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Domingo 18 de Diciembre de 2011

Cristina Fernández: El carisma de una seductora

Cristina Fernández dejó tras su visita a San Rafael un cúmulo de impactos que afectan lo emocional y que también se imponen desde la razón  

Por Martín Rostand

La visita de Cristina Fernández a San Rafael es una historia que se puede contar desde muchos lugares, con diferentes perspectivas y haciendo muchas evaluaciones, pero lo que primero sobreviene en el recuerdo de los que la presenciaron es el impacto que produjo su personalidad en los diferentes ámbitos que visitó, especialmente en Casa Bianchi. El carisma de la Presidenta se impuso en la bodega de Las Paredes ante un auditorio que estaba compuesto de manera diversa. Un tercio eran empleados de la bodega, que quedaron embelesados con la imagen de Cristina. Otro tercio eran funcionarios del Estado provincial y Nacional y de entidades intermedias, porque los funcionarios municipales estaban todos en la nueva terminal. Este sector expresó el impacto que la visita les produjo con un poco más de prudencia, pero no disimularon su sorpresa por el tenor y la importancia de los anuncios hechos por la mandataria. Y el último tercio estuvo compuesto por empresarios y personalidades de la sociedad sanrafaelina que, a su modo, también se congratularon con las expresiones vertidas por la conductora del Gobierno nacional.

Conclusión, prácticamente no hubo críticas para la persona ni para el mensaje de Cristina en San Rafael, sin perjuicio de que, desde luego y como es inevitable, algunas voces críticas se alzaron sobre matices de su discurso y algunas equivocaciones en las que incurrió la mandataria impulsada por el ímpetu de su carácter que la llevó a dirigir personalmente el protocolo, las cámaras y el uso de la palabra en toda la ceremonia. Pero estas desavenencias no superan la dimensión de la anécdota.

En la previa, no había mucha expectativa con respecto a los anuncios que la magna visitante haría en su discurso. En las conversaciones preliminares mientras cada uno ocupaba su lugar en el galpón en el que se estaban fraccionando botellas de Don Valentín Lacrado, los principales referentes de la industria vitivinícola no esperaban grandes noticias, más allá de que habían recibido la invitación para presentar un escrito en el que resumieran las principales necesidades y urgencias del sector para presentarlo a la consideración presidencial.

Los directivos de la Cámara de Comercio, una de las entidades que participaron en la redacción de ese documento, con buen tino agregaron a las cuestiones inherentes a su industria los problemas que aquejan a la producción frutihortícola de San Rafael y en general a todo el sector agropecuario. Pero no recibieron ningún compromiso de parte de los funcionarios nacionales en cuanto a definiciones al respecto, por eso el impacto que produjo el anuncio de la prórroga en la exención al impuesto interno sobre los vinos espumantes, porque ése era uno de los pedidos expresos que contenía el documento.

Otro de los momentos que contribuyeron a generar el positivo impacto que generó la visita fue el anuncio de duplicar las frecuencias de vuelos de Aerolíneas Argentinas a San Rafael y San Luis, tal como este mismo diario anticipó en la primera edición que publicamos de nuestro semanario sanrafaelino, allá por el mes de agosto. Ése si que es un dato importante no sólo para el turismo en nuestra tierra sino también para los hombres de negocios a quienes les cuesta mucho poder coordinar sus reuniones de trabajo cuando tienen que ir a Buenos Aires o necesitan recibir a sus clientes o proveedores en San Rafael. Y el costo no está dado por la cantidad de dinero que el servicio les insume, sino por el tiempo y la complicación que les acarrea. Por eso también la noticia contribuyó a que los comentarios posceremonia ponderaran la importancia de los anuncios entre los hombres de negocios.

Pero sin dudas lo más importante en cuanto a las noticias vinculadas con la producción es el impulso que el Gobierno dará a la industria del vidrio como envase preponderante para las bebidas, aun cuando esto la llevó a cometer el “pecado” de hablar de la famosa gaseosa en un templo de la vitivinicultura como es Casa Bianchi. Esto por lo que implica como avance sobre la industria petroquímica que fabrica los envases PET, usado principalmente en gaseosas y bebidas no alcohólicas.

El otro “cañonazo” de Cristina estuvo vinculado con la minera Vale y el impulso que su administración le dará a la importante inversión de la empresa brasileña. Cristina ponderó la magnitud de la inversión, que asciende a $5.900 millones de dólares, creará miles de puestos de trabajo y fomentará, entre otras cosas, el desarrollo del ferrocarril, pues se necesitará construir una línea férrea que una Malargüe con el puerto de Bahía Blanca, desde donde se exportará el insumo. La compañía Vale Doce es hoy la tercera productora mundial de potasio y con el proyecto de Malargüe pasará a ser la primera, con mucha diferencia sobre el resto.

Cristina dijo que promoverá la minería cumpliendo con todos los recaudos de preservación ambiental y quedó muy claro que el Gobierno se mueve hacia la promoción de la minería y ese tema en Mendoza despierta una sensibilidad especial. Paco Pérez recibió un respaldo contundente para transitar ese camino en su gestión. El mensaje cobró una dimensión especial cuando la Presidenta exhibió y manipuló una pastilla de potasio como muestra de la firmeza de su posición al respecto.
Esta última parte ya empieza a formar parte de los mensajes implícitos que dejó la visita y entre ellos queda como una manifestación de principios de lo que puede ser un nuevo perfil para su segundo mandato, el hecho de que la mandataria haya decidido estar en el lugar de la inversión y la producción antes que en la inauguración de una obra pública.

Es obvio que la sensibilidad de una política consumada y ya fogueada en las lides de la gestión no le hubiera permitido irse de San Rafael sin mezclarse con el fervor popular que la esperaba en la nueva terminal. Es que la tensión generada en el tira y afloja que se desató para definir dónde estaría Cristina fue muy fuerte en los días previos y terminó zanjado de la mejor forma por la señora Fernández. Esa sensibilidad también quedó manifestada en el emocionado reconocimiento para Celso Jaque, a quien se lo vio muy distendido y tranquilo durante toda la ceremonia, pero con su inveterado bajo perfil que no modificó ni siquiera después de semejante gesto.

El paso de Cristina tuvo otro costado mucho más visceral y enfervorizado cuando defendió con toda la fuerza de su carácter el proyecto de país que propulsa desde su gestión, especialmente en lo referido a los derechos humanos, con la vitriólica alusión al ex juez Otilio Romano. Prometió una nueva visita para febrero, cuando bajará en helicóptero sobre la planta que la minera Vale construye en Malargüe, según dijo. Pero detrás de ella quedó una estela de entusiasmo que excede a la militancia más comprometida. Los hombres de negocios reconocen y miran con beneplácito los indicadores económicos que han acompañado a los Kirchner durante su gestión, y la visita presidencial contribuyó a despejar una preocupante sensación de escepticismo que los embargaba. Cristina lo hizo.  

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