Deportes
Domingo 19 de Julio de 2015

De la ambulancia al podio

Cuando la meta ya estaba cerca, la marchista mexicana María Guadalupe González se desvaneció, pero se recuperó para recibir su medalla de oro.

Cuando la meta ya estaba cerca, la marchista mexicana María Guadalupe González ya no podía pensar en nada. Cuando cruzó la línea final se desvaneció y fue necesario sacarla en ambulancia, pero volvió a tiempo para recibir su medalla de oro como campeona de los 20 kilómetros en Toronto- 2015.
La mexicana de 26 años llegó a estos Juegos Panamericanos dispuesta a ganar su prueba y a sumar un récord a su palmarés. Llegó a Toronto con una estela de tres marcas impuestas: en Copa del Mundo (1H28:48 en Taicang, China), Circuito Internacional de Marcha (1H32:42 en Chihuahua, México) y Copa Panamericana (1H29:21 en Arica, Chile).
Este domingo, González arribó al circuito de marcha trazado a la orilla de lago Ontario y dominó la competencia de punta a punta, a pesar de las desgastantes condiciones del clima: 23 grados centígrados y humedad del 88 por ciento.
Sobre el kilómetro 10, la mexicana llevaba un tiempo que hacía suponer que el récord de los Juegos Panamericanos sería suyo (43:49) y le sacaba 34 segundos de ventaja a su inmediata perseguidora, la brasileña Erica de Sena. Para el kilómetro 15, el esfuerzo se dejaba ver en su andar.
La pregunta era si podía mantener el ritmo. Lo hizo, siguió su paso por inercia y en cuanto cruzó la meta se desmayó. En brazos la trasladaron a la zona de recuperación de los atletas. Pronto se le aplicó agua fría para refrescarla y suero oral para rehidratarla.
Ella tardaba en reaccionar. "¿Cuanto tiempo hice?", dicen que preguntó una y otra vez con insistencia. Le hicieron saber que había terminado con 1H29:24, pero que el récord panamericano ya era suyo. Ella sin recuperar la conciencia del todo atinó a decir: "yo quería bajar de 1H28".
Como María Gudalaupe no se recuperaba por completo la subieron a una ambulancia para llevarla a una clínica a estabilizarla. Se decía que tardaría cuatro horas en volver. La prueba masculina de los 20 kilómetros se llevó a cabo y cuando terminaba la marchista mexicana había vuelto totalmente repuesta.
"En la ambulancia me sentía muy mal y me decía ¿pero qué estoy haciendo? ¿por qué lo hice así? creo que ya ni veía la meta", contó la mexicana ya con la medalla de oro en sus manos. "A pesar de todo, me sabe bien el triunfo".

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