San Rafael
Lunes 06 de Febrero de 2017

El alto costo de actuar fuera de la ley

Opinión sobre la mala costumbre que tenemos de naturalizar hechos ilegales y el costo que esto tiene. Dos ejemplos locales: ahogados y tránsito.

Querer encarrilar ciertas situaciones para llevarlas por el camino de la legalidad muchas veces es mal visto. Sin embargo, y acá va mi opinión subjetiva, si queremos mejorar nuestro país con potencial tenemos que bregar por ponernos en fila por ese camino, el de la ley.
Y doy un par de ejemplos de temas que afectan a San Rafael que tienen que ver con esto. La cantidad demasiado alta de ahogados en lagos y canales que tenemos en los veranos y que en esta temporada ha vuelto a repetirse.
Lo otro es la cifra tremendamente alta de víctimas fatales (y lesionados) por siniestros viales que nos ponen al tope en la provincia en este indeseado ranking y que en 2016, como muestra hoy este diario (página 8), hizo que tengamos la cifra más alta de muertos viales de los últimos cuatro años.
Sin entrar en casos particulares, hay que decir que los ahogados generalmente son en lugares donde está prohibido bañarse. Parece increíble, pero muchas voces en vez de hacer hincapié en esto se quejan de que no hay bañeros o que la Policía no controla a quienes se bañan en canales. Es decir, queremos imponer una "ley" a lo ilegal. Si está prohibido bañarse no hace falta ningún bañero ni cuerpo especialista de rescate. Está prohibido, listo.
Lamentablemente por estas costumbres al margen de la ley se pierden vidas, y jóvenes, y además luego se gastan recursos públicos en la búsqueda de los cuerpos.
Similar situación en la accidentología vial sanrafaelina. Que lo pozos, que la visión en la esquina, que es el otro, que esto, que lo otro, pero desviamos la mirada del punto principal: manejamos de forma imprudente y muchas veces demencial.
Tener treinta y ocho muertos en un año en una ciudad de 181.000 habitantes es sumamente grave. Grandes urbes del mundo con millones de habitantes tienen menos. Pero San Rafael no escapa a lo que pasa en el país, donde las cifras anuales siguen superando los 7.000 fallecidos, mientras otros países como Suecia, Holanda o España han logrado reducir en forma importante esas cifras fatales.

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