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Lunes 24 de Octubre de 2011

Disculpe, ya dimos

Una vez más se ha cumplido una de esas máximas no escritas que rigen en esta provincia: los mendocinos no votan para gobernador a alguien que ya lo ha sido. Parecía que en esta ocasión el mito iba a ser derribado por Roberto Iglesias, quien ocho años después de dejar el gobierno insistió en postularse como en 2007. Pero el grueso de los votantes volvió a negarle esa posibilidad al radical.

Nuestra Constitución provincial les prohíbe a los gobernadores la posibilidad de ser reelectos de manera consecutiva para un segundo período.

Pero si espera que su sucesor complete otro período de 4 años puede volver a presentarse. Después de la gestión Iglesias (1999-2003) pasaron por el Centro Cívico Julio Cobos y Celso Jaque. El Mula creyó entonces que había llegado la hora del regreso. Pero ayer habló el voto: gracias, ya dimos, le dijeron.

Es como si el ciudadano promedio entendiera que si la Constitución no acepta la reelección consecutiva del mandatario pues entonces debemos extender en el tiempo esa disposición.

Hay otra cosa muy importante: el mendocino banca y respeta al jefe del Poder Ejecutivo en el período en que éste representa la “institución gobernador”.

Pero al otro día de haber entregado la banda y el bastón, el votante da vuelta la hoja.

De allí que gobernadores que han tenido un altísimo grado de aceptación hasta el último día de su gestión desciendan notablemente a los pocos meses en la consideración popular.

¿Por qué cree usted que el zorro de Julio Cobos lanzó a poco de asumir aquella famosa frase que decía “en dos meses nadie se acordará de Iglesias”.

Fíjese, si no, lo que ocurrió con Jaque. El malargüino se apresta a concluir uno de los mandatos más tensos entre gobernante y ciudadanía que se recuerde, motivado por aquella famosa promesa de combatir con rapidez la inseguridad.

Esa fricción social no obstaculizó que la sociedad se hiciera cargo de lo que había votado y que jamás se pusiera en duda que Jaque debía gobernar hasta el último día de su mandato. Esa certeza hizo que la segunda parte de la gestión Jaque transcurriera por carriles más calmos.

Eso sí, el votante le había hecho saber a Jaque su enojo en las elecciones legislativas de 2009 cuando los radicales le sacaron veinte puntos de ventaja al oficialismo jaquista.

La gran discusión de estos días será: ¿Paco ganó sólo porque lo elevó el huracán Cristina? ¿O también porque se terminó por darle algún crédito a Jaque?

¿Cuánto demorará Francisco Pérez en pronunciar una frase del tipo “en dos meses nadie se acordará de Jaque”?

¿Le hará falta pronunciarla?

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