Sábado 03 de Septiembre de 2016

El emotivo adiós de Totti

El delantero italiano puso fin a sus 26 años de carrera en la Roma y lo comunicó a través de una carta dedicada a sus hinchas.

Francesco Totti, ídolo indiscutido de la Roma, anunció que pondrá punto final a su carrera en el equipo italiano cuando finalice la temporada. Para resumir sus 26 años en el club, Totti escribió una emotiva carta:

CARTA COMPLETA DE TOTTI

«Hace veintisiete años, llamaron a la puerta de nuestro apartamento de Roma. Mi madre, Fiorella, fue a abrir. Quien resultó estar al otro lado acabaría definiendo mi carrera futbolística.

Cuando abrió la puerta, un grupo de hombres se presentaron como directores deportivos. Pero no eran de Roma. Vestían de rojo y negro. Eran del AC Milan. Y querían que fuera a jugar a su equipo. A cualquier precio. Mi madre rechazó la propuesta.

¿Qué creéis que le dijo a los hombres? Cuando eres un niño en Roma, sólo hay dos opciones: o eres rojo o eres azul. Roma o Lazio. Pero en nuestra familia sólo había una opción posible.

Y entonces, cuando tenía 13 años, llamaron a mi puerta. Los hombres del Milan me pedían unirme a su club. Una oportunidad con un gran club italiano. ¿Qué podía elegir? Bueno, no era mi decisión, por supuesto. Mi mamma era la jefa. Lo sigue siendo. Y estaba muy unida a sus chicos, digámoslo así. Como cualquier madre italiana, era un poco sobreprotectora. No quería dejarme marchar de casa por miedo a que pasara algo. "No, no", le dijo a los directores. Eso es todo lo que tenía que decir. "No me interesa, no, no". Ese era el final. Mi primer fichaje fue rechazado por la jefa. Mi padre nos llevaba a mi hermano y a mí a nuestros partidos del fin de semana. Pero, de lunes a viernes, Mamma estaba al mando. Fue difícil decir que no al Milan. Habría significado mucho dinero para nuestra familia. Pero mi madre me enseñó una lección ese día. Tu hogar es lo más importante en la vida.

Unas semanas después, después de que acudiera un ojeador a uno de mis partidos, la Roma hizo una oferta. Iba a vestir la giallorrosa. Mamma lo sabía. Ayudó a mi carrera de muchas formas. Síu, era protectora -¡lo sigue siendo!-, pero hacía muchos sacrificios para asegurarse de que yo estuviera en el campo todos los días. Sé que aquellos primeros años fueron muy duros para ella. Era mi madre la que me llevaba a los entrenamientos. Fuera de los campos, esperaba por mí. Dos, tres, a veces cuatro horas mientras entrenaba. Lloviera, hiciera frídaba igual. Ella esperaba para que yo pudiera cumplir mi sueño.

No supe que iba a debutar con la Roma en el Estadio Olímpico hasta 90 minutos antes del partido. Me senté en el autobús que nos llevaba desde nuestras instalaciones campo y mi emoción creció. La calma que había cosechado durmiendo la noche anterior se había ido. Los fans de la Roma son diferentes a todos los demás. Esperan mucho de ti cuando vistes esa camiseta. Debes demostrar que vales y no tienes mucho margen de error.

Cuando entré al campo para el primer partido, estaba sobrepasado de orgullo por jugar en mi casa. Por mi abuelo, por mi familia. Y en 25 años de presión -y privilegio- eso nunca ha cambiado. Por supuesto he cometido errores. E incluso hubo un momento, hace 12 años, cuando pensé en dejar la Roma para irme al Real Madrid. Cuando un equipo muy exitoso, probablemente el más fuerte del mundo, se interesa por ti, empiezas a pensar como sería la vida allí. Hablé con el presidente de la Roma y eso me hizo pensarlo. Pero, al final, la charla que tuve con mi familia me recordó de qué va la vida en realidad. Tu hogar lo es todo.

Roma ha sido mi casa 39 años. Y en 25 años de futbolista, Roma ha sido mi casa. Ganando el Scudetto o jugando la Champions, espero haber representado y hecho crecer los colores de la Roma tan alto como sea posible. Espero haberos hecho sentir orgullosos. Podéis decir que soy un hombre de costumbres. Ni siquiera me fui de casa de mis padres hasta que no me prometí con mi mujer, Ilary.

Así que cuando echo la vista atrás y pienso en lo que echaré de menos, sé que será la rutina, las cosas del día a día. Las muchas horas de entrenamiento, las charlas en el vestuario. Creo que lo que más echaré de menos será tomar café con mis compañeros cada día. Quizá si vuelvo como director un día, esos momentos seguirán ahí.

La gente me pregunta, ¿por qué pasar toda tu vida en Roma? Roma es mi familia, mis amigos, la gente que quiero. Roma es el mar, las montañas, los monumentos. Roma son los romanos. Roma es la roja y amarilla. Roma, para mí, es el mundo.

Este club, esta ciudad, han sido mi vida.

Sempre»

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