo menor al de los últimos años, el cargo en economía podría ser clave. También teniendo en cuenta que Cristina de Kirchner no es Néstor Kirchner, que gustaba ser su propio Ministro de Economía.

Para el cargo suenan varios, aunque en los últimos días el nombre del actual presidente del Banco Nación, Juan Carlos Fábrega, un pingüino de la primera hora, viene con las acciones en alza.

En la semana que pasó se animó a parar un pedido del polémico secretario de comercio interior, Guillermo Moreno, quien lo había instado a que frene los pagos del Banco a las importaciones. Y Fábrega le recriminó, preguntándole si estaba loco, que si hacía eso el Banco iba a entrar en default.

“Fábrega no haría eso si no tuviera un guiño desde la pingüinera”, dicen fuentes de la Rosada.

En las ultimas horas, Fábrega dejó trascender que abandonaría su cargo actual, y aclaró a algunos amigos, via mail, “que no podía responder por estar ocupado en cuestiones que le encargó la Presidenta”. ¿Si lo está diciendo, significa que ocupará otro cargo. Irá a Economía, al Banco Central o a la jefatura de Gabinete? Es la pregunta que queda flotando.

Para el sillón que deja vacante Boudou no hay que descartar a un candidato que siempre está y que tiene buena llegada en el oficialismo, Mario Blejer, un economista reconocido a nivel internacional. Además de tener un perfil que podría ayudar a llevar tranquilidad a los mercados locales e internacionales, en tiempos de incertidumbre mundial, y cuando se viene la etapa final de la renegociación con el Club de París.

Recordemos que Blejer era el candidato para remplazar a Redrado cuando este fue echado del Banco Central. Pero no quiso, por el momento político de entonces. Ese antecedente le puede jugar en contra en la pingüinera, donde esos gestos nunca se olvidan. Pero desde entonces ha hecho demasiada buena letra, y se ha cuidado de no contrariar al Gobierno.

Mercedes Marcó del Pont y Debora Giorgi también suenan para el cargo. Ambas cuentan con buena llegada a la Presidenta y con la consideración y la estima de Cristina.

Quién será el nuevo jefe de Gabinete es la pregunta del millón. “Cristina es tan pragmática como Néstor, y como él, también apela a su gente de máxima confianza…No va a poner a un desconocido allí…Ni al frente de la administración, que ella le da un valor fundamental. O es un pingüino o alguien que se parezca mucho”, afirma un vocero de la rosada.

No hay muchos con ADN pingüinesco. Julio De Vido, Zanini, Icazuriaga, Fábrega,Echegaray...

¿Sorprenderá con una mujer en ese puesto? ¿Se le cumplirá el deseo a Florencio Randazzo de ascender a esa categoría superior? Sólo preguntas, cuyas respuestas las tiene exclusivamente Cristina de Kirchner.

Se sabe que De Vido y Nilda Garré estan en la lista de inamovibles. Y que no hay razones para pensar que Randazzo, Tomada, Sileoni, Debora Giorgi y Barañao dejen sus ocupaciones actuales, salvo una promoción a otras funciones o un retiro por pedido de alguno de ellos.

¿Que pasará con Hector Timermann en la Cancillería? Demasiado silencio allí, aunque el actual canciller habría recibido señales que le estarían indicando que seguiría en el puesto.

Nadie sabe que pasará en el Ministerio de Justicia, actualmente en manos de Alak, que debería ser clave junto con el de Seguridad, para las políticas en materia de lucha contra la inseguridad. El nombre de Carlos Arslanián, siempre sobrevuela al Gobierno.

¿Seguirá la actual administración de Aerolíneas Argentinas como está hasta ahora, después de los conflictos que se vivieron esta semana?

¿Si Julio De Vido es promovido a otras funciones, seguirá el actual Ministerio de Planificación Federal así o habrá cambios en su estructura?

¿Pasará Guillermo Moreno, como se rumorea desde las últimas horas, a ser el remplazante de Mariotto en ese estratégico puesto para el Gobierno desde donde se marca la relación con los medios?

Todas las respuestas, las tiene una sola persona: la Presidenta.

Los próximos días serán claves para las definiciones. De las nominaciones que haga se podrá ir reconociendo la impronta que le dará a su segundo mandato: si mantiene su línea política, de admitir errores (aunque no los digan públicamente), de enmendarlos, de rectificar políticas(como la de los subsidios), que le posibilitó en los últimos tiempos recomponer su imagen ante la sociedad y ganar el 23 de octubre; o si por el contrario se encierra en un gobierno sólo de “fieles y leales”.

El kirchnerismo sabe que cuando se “encerró” en sus caprichos perdió ante la sociedad. Y, por el contrario, la Presidenta demostró que cuando se mostró abierta, tolerante, dispuesta a enmendar errores del pasado, ganó ante la sociedad. El camino futuro sólo está en sus manos, y se comenzará a vislumbrar en los próximos días.

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