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Miércoles 20 de Abril de 2016

El campeón Martínez, en su propio laberinto

El Gurí sería duramente sancionado por el motor “tocado” en Concordia  y analiza la posibilidad de retirarse. 

Hay un antes y un después de la carrera disputada el domingo último en Concordia. La exclusión del campeón Omar Martínez, justo entrerriano él, revolucionó a tal punto la categoría, que no se habla de otra cosa.
Es que el motor del Ford, el de su propio equipo, el que fue un avión en el 2015 y venía gobernando el 2016, fue alterado claramente y, más allá de las excusas del Gurí, ronda una condena social hacia el veterano piloto, que seguramente derivará en una dura sanción deportiva.
Ayer pasó por la sede de la ACTC (se confirmó el clasificador final) y salió sin hacer declaraciones. Se le vino la noche.
El motor hizo la diferencia el año pasado para alcanzar su segunda corona. Y llegó a Concordia ganando en La Pampa y como líder. No descolló en la pista entrerriana y fue 11º, pero su auto fue puesto patas para arriba como nunca y ahí se detectaron 90 cc más de cilindrada, unos 12 HP más de potencia. Excluido, por supuesto.
Pero además, se comprobó que 5 de los 6 cigüeñales estaban alterados y precisamente el sábado, la presión de muchos pilotos hacia el presidente de la ACTC, Hugo Mazzacane, apuntaba ese detalle. De hecho, eso dijo otro entrerriano que prepara sus motores: Próspero Bonelli, que el domingo estuvo en la revisión técnica. Parece que, a diferencia de lo acostumbrado, revisaron todos los cilindros y no sólo el que estaba bien, aunque el Gurí en un comunicado se justificó diciendo que usaron un motor de repuesto. Se viene la sanción, todo el ambiente ya lo condena. Una mancha negra para el TC.

Fuente: Diario La Capital (Rosario) 

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