Deportes
Domingo 26 de Junio de 2016

Cumpliendo desafíos

Un ejemplo. Alejandro Cañadas, uno de los fundadores de DIMOT, es uno de los grandes referentes del equipo. Con 60 años se mantiene en plenitud y disfrutando del deporte

A veces la vida tiene momentos no deseados. Sin embargo existen personas como Alejandro Cañada que deciden afrontar desafíos para superar nuevos obstáculos.
La historia comenzó en 1985 cuando Alejandro, que siempre practicó deportes (pelota a paleta y atletismo), sufrió la amputación de una de sus piernas.
A partir de ese momento junto a un César Gamboa, Julio Anachuri y Arturo Calabró comenzaron a soñar con una institución dónde poder desarrollar actividades. Así comenzaron las reuniones hasta que se conformó Discapacitados Motrices Trabajando (DIMOT).
Grata impresión
Alejandro hizo referencia a la primera vez que se subió a una silla de ruedas para jugar al básquetbol.
“Al principio parecía un sueño inalcanzable porque el desafío era doble: dominar la silla y la pelota. Pero me gustó mucho, fue emocionante”, señaló.
La primera silla en la que jugó fue una plegable que pesaba entre 25 y 30 kilos.
“Hoy la silla es más específica y está adaptada al jugador (tienen un costo de alrededor de 30 mil pesos), es decir, se construye en función de las medidas y el peso del jugador, de la lesión, etc. El deporte se ha ido especializando increíblemente”, explicó Alejandro.
Éxitos y alegrías
Con tantos años jugando al básquet Cañada tiene una infinidad de anécdotas y recuerdos.
“La última gran alegría es haber logrado el pase para pelear por el ascenso” y “lo mejor, sin dudas, es mantener el grupo más allá que hayan cambiado las caras y que DIMOT siga trascendiendo lo deportivo”.
Materia pendiente
Si bien ha cumplido muchos desafíos, Alejandro y DIMOT mantienen algunas cuentas pendientes.
“Siempre queremos y tenemos que sumar más gente. El gran objetivo es   tener un equipo más numeroso y de a poco lo estamos logrando”
Además dejó un claro mensaje: “La oportunidad de poder competir en igualdad de condiciones es maravillosa. Sobre todo por el  desafío que implica aprender a superar nuevos obstáculos. Cuando uno comienza a competir ya se está ganando a si mismo y a la adversidad”.
Retirarse, por ahora no
Con 60 años cumplidos el pasado 10 de junio, Alejandro confesó: “Me divierte mucho jugar, me da una satisfacción enorme y veo el mismo espíritu en mis compañeros, supongo que dejaré de jugar el día que no me den más los brazos o cuando no me divierta, aunque creo que eso no va a pasar nunca”.
Con las mismas ganas de siempre o más, Cañada que nunca jugó al básquetbol convencional encontró en el básquetbol en silla de ruedas un deporte apasionante.
Con el equipo sanrafaelino en plena etapa de transición y recambio generacional, Alejandro se mantiene como uno de los principales referentes del plantel, además de un gran jugador.
Con la intención de volver
  La pasada temporada, por diversos motivos, y luego de veinte años dentro de la categoría, DIMOT descendió. Este año el equipo se ha propuesto regresar a la segunda categoría del básquetbol nacional sobre silla de ruedas.
En los últimos cuadrangulares que se llevaron a cabo en San Rafael, el conjunto local finalizó segundo y se clasificó para la próxima ronda.
Sin embargo algunos jugadores, sobre todo del ACDIS de San Juan, no presentaron el apto físico. Por esta irregularidad el equipo sanjuanino quedaría descalificado.
De todos modos la Federación Argentina de Básquetbol Adaptado (fundada recientemente con DIMOT entre sus mentores) definirá esta situación en las próximas semanas.
Lo concreto es que en la siguiente instancia de la competición nacional 2016 se disputarán dos torneos. Uno seguramente se realizará en San Rafael, mientras que el otro evento aún no tiene sede confirmada.
Por Diego Figueroa

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