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Domingo 11 de Diciembre de 2011

El fiel estilo del kirchnerismo

Pocas sorpresas hubo en la designación del nuevo gabinete: Cristina apostó a la continuidad y lo conocido al momento de confirmar a sus ministros.

Gustavo Sylvestre
Especial para UNO


No hubo novedades ni sorpresas en la designación del nuevo gabinete. Fiel al estilo kirchnerista, la Presidenta apostó por la continuidad y lo conocido a la hora de confirmar ministros y remplazar a los que parten hacia el Parlamento nacional.

Ha realizado también la Presidenta, y mantenido, un equilibrio político entre los peronistas, los pingüinos y la nueva militancia juvenil.

Premió a dos históricos del gabinete, desde los tiempos iniciales de Néstor Kichner, como son Julio de Vido, hoy por hoy el hombre fuerte del Gobierno, que desde el Ministerio de Planificación federal tiene aceitados contactos con el gremialismo y los empresarios, y a Carlos Tomada, que seguirá manejando las delicadas relaciones con los gremios, en una etapa que se prevee de cierta conflictividad con el moyanismo.

Premió la Presidenta la militancia y la juventud, con el puesto mayor de jefe de Gabinete para un “mimado” del kirchnerismo, Juan Manuel Abal Medina, que ha sabido interpretar en los últimos años no solamente el corazón del pensamiento kirchnerista, sino al naciente cristinismo.

Es también esta designación un mensaje a los jóvenes de La Cámpora; si bien no proviene de ese sector, se pueden ver interpretados por el joven funcionario.

Hernán Lorenzino mantendrá la línea de Amado Boudou. El actual vicepresidente electo se lo había recomendado oportunamente a la Presidenta, y la prueba de fuego la tuvo el actual secretario de finanzas cuando fue elegido por Cristina para que lo acompañe en el último cónclave del G20. Se ve que pasó la prueba satisfactoriamente.

El nuevo ministro, de buenas relaciones con el mundo económico local y con el mundo financiero internacional, no sólo tendrá que enfrentar un frente interno que se puede complicar por la coyuntura internacional, sino que deberá terminar la negociación con el Club de París, que está en su instancia final. Para el área, han sido ratificados todos los secretarios; el único en dudas es Guillermo Moreno, cuyo destino aún es incierto.

La continuidad también se da en el Ministerio de Agricultura, donde todo el esquema organizado por el saliente ministro Julián Domínguez quedará bajo la batuta del patagónico Norberto Yahuar.

Es un gabinete que armoniza lo histórico y lo nuevo, donde la línea directriz la seguirá marcando la Presidenta, con un esquema de poder repartido justamente entre dos generaciones que deberán convivir bajo el mando político de Cristina de Kirchner.

Gobernar y ordenar fue la premisa presidencial para los días siguientes al triunfo del 3 de octubre, y es la línea para el segundo mandato. A eso, se sumará la premisa de “cada uno en lo suyo, hay que gestionar”. Eso es lo que ha pedido la Presidenta, no sólo a sus colaboradores, sino también a representantes de otras instituciones, con las cuales se ha reunido en los últimos días. “Cada uno en lo suyo, sin meterse en lo ajeno, y el que quiera hacer política, que se meta en un partido político o forme su partido” ha reflexionado la Presidenta, en obvia alusión a Hugo Moyano.

La relación con el sindicalista será uno de los puntos centrales, a definir, para el segundo mandato.

Hugo Moyano le confesó a un amigo sindicalista:”No me voy antes, cumpliré mi mandato y haré el 15 de diciembre un discurso fuerte de reclamos, pero sin romper”. El 15 es el Día del Camionero, y Moyano pretende hacer una demostración de fuerzas que por ahora no preocupa al Gobierno.

Moyano está en una encrucijada: ve cómo la relación con la Presidenta se ha ido enfriando, y en la ultima reunión confesó que no le atienden el teléfono, pero se le hará difícil romper después de haber sostenido el modelo y de haber recibido del Gobierno muchos beneficios para su gremio. Es precisamente lo que le reclaman los otros sindicalistas y le echan en cara: “Moyano laburó para él y para su gremio, se olvidó de los otros, y en cada ministerio tiene una quintita”, dicen al unísono varios dirigentes gremiales.

Los denominados gordos de la CGT preparan un plan en secreto: le están buscando ya remplazante a Moyano, imaginan una figura nueva en el sindicalismo, que no este quemada ni que represente el pasado, que acompañe al Gobierno y que encare una nueva etapa en la CGT.

Han bajado los decibeles de los ataques públicos a Moyano. Y esperarán a junio del año próximo para dar batalla. Por ahora, su nexo con el Gobierno es el secretario legal y técnico, Carlos Zanini.

La Presidenta ha puesto en marcha la maquinaria para el segundo mandato. Ha marcado una continuidad en la línea de accionar del Gobierno. Pero la continuidad de nombres no precisamente significará seguir en la misma dirección. Ha demostrado que puede cambiar y que cambiará donde la realidad lo indique, y que está dispuesta a dejar su sello y su marca para el segundo período. Sabe que no es fácil lo que tiene por delante.

El 54% de los votos obtenidos y la supremacía politica que tendrá durante los dos próximos años le dan un sustento de legitimidad pocas veces visto para un presidente en el actual período democrático. Pero al no contar con una posibilidad de reelección, habrá que ver cuánto tiempo pasa para que el peronismo comience a discutir quien la sucederá y que papel tendrá Cristina en esto.

Pero lo más terrenal será el curso que siga la crisis económica internacional, hoy con futuro impredecible.

Si bien hasta el FMI ha dicho que Argentina será uno de los pocos países cuya economía crecerá el año próximo, el Gobierno no podrá descuidarse.

Y por ese motivo la Presidenta habló de sintonía fina. En el gobernar y ordenar, Cristina de Kirchner tiene en claro que, como ya lo ha empezado a hacer, tiene que desandar el camino que en algunos temas inició Néstor Kirchner.

Está dispuesta a hacerlo, y así como hay temas que para su administración jamás permitirá, a los cuales Kirchner tal vez era más permeable,la Presidenta sabe que le va su vida en lograr que la Argentina mantenga los niveles de crecimiento y empleo que obtuvo durante los últimos ocho años pero, por sobre todas las cosas, en que el humor social la siga acompañando.

Histórico. Julio de Vido, el hombre fuerte con aceitados contactos gremiales y empresariales, tiene el pleno resplado de la presidenta Cristina de Kirchner.

 

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