Mundo
Lunes 06 de Julio de 2015

Educación 2.0: Facebook y WhatsApp sepultan al pizarrón y la tiza

Algunos docentes ya apelan a las nuevas tecnologías para captar la atención de los alumnos. Los preparan para un mundo digital y los interpelan de otra manera. Los chicos se divierten con las materias.

Por Julián Vinacour
vinacour.julian@diariouno.net.ar
Del mismo modo en que la pava eléctrica relegó a la tetera o el CD sepultó al cassette, Facebook y WhatsApp opacan cada vez más al pizarrón y la tiza. 
Las nuevas tecnologías son herramientas que algunos profesores utilizan como complemento en sus clases y paulatinamente van ganándose un lugar dentro de un paradigma educativo que, según sostienen los especialistas, está en transición. 
Juan Pedro Quibar, de 23 años, es profesor de historia en 5°, 6° y 7°grado, y en la secundaria del colegio privado Norbridge. A sus alumnos los invitó a participar en “Aula Historia”, un grupo cerrado de Facebook que creó para que lo compartan con Napoleón, Nerón, San Martín y Calígula, entre otros personajes históricos.
Desde perfiles ficticios, pero que responden a los datos originales de estas figuras de enciclopedia, Quibar publica información que los chicos absorben mientras se divierten; también comentan y cuestionan.
En sus lecciones orales, Quibar otorga la mitad de la nota por la exposición en clase y la otra por un video que los chicos deben grabar mientras practican en sus casas. “Ellos quieren salir bien ante la cámara, entonces lo ensayan mil veces y cuando llegan al curso lo dicen perfecto”, cuenta Pedro.
“Para el próximo semestre tengo pensado pedirles que hagan memes con algunos hitos históricos. Por ejemplo, San Martín diciendo que el 25 de mayo de 1810 fue la Revolución y no la Independencia, que fue el 9 de julio de 1816. Ese lenguaje hace que lo retengan mucho más”, añade. 
Eduardo Cattaneo, profesor de Ética en el Colegio Murialdo, usa un aula virtual disponible gratuitamente para cualquiera. Allí se pueden hacer cuestionarios online, compartir material, videos, imágenes y películas.
“Les permito usar el celular: paso material por WhatsApp antes o durante la clase y así instalo el tema. El uso de la tecnología los motiva mucho, pero hay que marcar la diferencia entre diversión y trabajo”, explica.
“Hay temor al cambio, temor a no saber manejarlo. Pero tarde o temprano el cambio se va a dar. Si resucitara un médico que murió hace 50 años, sería imposible que ejerza hoy la medicina con los avances que hubo. En cambio, si pasara lo mismo con un docente, podría dar clases como en aquel entonces porque seguimos con el pizarrón y la tiza”, compara.
Adhiere pero con observaciones
Gonzalo Ponce, a cargo de TIC y Comunicación Social en el Instituto Maipú de Educación Integral (IMEI), les pide a sus alumnos que escriban columnas de opinión y hagan programas de radio en donde la tecnología les permite alcanzar estándares muy altos. Así, los estudiantes pueden aplicar la teoría y cualquier duda la pueden disipar por e-mail o por redes sociales con él. 
“Los alumnos están preocupados por cosas personales y estas prácticas les permiten expresarlas”, asegura Ponce, quien también es editor en la soporte on line de Diario UNO.
Sin embargo, Ponce reconoce que “cada grupo es diferente y una herramienta que funciona con un curso no necesariamente funciona con todos. Inclusive, dentro del mismo grupo funciona un trimestre y al otro no”. 
“La tecnología -agrega- es un arma de doble filo: por un lado, todo lo que señalamos; por el otro, pueden surgir problemas que hay que saber manejarlos, como virus o material sensible que alarme a los padres”. 
La opinión de los padres
Pedro Quibar explica que la opinión de los padres de sus alumnos está dividida. Una mitad son detractores, generalmente por miedo, y la otra alienta a seguir utilizando estas herramientas tecnológicas para enseñar. 
Análisis del encargado de diseñar las políticas educativas de Scioli
En diálogo con La Nación, España, quien integra la usina de ideas del sciolismo, expresó: “Los docentes hemos sido formados en un paradigma enciclopedista. “Se enseña gramática en vez de trabajar la comprensión lectora; ecuaciones en vez de resolver problemas como los de las pruebas PISA. 
“En la prueba Censal5, que evalúa la calidad educativa en Capital Federal, le plantean a los chicos cómo resolver la elección de un plan de celulares en base a los parámetros de su consumo y a la mayoría les va mal porque eso no se trabaja en la escuela. No trabajan sobre situaciones concretas. Seguimos con un peso muy fuerte del modelo enciclopedista”, aseguró.

Pedagogías alternativas con antecedentes centenarios 
La pedagogía Montessori, llamada así por la médica italiana María Montessori, su creadora, data de finales del S XIX y principios del XX. Este método educativo considera a la escuela no como un lugar donde el maestro transmite conocimientos, sino un lugar donde la inteligencia y la parte psíquica del niño se desarrollará a través de un trabajo libre con material didáctico especializado. 
La pedagogía Waldorf, cuya primera escuela se fundó en 1919 en Alemania, no utiliza exámenes y los niños aprender a escribir y leer después de los 6-7 años; antes juegan solamente. Hace hincapié en las artes como el teatro, la música y la pintura. 


 

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