Zona sur
Domingo 02 de Octubre de 2016

De Alvear a una isla de la Antártida: la travesía de un joven médico mendocino

El médico Alejandro Carbónunca imaginó que con apenas 26 años, iba a seguir la carrera militar y a ser el subjefe de la Base Antártica Orcadas,

Hace algunos años, el médico Alejandro Carbó era un chico alvearense más, al que le gustaba hacer deportes, sobre todo jugar al fútbol y escalar. Nunca habría imaginado que con apenas 26 años, iba a seguir la carrera militar y a ser el subjefe de la Base Antártica Orcadas, una estación científica argentina ubicada en la isla Laurie que forma parte del archipiélago de las islas Orcadas del Sur, en la Antártida.

Hasta allí, cada verano llega un grupo de gente conformado por personal de la Armada Argentina, Fuerza Aérea y personal científico de la Antártida. Se dedican a distintas tareas en la base; una de las más importantes es hacer investigación científica sobre glaciología, sismología y observaciones meteorológicas, además de estudiar la flora y fauna del lugar.

Carbó es el subjefe y el médico que se encarga de atender a los 11 argentinos que permanecen este año en la base. En esta entrevista con Diario UNO cuenta cómo es vivir alejado y en ciertos períodos del año, hasta aislado en medio del mar y el hielo. Para algunas personas sería una experiencia imposible de resistir, pero para el alvearense, es una elección de vida de la que no sólo no se arrepiente, sino de la que se enorgullece cada día de haber tomado.

–¿Desde cuándo vive en la Base Orcadas?
–Arribamos el 27 de enero de este año, en este grupo somos 11 personas, de la Armada, la Fuerza Aérea y el personal científico de la Antártida. Hay desde un maquinista hasta un electricista, un enfermero, un encargado de comunicaciones, un electrónico, un camarero y un cocinero. También personal militar de fuerza aérea, dos meteorólogos y un geomagnetista. Por último, hay dos científicos de la Dirección Nacional del Antártico.

–¿Exactamente en qué consiste su labor en la base?
–Se realiza la parte militar logística de la base, el personal de la Dirección Nacional del Antártico y de la Fuerza Aérea realizan tareas científicas.

–¿Cuáles son estas tareas de investigación?
–Se estudia meteorología, la investigación científica más antigua de las que se efectúan. Luego, la Fuerza Aérea investiga geomagnetismo. Por su parte, la DNA estudia la sismología, y la fauna y flora del lugar. Específicamente, se realizan investigaciones sobre el fitoplancton que se encuentra en la bahía.

–¿En qué consisten los estudios científicos de la fauna?
–Se intenta determinar la llegada y partida de las especies presentes, en qué época lo hacen, las poblaciones, anidación y crías (ver recuadro).

–¿Cuénteme sobre su desempeño como médico militar?
–Mi cargo es el de subjefe de base, pero además soy jefe de sanidad, responsable de velar por la salud de quienes habitamos en este territorio. También soy el encargado medioambiental.

–¿Qué significa esto de ser encargado medioambiental?
–Soy quien debe garantizar que se cumplan las normas del protocolo de Madrid, que determina a la Antártida como un territorio de paz dedicado a la ciencia. De hecho, no se puede hacer ninguna alteración de ese medio, no se puede tirar residuos.

–¿Qué hacen con la basura que se genera durante el año?
–Se procede al procesamiento de los residuos. Todo lo que se tira, restos de comida y descartes, son procesados y se llevan al continente cuando viene la próxima dotación.

–¿Cómo se realiza el procesamiento?
–Se clasifican cuatro grupos de residuos: material orgánico, plásticos y cenizas, material peligroso y vidrios y metales. En cuanto al material peligroso, se deposita en reservorios específicos.

–¿Cuánto tiempo permanece una dotación en la isla Laurie?
–Aproximadamente 14 meses, luego se renueva todo el personal y con la campaña de verano viene el relevo.

–¿De qué depende que la duración de la estadía sea más o menos extensa?
–La permanencia se ve influenciada por diversos factores. Uno es la cuestión climática. A la isla Laurie llegan buques y aviones. Parte del despliegue se realiza en helicóptero.

–¿Cuándo arriban a la Antártida, qué traen con ustedes?
–Todo: la comida que se va a utilizar para todo un año, repuestos, materiales, insumos, porque cuando el mar se congela en invierno quedamos aislados.

–¿Qué temperaturas soportan?
–En verano, las máximas llegan a los diez grados positivos, y en invierno, las temperaturas pueden caer a 40 grados bajo cero, con sensación térmica de 50 grados bajo cero. El tema es que en la Antártida, un día puede amanecer soleado, subir el termómetro a diez grados, después nevar, y volver a despejarse. No se puede predeterminar como en otros sitios.

–¿Si existe alguna emergencia cuando están aislados, cómo se actúa?
–Si llegara a suceder esto, uno de los métodos por el cual se puede llegar es a través de helicóptero. Por una emergencia extrema, se puede realizar la evacuación inmediata del personal, depende de la época del año y las circunstancias ambientales.

–¿Pueden salir al exterior en invierno?
–Depende del clima y sobre todo del viento y la visibilidad. El cuerpo se expone lo menos posible. Contamos con la ropa y demás indumentaria para soportar el exterior en invierno.

–¿Cómo es un día en la base?
–Nuestros días arrancan temprano, a las siete y media, con la diana –los militares le llaman así a la hora de levantarse– se realiza la formación y arranca la jornada laboral. Se planifica y depende de la necesidad de la base, científica, logística y de mantenimiento de las instalaciones.

–¿Y su jornada en particular?
–En lo específico, como subjefe de base tengo responsabilidad médica sobre todo el personal. Debo extremar medidas para el bienestar y salud del personal.

–¿Se comunica habitualmente con su familia?
–No tengo hijos ni esposa, mi familia son mis padres, hermanos y sobrinos. Siento un gran orgullo de permanecer y tener el privilegio de vivir en un continente como la Antártida. Aún sin ser científico.

–¿Puede resumir su experiencia en la Antártida en pocas palabras?
–Es particular y única, el medio en sí es muy bonito. La Antártida es increíble. Donde vivo es un espacio geográfico pequeño, pero que siempre tiene un paisaje diferente. Esto es muy grato de lo que me toca vivir. Muy pocas personas tienen el privilegio de ser parte de la historia antártica.

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