Economía
Domingo 18 de Diciembre de 2011

Desde el Matadero de Malargüe se exporta chivos a siete países

El establecimiento ayudó a que parte de la producción caprina se pueda faenar en el departamento y vender al exterior. Entre mayo y setiembre se procesaron alrededor de 12.300 animales adultos 

El chivito malargüino se ha popularizado como el más exquisito del país, gracias a su buen sabor.

Criado en campos abiertos del secano sureño, alimentado por pasturas naturales y bajo la atenta mirada de los productores, en los primeros días de diciembre tiene un peso de entre 5 y 6 kilos, el ideal para degustarse debido a la textura de su carne, que “se deshace” luego de un breve tiempo puesto a dorar en horno de barro, sobre una parrilla o en los ensartadores con llamas alrededor que lo van cocinando lentamente.

Degustar un chivito es un clásico que no puede faltar en la mesa de muchas familias, pero para que el producto llegue a las góndolas de los supermercados de forma masiva, como se observa en los últimos años, debe ser faenado en condiciones de extremas medidas de higiene.

De allí que la Municipalidad de Malargüe desde el 2.000 cuenta con su matadero frigorífico caprino, con las habilitaciones de los organismos públicos correspondientes que autorizan el tránsito federal e incluso su exportación.

El objetivo de las autoridades de gobierno que en su momento idearon su construcción fue el de “fortalecer uno de los pilares de la economía del departamento: la ganadería, mejorando los dividendos de los puesteros”, puesto que hasta ese momento prácticamente el 100% de la producción malargüina salía en pie.

Si bien es cierto que no todos los ganaderos han mejorado sus ingresos, los que se organizaron en cooperativas u otras formas asociativas ya disfrutan de las ventajas de contar con el establecimiento, lo que ha traído aparejado una sensible disminución de la cantidad de chivitos que hoy salen en pie con relación a los últimos 11 años.

Se procesaron más de 12.000 caprinos adultos en 4 meses

Debido a las condiciones climáticas adversas que imperan sobre todo en el invierno del Sur mendocino y a las pautas culturales del manejo de rebaños, los puesteros locales obtienen una sola parición al año de las cabras, normalmente entre setiembre y octubre, lo que lleva a tener desde los primeros días de diciembre animalitos en condiciones de ser consumidos.

Dada la estacionalidad del producto, el Matadero también posibilita el carneo de animales de mayor tamaño cuyo destino principal es la exportación a países como Angola, Costa de Marfil, Omán, isla de San Martín, Estados Unidos, Curacao y Bahamas.

Alrededor de 9.600 animales adultos se faenaron bajo el ritual islámico Halal, palabra árabe que significa “permitido, autorizado o saludable”.

Cuando este término se aplica a alimentos, bebidas, cosméticos y medicamentos, implica que estos productos son aptos para ser consumidos por musulmanes.

Para que un alimento, bebida, cosmético y medicamento sea considerado Halal debe ajustarse a la normativa islámica contenida en el Corán, en las tradiciones del Profeta y en las enseñanzas de los juristas islámicos.

El año pasado se obtuvo la habilitación de planta para consolidación de cargas internacionales ante la Aduana de San Rafael (con jurisdicción en todo el Sur), con lo que los despachos a los distintos países se realizan directamente desde el Matadero.

De mayo a setiembre de este año se faenaron y cuartearon alrededor de 12.300 animales caprinos adultos, cumpliendo así con la carga y expedición de diez contenedores a diferentes destinos. Y dos grupos de productores asociados, cooperativas Las Vegas y El Carrizalito, exportaron cerca de 5.000 animales. 

Habilitado para envíos especiales a Oriente

El Matadero Frigorífico Caprino de Malargüe cuenta con habilitación para realizar faena convencional, Kosher y Halal.

Sus cámaras frigoríficas permiten tanto la refrigeración como el congelado de reses enteras y cuarteadas.

Cuenta con un sector especial de lavado y desinfección de vehículos que transportan hacienda y sustancias alimenticias.

Tiene una sala de cuarteo y envasado, lo que ha posibilitado dar un nuevo valor agregado al producto, generando así la posibilidad de llegar directamente al consumidor a través de góndolas y la apertura de nuevos mercados de exportación.

En el momento de mayor demanda, como los días previos a Navidad y Año Nuevo, trabajan dos turnos de 18 personas cada uno. La productividad diaria de faena, en temporada alta, se ubica entre las 1.200 y 1.500 reses menores a 10 kilos.

La capacidad de frío instalada es de aproximadamente 1.000 metros cúbicos, lo que permite almacenar 10.000 chivitos chicos, distribuida en dos cámaras de oreo, tres de refrigerado, dos túneles de congelado, dos cámaras de conserva de congelado y un local de expedición de la mercadería.

Todas las cámaras cuentan con un moderno sistema de monitoreo, lo que permite conocer a través de una computadora o de teléfonos celulares cualquier anormalidad que pudiera presentarse con los equipos de frío.

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