San Rafael
Domingo 09 de Octubre de 2011

El duro oficio de ser cuidadores de presos

Los penitenciarios vigilan lo que la sociedad encierra. Aumento de los salarios y formación especial, las claves 

El trabajo dentro de la cárcel genera un alto grado de estrés para quienes son los encargados de mantener el orden dentro de la prisión.

En la penitenciaria de San Rafael trabajan 280 personas que se encargan de la seguridad interna, el cuidado del perímetro externo, administrativos y personal médico.

Allí los guardiacárceles están expuestos a un sinfín de situaciones que pueden alterar su conducta.

Para controlar posibles desvíos , el Ministerio de Seguridad de la Provincia elaboró un programa denominado “Cuidar al que cuida”.

Esta iniciativa tiene como objetivo crear las condiciones necesarias para que los penitenciarios puedan acceder a una serie de programas de apoyo psicológico legal, deportivo que se vinculan a proteger y cuidar la salud psíquica y física del colaborador.

Si bien este programa no se está implementando en el departamento, desde la dirección de la cárcel, su responsable, Ricardo Gatica, señaló que “el personal tiene programado un plan de capacitaciones que se cumple rigurosamente”.

Este programa es fundamental, aclaró Gatica, porque “les permite a los penitenciarios adquirir nuevas técnicas y perfeccionar su adiestramiento”.

Pero la clave más importante para que el personal mejore su autoestima es el incremento salarial progresivo.

En el año 2011 el Gobierno otorgó el 36,5 % de aumento, llevando el sueldo mínimo a $2.900.

A esta suma hay que agregarle las horas extras de acuerdo al régimen que cumplen los agentes, lo que eleva el salario 1.300 pesos, agregó el director de la cárcel.

Asimismo se ha cambiado el sistema de ascensos y promociones dándole prioridad al personal subalterno.

Este año al establecimiento ingresaron 30 nuevos agentes que debieron sortear tests psicológicos, de aptitud y de inteligencia.

En este tema Ricardo Gatica expresó que “el perfil del penitenciario ha cambiado mucho, hoy buscamos hacer hincapié en la prevención y no en la represión”.

Para poder articular este tipo de políticas se ha diseñado un sistema de ingreso muy riguroso que privilegia el grado de templanza que debe tener una persona para enfrentar situaciones límites.

Por eso es muy importante tener herramientas para contrarrestar las presiones que sufre el personal, recordó Gatica.

La relación con el mundo de los internos es una de las mayores preocupaciones.

Acá nos conocemos todos y quizás uno de los guardiacárceles tiene un vecino preso, por eso cuidamos mucho este aspecto, para evitar enfrentamientos, indicó el responsable de la penitenciaria.

Para mejorar la convivencia se incentivaron el estudio y el trabajo entre los internos.

Hoy el 50% de los presos está escolarizado, muchos iniciaron estudios universitarios y otros aprenden oficios.

En esta tarea es muy importante la actitud del personal penitenciario que trabaja junto con los presos.

Un ejemplo es la construcción de 60 camas que hicieron los presos con los agentes para una asociación de jubilados.

El trabajo, según Gatica, “dignifica al hombre y aquí intentamos enseñarles un oficio para que cuando salgan en libertad tengan con qué defenderse en la vida”.

La tarea y los objetivos en el penal se han modificado a partir de nuevas políticas que contienen al personal.
Todavía falta mucho, recordó Gatica, y una materia pendiente en mente es el programa “Cuidar al que cuida”.

Algunas deudas pendientes

Un nuevo Penal. La decisión de trasladar la cárcel a otro presdio dependerá del Gobernador de turno.

El edificio actual es obsoleto para la reeducación del preso y se necesita mucho dinero para reacondicionarlo.

Refacciones. La idea del director actual es arreglar los baños y construir en un futuro el casino para que el penitenciario tenga un lugar donde poder entretenerse

Psicólogos. Los profesionales que trabajan en la Penitenciaria trabajan con la población carcelaria y los agentes del Penal. El objetivo es cambiar esta realidad y que los penitenciarios tengan sus propios expertos.

Personal concursado. Si bien en San Rafael no hay muchos casos, 15 de los agentes se encuentran concursados por el endeudamiento que tienen, en el resto de la Provincia la cifra aumenta.
 

Comentarios