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Miércoles 14 de Diciembre de 2011

El asesino de Bélgica mató a una mujer en su casa antes de perpetrar el atentado

Nordine Amrani la había llevado a su vivienda con la promesa de un trabajo. La policía halló el cadáver poco después del ataque con granadas y armas. El ataque fue perpetrado en la plaza de Lieja, en Bélgica Un bebé herido en el ataque murió horas depués

Antes de llegar a la plaza principal de la ciudad de Lieja, donde mató a cuatro personas con granadas, Nordine Amrani había asesinado a una mujer, empleada doméstica de un vecino. La había llevado a su casa con la promesa de un trabajo

El cadáver fue encontrado "en un galpón de Amrani", dijo el fiscal de Lieja Cedric Visart de Bocarmé. Fue "asesinada justo antes de que Amrani fuera a la plaza Saint-Lambert" de Lieja para perpetrar la matanza.

 

Una de las hipótesis apunta a que Amrani la habría invitado a su casa bajo el pretexto de ofrecerle trabajo para luego agredirla y asesinarla.

 

Nordine Amrani había sido condenado varias veces por diversos delitos, entre ellos tenencia ilegal de armas. Estaba en libertad condicional y tenía el martes una cita en la policía para responder por una denuncia de agresión sexual. Nunca asistió.

 

Vestido con uniforme militar y armado con cuatro granadas, una pistola y un Fusil Automático Liviano (FAL), Amrani acudió a la plaza sobre el mediodía, se subió al techo de una panadería, tiró la primera granada y comenzó a disparar a ciegas contra las personas que esperaban el autobús. Poco después, agarró una pistola y se pegó un tiro. En total mató a dos adolescentes de 15 y 17 años, y a un bebé de 17 meses, que no pudo sobreponerse a sus heridas en el hospital.

 

La mayoría de los heridos fueron alcanzados por esquirlas de los vidrios destruidos por las granadas lazadas por Amrani. Cinco de los heridos se "encuentran en un estado grave", de acuerdo con el ministro del Interior, Joelle Milquet, incluida una mujer de 75 años.

 

El pánico se apoderó de un centro de LIja lleno de gente. Esta noche, una ciudad en estado de choque y encerrada a cal y canto vivía pendiente de la televisión. "No ha sido un acto de terrorismo. No ha sido un atentado. No hay amenazas", declaró ante las cámaras la ministra del Interior, Joëlle Milquet.

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