Economía

En el último año cerraron 18 secaderos en el departamento

Los empresarios están muy preocupados porque no pueden comprar materia prima en el mercado. Esta semana el ministro Marcelo Barg se reuniría con productores y ruralistas locales 

  • Alejandro Sánchez y José Antonio Salguero. Preocupados por la situación de los establecimientos industriales.

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  • Serrano. El ruralista admitió una posible caída del acuerdo de precios.

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El sector ciruelero está viviendo una crisis que ha costado la pérdida de 705 puestos de trabajo y el cierre de 18 establecimientos industriales que han decidido bajar sus persianas.

Las causas son múltiples: desde la pérdida de competitividad, el tipo de cambio, los atrasos en los reintegros del IVA hasta el aumento del costo laboral y la falta de oferta de ciruelas en el mercado que no les permiten a los industriales cumplir con los compromisos comerciales en el exterior del país.

Para el sector exportador se ha tornado un dolor de cabeza comprar la ciruela seca porque, según ellos, varios productores han pisado los stocks porque no están de acuerdo con los precios del convenio que firmó el sector por primera vez en la historia.

Preocupado por la falta de la materia prima, el titular de la empresa Frutagro, José Antonio Salguero, señaló que “para poder exportar necesitamos comprar 5 millones de kilos y a la fecha desde el 1 de mayo contamos con menos de la mitad de ese stock que necesitamos exportar”.

Agregó que “nosotros no queremos comprarle a Chile pero tampoco vamos a pagar precios fuera del convenio estipulado”.

La caída en 5 millones de dólares en las exportaciones argentinas durante el primer semestre avalan la preocupación del sector, que mira de reojo a los industriales chilenos que ya han tomado esa porción del mercado que los argentinos no pudieron satisfacer.

En ese sentido, el contador de la compañía, Alejandro Sánchez, mencionó que “los números hablan por sí solos y la pérdida de los puestos de trabajo le ocasionó a la economía sanrafaelina en 5 meses un faltante de varios millones de pesos en salarios que no se trasladaron al consumo”.

La situación es crítica y por ese motivo desde la empresa le enviaron una nota con información del sector al ministro de Producción, Marcelo Barg.

El punto que más preocupa es la imposibilidad de comprar ciruelas en el mercado interno, que atribuyen a la especulación que algunos productores estarían realizando para levantar los precios que en el convenio tenían un piso por kilo de $4,30 y un techo, según el calibrado, de $5,20.

Al respecto, Sánchez señaló que “la empresa se ha contactado con la mayoría de los productores del sector y se niegan a vender, por eso no entendemos cómo en el convenio se mencionó un stock aproximado de 5 millones de kilos y ahora esa ciruela no aparece por ningún lado”.

A la falta de la materia prima principal se suma que hay otros factores que han deteriorado el sector industrial, como por ejemplo los atrasos de un año en los reintegros por IVA, cuando en Chile la devolución se realiza en 5 días.

“Estamos compitiendo con un país que tiene una producción pareja todos los años con reglas claras y que paga aranceles de importación mucho más bajos que los nuestros, la única ventaja que tenemos es la calidad de nuestro producto”, señaló Salguero.

Exportación y consumo interno

El presidente de la Sociedad Rural en el departamento, Marcelo Serrano, advirtió de que “el convenio de precios que firmaron los industriales, productores y el Gobierno se puede caer porque los empresarios están en dificultades y no se está comprando ciruela”.
El ruralista admitió que el sector está en crisis y que “esta semana habrá una reunión con el ministro de Producción, Marcelo Barg, para evitar la caída del convenio de precios y empezar a promover un plan estratégico para el sector, como lo tiene la industria vitivinícola”.
En ese sentido se mostró preocupado por el cierre de varios secaderos y acusó que algunos compradores “no están respetando los precios del convenio y además pretenden cobrar el calibrado, que significa 0,35 centavos por kilo.
En estas condiciones no se puede trabajar y encima tenemos que pensar en el año que viene, porque si mejora la cosecha y se caen las industrias no vamos a poder colocar la producción.
Según Serrano, “la clave está en encontrar herramientas para incentivar la exportación con la compra de la fruta local y generar políticas para despertar al consumo interno para ordenar los precios”.
En la góndola de un supermercado, el kilo de ciruela cuesta $40 y el productor recibe como mínimo $4, ejemplificó.
 

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