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Jueves 10 de Agosto de 2017

Dedos de pianista y fuerza de atleta

La francesa Micheline Ostermeyer. En los Juegos Olímpicos de Londres 1948 logró dos medallas de oro y una de bronce. Además era concertista de piano. Todavía su logro no ha sido superado en Francia

Lucio A. Ortiz
ortiz.lucio@diariouno.net.ar

L }a niña tenía en sus genes algo de su bisabuelo Víctor Hugo, el poeta, dramaturgo y novelista francés, considerado uno de los más importantes en lengua francesa, autor de Los Miserables y también político comprometido con la historia francesa y la literatura del siglo XIX.

También la niña era nieta del compositor musical Luicen Paroche. Su madre había heredado la pasión por la música y era una buena pianista. Por eso, la niña nacida en Rang-du-Fliers (Francia) el 23 de diciembre de 1922 recibió grandes influencias de sus antepasados.

Micheline Ostermayer creció entre las lecciones de piano de su madre y el desarrollo deportivo que le inculcaba su padre. Su familia se instaló en Túnez (África), donde pasó su niñez y a los 12 años ya dio su primer concierto.

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Fue aceptada por el Conservatorio Nacional de Música de París, pero la invasión nazi hizo que la familia retornara al país africano a los 3 años. Daba conciertos de radio y a la vez se desarrollaba en el deporte jugando básquetbol y practicando atletismo.

Logró marcas interesantes entre ellas el récord francés de lanzamiento de bala y también igualó la marca de salto en alto, favorecida por su 1,80 metros de altura. Cuando concluyó la Segunda Guerra Mundial, en 1945, volvió a París, donde la Federación Francesa de Atletismo le reconoció las marcas logradas. A su vez le dedicaba cinco horas diarias al piano.

En 1946 se graduó en sus estudios musicales obteniendo el primer premio del Conservatorio y se clasificó sexta en lanzamiento de bala en el campeonato de Europa.

Siguió mejorando sus registros y quedó seleccionada para competir en los Juegos Olímpicos Londres 1948, no sólo en bala y salto en alto, porque también resultó seleccionada en el lanzamiento del disco, había entrenado unas pocas semanas antes y obtuvo excelentes registros.

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Los Juegos de Londres 1948 se desarrollaron del 29 de julio al 14 de agosto. El Comité Olímpico Internacional no dejó participar a Alemania y Japón, y además la Unión Soviética no aceptó participar. Esto favoreció a los atletas de otros países.

Ostermeyer (25 años) participó en su primera prueba el 30 de julio y se impuso en el lanzamiento del disco con una marca de 41,92 metros (nuevo récord francés), por arriba de la italiana Edera Cordiale (41,17) y de su compatriota Jacqueline Mezeas (40,47). La argentina Ingeborg Mello fue 8ª, con 38,44m.

El 4 de agosto salió al estadio de Wembley, con 85 mil personas en las gradas, como una de las favoritas del lanzamiento de la bala. Con un envío de 13,75 metros logró su segunda medalla de oro. La italiana Emilia Piccini obtuvo la plata (13,09) y el bronce fue para Ine Schaffer (Austria) con 13,08 metros. Mello fue 9ª con 12,08).

El 7 de agosto fue el día del salto de altura y para Micheline representó su tercera medalla. Esta vez fue de bronce con 1,61 metros (récord de Francia), detrás de Alice Coachman (EE.UU.) y la británica Dorothy Odam-Tyler), ambas con 1,68 metros. Fue histórico porque Coachman fue la primera mujer de raza negra en obtener una medalla de oro. (diariouno.com.ar/ovacion/atletismo/las-primeras-colgarse-medallas).

Y además Micheline logró lo que hasta ahora no pudo ninguna mujer francesa en los Juegos Olímpicos: ganar 3 medallas en la misma edición.

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Y en Londres la única que la superó fue la holandesa Fanny Blankers-Koen, con 4 medallas de oro. (diariouno.com.ar/la-mama-voladora-n2219).

Ese mismo 7 de agosto Delfo Cabrera ganaba el oro en la maratón.

La Villa Olímpica se había construido en barracas que sirvieron para las tropas del ejército británico en la guerra. Allí en el lugar acondicionado para los deportistas, el 4 de agosto se escuchó la bella composición de Ludwig van Beethoven, interpretada con los dedos largos de Micheline, sentada frente al piano.
También dio un concierto en el famoso teatro Royal Albert Hall, de Londres.

Continuó con su carrera deportiva y en el campeonato europeo de 1950 obtuvo medallas de bronce en el lanzamiento de la bala y en los 80 metros con vallas. Había logrado títulos nacionales en seis especialidades con incursiones en el pentatlón (cinco pruebas).

A los 27 años le dio un giro a su vida abandonando la carrera deportiva y dedicando sus manos a la ejecución de melodías en el piano.

Hizo giras internacionales dando conciertos durante varios años. Tuvo dos hijos con su esposo Rene Gazar, que falleció muy joven en 1956.

Por esta situación dedicó muchas horas a la docencia en una escuela superior música.
La muerte de Alain, uno de sus hijos en 1990, la llevó a encontrar una salida emotiva en la música. Siguió dando conciertos con 78 años.

Se la pudo escuchar a las anciana, que mantenía unos notables reflejos, en escenarios de Francia y Suiza, el último en noviembre de 2000. Murió el 17 de octubre de 2001.

Cuando le preguntaban a Micheline, cómo hizo para compaginar dos disciplinas tan distintas, siempre respondía: "El deporte me enseñó a relajarme y el piano me dio fuertes bíceps y una sensación de movimiento y ritmo".

Y quería que la recordaran "simplemente como una concertista de piano que fue campeona olímpica".