San Rafael
Martes 29 de Diciembre de 2015

Después del incendio Feyes aún lucha por nuevo hogar

Obra. Los trabajos se reiniciaron en agosto pero faltan por los menos $600.000 para terminar con el salón. Anhelo. Los alumnos quieren tener una nueva casa. Por ahora trabajan en el galpón de la calle Coronel Campos.

El 27 de mayo fue la fecha bisagra para Feyes, que sufrió un golpe devastador cuando un incendio destruyó gran parte de la histórica sede, ubicada en una vivienda de la calle Coronel Campos 367 de ciudad.
El fuego arrasó con todos los ambientes y gran parte de las máquinas con las que trabajaban los 70 alumnos que contiene la institución.
A partir de ese nefasto día quedaron dos alternativas, uno abandonar la obra que comenzó en 1969 y otro reiniciar la construcción del salón que posee la entidad en calle Vélez Sarsfield 2037.
Abnegada por cuidar a estos chicos, como los llama ella, su directora, Silvia Galilea de Riera, no lo dudó y apostó a continuar con este trabajo que es una marca registrada en San Rafael.
"Es que de los alumnos el mayor tiene 70 años, necesitan de Feyes para su contención", explicó la rectora y dijo que "verles su cara de tristeza porque habían perdido casi todo durante el incendio nos motivó a reiniciar la obra de la calle Vélez Sarsfield, que estuvo parada desde 1998".
Atacada por los vándalos, condenada al olvido por muchos gobiernos (Feyes es una institución privada que no recibe subsidios), las autoridades salieron a pedir ayuda y la comunidad respondió con donaciones de todo tipo. Asimismo la Comuna comprometió a varios empleados para retomar los trabajos.
"La tarea comenzó en agosto de este año con la construcción de un taller cocina, otro de repostería, dos aulas y la terminación de los baños para el personal y otros especiales para los alumnos", comentó Carlos Riera, hijo de Silvia, que también colabora con la institución. 
Pero todavía falta mucho camino por recorrer, ya que del total de la obra para que los chicos se muden a este nuevo edificio, resta al menos un 60% "que significan no menos de $600.000 de inversión", admitió Carlos.
"Nuestra intención era mudarnos en marzo del 2016 pero a este ritmo será difícil", señaló Silvia y recordó que "seguimos trabajando en los fondos de la propiedad de Coronel Campos".
Allí se hornearon los pan dulces que salieron a la venta para estas fiestas y todos los productos que la institución comercializa para poder subsistir. Pero el lugar no es cómodo y sigue siendo riesgoso a pesar del entusiasmo que tienen los chicos. No deja de ser una bomba de tiempo que en algún momento puede volver a explotar.
Rifas, eventos, donaciones y la colaboración de muchos mecenas sirvió para recomenzar un sueño que se  paralizó en 1998 y que ahora puede ser una realidad. "Es que el espacio es muy amplio y se necesita dinero para terminar con todo el salón".
Por ahora la provincia no aportó un  peso a pesar, dijo Silvia, "de algunas promesas de los funcionarios del anterior gobierno". 
Los chicos, algunos se van quedando solos por la muerte de sus padres, anhelan el nuevo hogar. "Hasta se ofrecieron a trabajar como obreros para ver cumplido su sueño de tener una nueva casa", comentó emocionado Carlos.
No falta mucho, quizás el último gran esfuerzo para que 70 chicos con múltiples discapacidades puedan tener su hogar para trabajar y divertirse.  Ellos merecen que este sueño se cumpla.
Marcelo Schmitt
unosanrafael2012@gmail.com

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