Economía
Domingo 30 de Octubre de 2011

Del Sur mendocino al mundo

La pulpera Fénix es la única empresa en su tipo en la Argentina. Radicada en General Alvear, llegó a procesar 18.000 toneladas por temporada. Exporta a más de 30 países en los cinco continentes

Con 16 años en el mercado mundial, Fénix se erige como la única empresa argentina destinada a la elaboración de pulpa concentrada de frutas y hortalizas.

Emplazada en el parque industrial de General Alvear, la empresa procesó la temporada pasada 50 millones de kilos de materia prima para obtener 18.000 toneladas de pulpa.

El 98 por ciento de la producción se exporta a más de 30 países distribuidos en los cinco continentes. En el mercado interno, Fénix provee a la fábrica de productos Citric y Cepita. “Es bueno que se sepa que cuando toman un jugo están consumiendo pulpa alvearense”, añadió sonriente Germán Perón (32), el joven presidente de la firma.

“Elaboramos un producto que es base para comidas, bebidas y jugos. Vendemos en América Latina, Panamá, Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, República Checa, Hong Kong, Australia y Marruecos, entre otros. A Libia también llegamos, aunque ahora se ha paralizado por los problemas con Gadafi. Igualmente el 50 por ciento tiene como destino Brasil”, explicó.

Anexado a la pulpera, Fénix tiene implantación de frutales. Son 300 hectáreas con durazno, en su mayoría, ciruela y también algo de damasco.
Sujetos a los vaivenes del mundo y la política económica local, después de 16 temporadas, la pulpera sigue marcando presencia y enarbola como estandarte “la calidad de los productos”, remarcó Perón.

Posee buenas prácticas, certificación Kosher para ingresar en Israel y cumple con las normas Halal para penetrar en los países musulmanes.

Actualmente están bajo el régimen de las normas ISO 22.000, que tiene por objeto la armonización de los requisitos de gestión de la inocuidad de los alimentos en toda la cadena alimentaria a nivel mundial.

–¿Cómo se mantienen en el mercado?

–Haciendo las cosas seriamente, apostando a la calidad y atendiendo lo mejor posible a los clientes. Hoy tenemos un nombre en el mercado, mundialmente nos conocen. A pesar de todo, tenemos la ventaja de ser una empresa chica que nos podemos adaptar a los requerimientos del cliente. Nos adaptamos a las especificaciones de lo que necesitan (menos acidez, otra consistencia), una atención personalizada. Cada vez que metemos fruta no es sólo pulpa lo que hacemos, sino que le producimos a una determinada empresa.

–¿Quién es el principal competidor?

–Por los volúmenes de producción es Chile, además no tienen riesgos climáticos, puede pasarles que les caiga piedra pero no es habitual. También tiene más liberado el ingreso, no tiene aranceles. Nosotros en Europa tenemos 24 por ciento de aranceles. México lo perdimos. Para lograr competir tenemos que buscar alternativas. Darle un producto muy diferenciado con estándares muy altos de calidad

–¿Y cuál es esa alternativa?

–Centralizando mucho en Brasil, también le apuntamos a Perú, Paraguay, no son países de alta gama, pero se puede ubicar bien la mercadería y se hace la diferencia. Otra cosa que hacemos es elaborar productos diferenciados, producimos la pulpa convencional, baby foot, que es un calidad para comida de bebé, y en la tendencia de la comida sana, pulpa orgánica, que va a Europa y Estado Unidos. En eso nos diferenciamos y logramos hacerle fuerza a los demás.

–¿Les conviene tener plantaciones propias?

–Para nada, es mucho más practico comprarle al productor, es un problema menos, si hasta son ellos quienes asumen el riesgo. Pero también vemos que hay faltante de materia prima y ese va a ser un gran problema en el futuro. Igualmente no producimos ni el 10 por ciento de lo que procesamos. 

La base es el productor

Para Germán Perón, más allá del prestigio que supo ganarse la firma, Fénix no puede subsistir por sí misma y su destino está ligado directamente al desarrollo del productor.

“Los productores son los que se dedican a producir y nosotros a elaborar, pero vemos que cada vez hay menos producción”, dijo.
Perón consideró que “hay una idea equivocada, no son los industriales por un lado y el productor por otro. Acá se tiene que hablar de un sector; el productor, el industrial y el Estado. Si se funde el agricultor, nos fundimos nosotros y el problema lo va a tener el Estado”.

Según el presidente de Fénix: “El dólar nos juega una mala pasada. Venimos con una inflación del 25% desde hace varios años y la devaluación fue casi nada. Cada día se pone más difícil y vemos con preocupación lo que sucede con los productores; a este ritmo, las condiciones son las mismas que en el uno a uno”.

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