Espectáculos
Jueves 20 de Octubre de 2011

Deep Purple dio un show histórico en Mendoza ante más de 2 mil fanáticos

Fue en el auditorio Ángel Bustelo. Solos de guitarra, rock psicodélico y mucha energía caracterizaron el recital. El clímax llegó cuando tocaron uno de sus clásicos: Smoke on the water.

Por Selva Florencia Manzur

Rock perfecto. Psicodélico. Estridente. Un viaje al pasado es lo que ofreció en su histórica presentación en Mendoza Deep Purple, esa banda que forma parte de la tríada sagrada del rock de los ´70 , junto a Led Zeppelin y Black Sabbath.

Siendo una especie de muestra viva de una parte de la historia del rock, los ingleses tocaron el miércoles por la noche frente a unas 2.000 personas en el auditorio Bustelo, que se llenó de verdaderos fanáticos del género. Entre el público, se vio muchos cincuentones que se pasaron la adolescencia escuchando a la banda y muchos jóvenes que, muy probablemente, aprendieron a tocar la guitarra con Smoke on the water.

El show empezó con Highway Star, al igual que el resto de los recitales de la gira que el quinteto dio en Argentina, y que pasó por Buenos Aires, Córdoba y Rosario para finalizar en Mendoza. Calentando el pogo, siguieron Maybe I'm a Leo, Strange kind of woman y la inmejorable Rapture of the deep.

Hasta ese momento, las canciones venían una detrás de la otra y no fue sino hasta luego de Mary Long que el cantante, Ian Gillan, se dirigió al público con palabras al estilo de: “¡Increíble!” “¡Magnifico!” “¡Súper!”. El inglés estaba encantado con el entusiasmo de los mendocinos, que ovacionaron y cantaron cada canción. Este era un público en éxtasis, que no podía creer que esos míticos músicos estuvieran tocando a la vuelta de su casa.

Promediando la hora y media llegó la canción más esperada y la que es, quizás, una de las composiciones más famosas de la historia, Smoke on the water. En ese punto, el público se transformó en una marea de cabezas que se agitaban de arriba abajo sin parar. Todos la cantaron.

Como buen recital de rock, los instrumentos tuvieron más volumen que la voz del cantante y por momentos hasta la opacaron, pero todo eso está previsto en un show de este estilo. Lo más destacable es lo bien que sonaron los músicos. Rockeros de pura cera, sin duda.

Los solos del guitarrista Steve Morse trajeron los momentos más gloriosos y también recordaron lo mucho que le aportaba ese recurso al rock. Hoy en día, que una canción que se escucha en la radio incluya un solo de guitarra es prácticamente imposible.

Por cerca de dos horas, Ian Gillan, Steve Morse, Roger Glover, Don Airey e Ian Paice (baterista y único miembro original) cumplieron el sueño de muchos. Un sueño que para la mayoría era impensado: que Deep Purple tocara en Mendoza.

 

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