Jueves 07 de Julio de 2016

​El cuerpo del Oso Arturo fue enterrado en el zoológico

Luego de varias idas y venidas, se optó por eso tras surgir la versión de que lo cremarían. Denunciaron falta alimento balanceado en el lugar, pero Ambiente lo desmintió.

El oso polar Arturo falleció el domingo, pero al igual que durante sus últimos años de vida, todo lo que gira en torno a él se convierte en polémica. Tras la versión que dio ATE (Asociación Trabajadores del Estado) que aseguraba de que iban a cremar al animal, se decidió finalizar el asunto: enterrar el cuerpo en el Zoo de Mendoza donde vivió 22 años, ante escribana pública.
Desde el lunes hasta este miércoles se barajaron tres opciones sobre el destino de Arturo. La primera, si la necropsia arrojaba un resultado positivo, era embalsamarlo.
No obstante, el martes a primera hora desde Ambiente lo descartaron porque el estado de la piel no era el adecuado para la taxidermia y no resistiría en el tiempo.
Además, Humberto Mingorance, titular de la cartera, aseguró que "no es lo correcto exponer los restos del animal, analizando el cambio de paradigma en cuanto a los zoológicos y el exhibicionismo de animales para entretenimiento público".
Expuestas las razones, se analizó y eligió la opción de preservar los órganos y el esqueleto para destinarlos a la investigación científica, lo mismo que se hizo con Pelusa, la osa polar que compartía el recinto con Arturo hasta su fallecimiento en 2012, luego de una pelea entre ambos animales.
Sin embargo, en la mañana de ayer surgieron rumores impulsados por los trabajadores del paseo, que aseguraban haber recibido la orden de cremar el cadáver.
"La orden de Mingorance es que lo cremen directamente, que no lo embalsamen ni limpien la estructura ósea para armarlo, que es una especie de tributo que hacen los trabajadores hacia los animales con los que han tenido contacto", aseguró a primera hora el delegado gremial de ATE Jorge Cháves.
Pero para cortar por lo sano y evitar seguir polemizando, la Secretaría de Ambiente desmintió la posibilidad de cremación y, a través de la Dirección del Jardín Zoológico, tomó la decisión de enterrar el cuerpo del oso Arturo, que ya descansa en las laderas del Cerro de la Gloria.
En el entierro participó una escribana pública que certificó el acto. Esta medida, que es habitual ante cada muerte en el Zoo, fue impulsada desde el organismo para evitar futuras polémicas sobre el paradero del animal, como ocurrió hace algunas semanas tras el fallecimiento de Draculín, la pantera.
El alimento, otra discusión
Además de la supuesta cremación, Cháves aseguró que los trabajadores del Zoo le comunicaron que no hay alimento balanceado. "Está declarada la emergencia ambiental y ni si quiera hacen compra directa. El alimento se pide cuando los trabajadores ven que para determinado día va a alcanzar. Se pide con una semana de antelación", señaló.
Expresó también que el veterinario a cargo de las dietas de los animales fue trasladado a la Policía de Mendoza para trabajar en la caballería, por lo que ahora no hay quién diga si los alimentos son de buena calidad o no.
La Secretaría de Ambiente también desmintió esa versión, asegurando que "no es real que no haya alimento balanceado. En el depósito hay y no falta".
Diario Uno

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