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Domingo 30 de Octubre de 2011

El equilibrista y los contrapesos

Pérez ganó muy bien, pero su triunfo no fue arrasador como el de Cristina. Acá habrá pocas posibilidades para la hegemonía. La oposición tiene aire.

Manuel de Paz
mdepaz@diariouno.net.ar

Esto es bueno para Mendoza. A diferencia de lo que pasó en el país con la arrasadora Cristina, en nuestra provincia la elección para gobernador tuvo un claro ganador, Francisco Pérez. Pero su triunfo no sonó a paliza, sino a algo muy respetable pero que vino acompañado por diversos e interesantes matices.

El primero, como decíamos, es que la diferencia de votos con el segundo, Roberto Iglesias, no fue apabullante. Paco quedó siete puntos arriba del Mula (37 a 30). En cambio, Cristina le sacó 37 puntos al socialista Hermes Binner.

Otro matiz esencial es que los resultados provinciales del domingo pasado no significarán grandes cambios de poder en la Legislatura, ese órgano de contralor tan desacreditado pero tan necesario para la salud democrática.


Rarezas “gansas”

Pero además sirvió para que el Partido Demócrata volviera a un potable 14% de votos, que no es poca cosa y le insufla vida a ese partido tan venido a menos.

Esa agrupación sólo gobernaba dos comunas en la provincia pero uno de sus intendentes, Omar Parisi, de Luján, decidió a mitad de su gobierno que sólo el justicialismo tenía el libreto y el temple para gobernar y, con una frescura inigualable, se hizo “compañero peronista”.


El Rosales

No hay que olvidar que los gansos estaban ante una lenta pero muy probable extinción y que la aparición de Luis Rosales ha significado un soplo de aire.

Falta ver si esa brisa tendrá la habilidad para reanimar al espíritu ganso convaleciente.

¿La patriada del comentarista internacional de C5N fue una gustada pasajera o realmente pretende seguir armando un proyecto para sacar al PD del pozo?
La respuesta se irá dando de a poco, pero tendrá su confirmación en las elecciones legislativas de 2013.


Aprendiendo a gobernar
Lo concreto es que en Mendoza el poder ha quedado repartido. Ésa debería ser la primera gran enseñanza electoral para el tándem Paco Pérez-Carlos Ciurca.

Acá no hay posibilidad de hegemonía. Hay, sí, un claro ganador. Pero también un 63% de votantes que no optaron por Pérez.

Y, como si eso fuera poco, hay también un gobernador electo que tiene muy poca historia política.

Es decir, alguien que tiene todo por hacer en materia de liderazgo político.


Relatemos
Todo lo que haga Paco Pérez deberá tener una sabia mezcla de, por un lado, fortaleza y decisión y, por el otro, de andar con pie de plomo.

Esta segunda parte tiene que ver con la relación que Pérez y Ciurca establezcan con la Nación, sobre todo con respecto al libreto o al “relato” que Cristina y su mesa chica vayan hilvanando con relación a las provincias.

El lunes pasado, antes de irse unos días de vacaciones, Pérez sobreactuó algunas opiniones, por ejemplo, al querer marcarles la cancha a los sanjuaninos como diciendo: “Yo no soy pro minero como ellos”.


¡Chau duda!
Sin embargo, en otros aspectos estuvo bien.

Dejó en claro, por caso, que su estilo no será el de la duda, una de las cosas que más se le cuestionaron a aquel críptico Celso Jaque que dio a conocer su gabinete casi sobre el filo de su juramento como gobernador.

Pérez ya advirtió que no quedarán caras vinculadas al jaquismo en el gabinete que estrenará el 10 de diciembre.

Algo similar al “en dos meses nadie se acordará de Roberto Iglesias” que Julio Cobos lanzó a poco de asumir como mandatario provincial en 2003.

El otro gobernador
Entre los numerosos problemas de gestión a los que deberá hacer frente Paco Pérez está el del Jury de Enjuiciamiento contra Eduardo Frigerio, superintendente general de Irrigación.

Ésta es una de las instituciones emblemáticas de la provincia, al punto tal que al jefe de este organismo se lo llama “el gobernador del agua”.

A Frigerio, acusado de diversas irregularidades en la concesión de derechos de agua y de pozos, es muy probable que le llegue la etapa final del Jury cuando Paco Pérez esté inaugurando su gestión.

Sea cual fuere el resultado del Jury a Frigerio, es casi seguro que Pérez tendrá un modo de gestión muy distinto al que Jaque le dio a Irrigación, un ente que cada vez aparece más encapsulado y menos permeable a los controles.


Juntos, no revueltos
El “joven talentoso” –como Cristina Kirchner definió a Paco Pérez el domingo pasado durante la celebración del triunfo– deberá andar todo el tiempo con espíritu de equilibrista.

Eso será en su relación tanto con la oposición mendocina como la que deberá tejer con la Nación, que seguramente tendrá diferencias de estilo y de fondo con la que Jaque mantuvo con la Presidenta.


Ella y ellos
Si bien es cierto que aquí hay acatamiento a la figura de Cristina como conductora partidaria, también es real que por estas tierras no existe una similar obediencia a ciertos proyectos conceptuales más osados del kirchnerismo.

Acá, por ejemplo, buena parte de la dirigencia peronista no estuvo ni está de acuerdo con la ley del matrimonio igualitario. Acá, muchos peronistas de peso descartan también que se avance en modernizar la legislación sobre aborto o que se analice alivianar las penas por el consumo de marihuana.

De la misma manera que no pocos peronistas mendocinos aceptaron con resignación –pero sin compartir el fondo de la decisión– la reapertura de los juicios a los represores de la dictadura. Si por ellos hubiese sido, nunca deberían haberse aireado esos fantasmas.


Los nuevos
Por eso, no va a ser un lecho de rosas la relación con La Cámpora, que seguramente exigirá cargos claves en el gobierno de Paco Pérez.

Desde la Rosada ya lo obligaron a Jaque en su momento a que cediera varios lugares en las listas de candidatos para que jóvenes de La Cámpora pudieran llegar al Congreso y la Legislatura.


Otra vez no
Paco Pérez es puro futuro. Aunque ese porvenir esté lleno de asechanzas. En cambio, Roberto Iglesias ha vuelto a sentir en carne viva que es parte del pasado.

Como ya pasó en 2007, la ciudadanía volvió a negarle al Mula la posibilidad de retornar al sillón de San Martín.

El mendocino no reelige como jefe de la Casa de Gobierno a quienes ya ocuparon el cargo. Es una ley no escrita, pero que se viene cumpliendo a rajatabla. A tal punto que ni Cobos se animó a enfrentarla.
 

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