Espectáculos
Lunes 04 de Enero de 2016

Crudo relato sobre el gurú de la tecnología

Llegó a las salas mendocinas Steve Jobs. Su director, Danny Boyle, responde por qué indaga en las zonas oscuras del fundador de Apple. 

Steve Jobs fue un visionario reverenciado por los fans de la tecnología. En su funeral algunos lo despidieron como un santo laico.
Sin embargo, el fundador del imperio Apple también fue un jefe despótico, cuyo perfeccionismo rozó el sadismo para sus empleados.
Desde que falleció en 2011, a los 56 años, el mito fue objeto de varios documentales y ficciones, pero ahora llegó a los cines de Mendoza la película tal vez definitiva (y más polémica) sobre el creador del iPod. 
Steve Jobs tiene un staff de lujo: el director es Danny Boyle (Trainspotting, ¿Quién quiere ser millonario?), el guionista es Aaron Sorkin (Red social, The West Wing) y el protagonista es el ascendente Michael Fassbender (Hamlet, 12 años de esclavitud). En el reparto también figuran la siempre brillante Kate Winslet, Seth Rogen y Jeff Daniels.
La película, basada en la biografía de Jobs escrita por Walter Isaacson, se adentra en el backstage de la vida profesional y emocional de Steve Jobs, captada en tres lanzamientos de productos emblemáticos de Apple: la Macintosh (1984), la computadora NeXT (1988) y la aparición de la icónica primera iMac en 1998. Desde el primer avance quedó claro que el retrato de Jobs no es precisamente amable, y que uno de los ejes del filme es la traumática relación del gurú de la tecnología con su primera hija, Lisa Brennan.
“Cuando leí por primera vez el guión me quedé sin aliento”, dijo el director Danny Boyle. El personaje de Steve Jobs que Aaron (Sorkin) creó,que a veces coincide con la figura histórica y a veces no, era enormemente atractivo para mí. Es un personaje de proporciones shakesperianas: es cautivador, tirano y divertido. En el guión de Sorkin vi a mucha gente girar alrededor de este extraordinario planeta, que es el personaje de Jobs. Hay gente en la vida alrededor de la cual terminamos orbitando, nuestras vidas son vividas de alguna forma a través de su reflejo, y somos incapaces de alejarnos de ellas. Tienen una fuerza gravitacional. Son personas que inspiran una devoción. Esa clase de personaje es fascinante de examinar. En la película hay personas que veneran a Jobs, y otras que se refieren a él como un monstruo. De alguna forma él es un monstruo bello gracias al poder del lenguaje”, se explayó.
Boyle subrayó que la película no es biográfica y que no intenta contar una historia rígida basada en los hechos de la vida de Jobs, aunque retrata a personajes de la vida real. 
“Estamos profundamente agradecidos con el libro de Walter Isaacson y con la profundidad de su investigación, pero queríamos que la película fuera una travesía diferente. Hay ideas que claramente salen de la vida real, pero el filme es una abstracción. Sorkin incluso describe la película como un ‘retrato impresionista’”, comentó. 
“El guión es sobre mucho más que Steve Jobs como persona. Él cambió una de las cosas más preciadas de nuestra vida: la forma de comunicarnos, la forma de interactuar, y aún así muchas de sus interacciones personales eran profundamente disfuncionales. Era un obsesivo total en su determinación para transformar a la gente”, agregó.
Steve Jobs recibió cuatro nominaciones a los Globos de Oro –la antesala de los Oscar–, y entre los nominados está su protagonista, Michael Fassbender. 
“Nunca había trabajado con un actor que pasara por tal travesía como lo hizo Michael (Fassbender), o que tuviera tal fiereza y compromiso”, dijo el director. 
“Él absorbió el guión de una forma que no tenía nada que ver con el aprendizaje memorístico. Conocía el guión como si lo hubiera escrito, lo cual le dio a su actuación una fuerza que lo hacía parecer que era capaz de crear algo virtualmente de la nada. Siempre he pensado que hay algo muy ‘jobsiano’ en Michael, por la intensidad con que se prepara”, contó el realizador.
Jobs es un personaje con luces y sombras, y Fassbender reconoció elementos maquiavélicos en el creador de Apple. 
“Puede que algunas vertientes de su personalidad fueran crueles. ¿Realmente era necesario tratar a la gente así? Puede ser que no. Pero la personalidad y los logros van unidos”, consideró por su parte el actor. 
“En ciertas ocasiones hay que provocar y manipular. Como actor sé que los realizadores emplean esas tácticas algunas veces. Si llevo muchas horas trabajando, pierdo la paciencia mucho más rápido, y Steve trabajaba muchas horas sin descanso. Hicieron jornadas de 20 horas las tres o cuatro semanas anteriores al lanzamiento de la Macintosh. En cualquier negocio, si uno está quieto demasiado tiempo, la competencia te deja atrás. Steve Jobs era muy consciente de que debía avanzar constantemente. ¿Cuántos días de vacaciones se tomó en 40 años? No creo que muchos. Tenía una visión, y pasó cuatro décadas persiguiéndola. Me parece toda una hazaña. No todo el mundo resiste tanto sin ser pisoteado en el camino”, aseguró.
Lobbies y acusaciones cruzadas
La nueva película sobre Steve Jobs estuvo minada de contratiempos y polémicas mucho antes de su lanzamiento. 
La viuda del gurú de la tecnología, Laurene Jobs, hizo todo tipo de lobbies para parar la producción. Incluso llegó a llamar a Leonardo DiCaprio y a Christian Bale –que habían sido convocados para el protagónico– para rogarles que no participasen en la película. 
Como si esto fuera poco, el actual CEO de Apple, Tim Cook, declaró que el fime le parecía “oportunista” y que no estaba de acuerdo con la versión de la historia planteada por el guionista Aaron Sorkin y el director Danny Boyle. 
Sorkin, sin pelos en la lengua, le contestó al CEO: “Cook utiliza el calificativo de ‘oportunista’ cuando tiene una fábrica en China llena de niños que arman teléfonos por 17 centavos la hora”. 
El comentario del guionista fue tachado de incómodo y estratégicamente inadecuado para la promoción de la película. Y por eso Sorkin aprovechó una entrevista con E Online para disculparse con Cook.
►"Steve Jobs cambió una de las cosas más preciadas de nuestra vida: la forma de comunicarnos, y aún así muchas de sus interacciones personales eran disfuncionales” (Danny Boyle, director).

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