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Viernes 02 de Junio de 2017

Con Durant y Curry en plenitud, los Warriors se florearon en la primera final

En la NBA, Golden State venció 113-91 a Cleveland con el intratable dúo de Kevin Durant (38) y Stephen Curry (28). El domingo jugarán el segundo partido.

Comenzó la final de la NBA y el que no se abrochó los cinturones, salió volando del sillón frente al televisor. Posesiones cortas, velocidad en transición, triples lanzados como si fueran dardos uno tras otro, volcadas para la foto y mucho pero mucho vértigo marcaron a fuego el primer partido. Y a río revuelto, salió ganando Golden State por 113-91, con el dúo Kevin Durant (38)-Stephen Curry (28) a pleno. El segundo partido se jugará el domingo a las 21, también en Oakland, y LeBron James (28) irá por la revancha.

Los Warriors y los Cavaliers estuvieron a la altura de lo que se esperaba de ellos, por más tensión y nervios que se palpara en el ambiente. Claro que el frenesí, el vértigo y el básquetbol a pura velocidad que le imprimen al juego hace que los espectadores no puedan descuidarse ni un segundo.

Más allá de que les costó entrar en ritmo por falta de puntería, cuando calentaron los motores no pararon más. Golden State ganó 35-32 el primer cuarto con 10 puntos de Durant (5 rebotes) y otros tantos de Curry, más buenos ingresos de Andre Iguodala (igualó en 12-12 con una volcada bestial) y Javale McGee (5 rebotes). En Cleveland, obviamente, James asumió el protagonismo con 15 rebotes, 5 rebotes y 3 asistencias, acompañado por Kyrie Irving (9).

En el segundo parcial hubo un quiebre para Golden State cuando aflojó la intensidad del partido. Claro que Durant no sabe lo que es eso y lideró con 13 puntos más y varias volcadas creándose espacio, como cuando dejó sentado en el piso a LeBron o como cuando entró como al patio de su casa por el eje de la cancha para enterrarla y gritar.

Los Warriors se fueron 60-52 al descanso y encendieron su estadio en el tercer cuarto con un 13-0 demoledor, que daba la impresión de que comenzaría a sentenciar la historia. Y fue así nomás porque si en el ataque eran una furia, en defensa aportaron Draymond Green y Klay Thompson para mantener la distancia. Así fue como Golden State sacó 24 puntos de diferencia (93-69) a poco del cierre del período. Historia terminada de antemano.

Una serie final a siete partidos es demasiado larga como para pensar en que una victoria tan holgada pueda definir algo. Menos aún con el antecedente de la remontada de Cleveland en la histórica final ganada en la temporada anterior. Será cuestión de entregarse a disfrutar de un básquetbol distinto al que se ve en estas tierras.

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