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Domingo 16 de Agosto de 2015

Dejar el celular de lado por un rato tiene múltiples beneficios

A contramano del avance tecno, crece la tendencia de “estacionar” los dispositivos a la hora de las reuniones, para conversar. La gastronomía ofrece rebajas.

Por Julián Vinacour
vinacour.julian@diariouno.net.ar
Jorge Petrich, ingeniero civil, 62 años, es un mendocino como vos. Todos los días arranca a las 7 y no para hasta la noche. Su único descanso es durante el almuerzo, y cuando lo comparte con alguien no quiere saber de distracciones.
Está separado y sólo una vez por semana se sienta a la mesa con sus hijos. Como padre espera ávido ese momento y cuando llega no quiere interferencias. Sus tres hijos lo entienden y por eso acceden con voluntad al pedido que les hace: dejar los celulares en un canasto de madera apenas ingresan al hogar.
Agostina, 24 años, y Fabricio, de 22, son hermanos de Octavio, quien cuenta que su padre es “chapado a la antigua: le gusta que charlemos cuando comemos juntos y si uno tiene el celular sobre la mesa, tarde o temprano lo revisa. Por eso, nos pidió hace un tiempo que dejáramos el teléfono cuando entremos a la casa y la verdad es que nos pareció una excelente idea. Estamos poco con él y está bueno poder disfrutarlo”.
Desconectarse es lo que Jorge les pide a sus hijos; no es una súplica ni una exigencia, no es para siempre ni todo el día, es un pedido y es sólo un rato.
Similar a lo de Jorge, desde La Marchigiana, uno de los más famosos restoranes de Mendoza, sugieren el no uso de celulares durante la comida. “¿Por qué no charlamo´ un ratito, eh?” es la campaña que proponen desde el local para pasar un buen momento sin dispositivos.
“Buscamos que los comensales hablen entre ellos. Lo que nosotros le ofrecemos al cliente es pasar un buen momento, por eso tratamos de desalentar el uso de teléfonos, con diferentes ideas”, explicó Fernando Barbera, dueño de La Marchigiana.
La campaña para disfrutar de una comida sin celulares comenzó el año pasado y la consigna se renueva cada dos meses. Hace poco, el restorán exhibía carteles que advertían de que el primero que usara el celular debía pagar la cuenta”.
Tendencia mundial
En Buenos Aires existen varios locales de comida que ofrecen descuentos de hasta el 15% para quienes se despojen de la tecnología durante el almuerzo. Algunos locales, inclusive, tienen disponible un “estacionamiento” para que los smartphones reposen allí durante la comida y no generen desatención entre los comensales.
“La iniciativa busca reavivar la comunicación genuina entre los clientes y disfrutar del momento de la comida sin interrupciones”, explicaron, oportunamente, los dueños del Club del Progreso, un tradicional restorán porteño que descuenta 15% del ticket para los que logran prescindir del artefacto durante la reunión.
Sin embargo, estas iniciativas para dialogar cara a cara, sin intermediarios tecnológicos, no son oriundas de Argentina. 
En otros países, como Estados Unidos y Brasil, vienen estimulando estas conductas desde hace un tiempo.
Un bar de San Pablo, por ejemplo, diseñó un vaso para beber cerveza que sólo se mantiene en posición vertical si se apoya sobre un smartphone, por lo tanto, el bar obliga a sus clientes a darle al celular el nuevo uso que lo inutiliza para hacer o recibir información. Se llama offline glass.

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