Zona sur
Viernes 14 de Agosto de 2015

Curas sureños se preparan para recibir al Papa en Cuba

Misioneros. Los sacerdotes de la Diócesis de San Rafael que están misionando en la isla se alistan para la visita de Francisco en setiembre. 

Después de estar un año y medio en Cuba, el padre Carlos Peteira pisó nuevamente suelo argentino para recuperar fuerzas y transitar los 18 meses que todavía le restan de misión en la isla. Durante las cortas vacaciones el cura estuvo en Alvear reencontrándose con los parroquianos y no perdió oportunidad de contar sus experiencias. Entre ellas cómo se preparan para recibir la visita del Papa Francisco en setiembre y en medio de la reapertura de relaciones de Cuba con los Estados Unidos.
La misión que encaró la Diócesis de San Rafael en la isla comenzó tres años atrás, en ese lapso son varios los sacerdotes sureños que estuvieron en Cuba por períodos de un mes y sólo algunos tomaron la decisión de permanecer 36 meses.
El padre Carlos es uno de ellos y actualmente está acompañado por Osvaldo Cerroni y Martín Abud.  Los tres están en la localidad de Yaguajay, en la provincia de Sancti Spíritus.
“Nos encontramos con una realidad bastante desalentadora en general porque el sistema del Partido Comunista único ha producido un deterioro general en todos los aspectos de la vida del pueblo, lo económico es lo que más se evidencia pero también está lo edilicio, lo productivo y el abandono de fuentes de trabajo. También un deterioro social muy grande, la desintegración familiar y el deterioro en la fe, el régimen durante muchos años prohibió prácticamente toda expresión religiosa”, comenzó el relato el padre.
En ese panorama, el anuncio de la visita del Papa Francisco ha encendido el espíritu de los cubanos y los curas sureños se preparan para hacer de anfitriones.
“Después de la visita de Juan Pablo II en 1998 la relación entre la Iglesia y el Estado tuvo una apertura, se pudo celebrar la Navidad, realizar una procesión en la calle y en la actualidad no tenemos problemas en expresar la fe. Por eso ahora hay una expectativa muy grande por la venida de Francisco, es muy querido por la gente y también está en el marco de esa recuperación de relaciones de Cuba con Estados Unidos en donde él también tuvo una especie de mediación, pero como el Santo Padre dijo, no viene como embajador político sino como pastor de la Iglesia”.
En una moto de la década del '50 bajo una tormenta tropical
La vida en el corazón de la isla no es como en los folletos turísticos, atender un municipio de 70.000 habitantes no es cosa sencilla y menos cuando hay que moverse varios kilómetros en una moto de la década del '50 bajo una tormenta tropical.  
“En Cuba le tienen terror a las tormentas y un día se desató una lluvia terrible y estaba en camino, tenía que ir a visitar unas localidades a unos 35 kilómetros. Todos me decían que parara, pero no lo hice, cuando llegué al primer lugar no había nadie, seguí hasta un segundo pueblo donde había previsto bautismos y tampoco había gente, era para deprimirse, y en el tercer lugar que había quedado en visitar había nada más que una nena de 8 años. Esa  criatura era la única esperando y me dice: 'padre, anoche recé para que viniera'. Con eso valía la pena todo el esfuerzo", contó.
Para cerrar la anécdota y dejar en claro cuál es su misión, dijo: “Un alma es una diócesis para un obispo”.

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