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Jueves 03 de Marzo de 2016

El gigante de los 100 puntos en la NBA

Una noche en Filadelfia se produjo el récord. Wilt Chamberlain, de 2,16 metros de altura, logró la fabulosa marca personal. La historia del pivot que dejó huellas imborrables en el básquetbol mundial.

Era el más alto de su familia y sobresalía entre los 9 hermanos. El pibe crecía y crecía con las capacidades motrices muy desarrolladas. En la primaria en Filadelfia, estado de Pensilvania, demostraba que podía ser un buen atleta. Llegó a saltar 1,98m en alto y casi 7 metros en largo. Y era bastante veloz con sus largas zancadas. 
En 7º grado descubrió que el básquetbol también le gustaba y era un juego en equipo, para divertirse en el barrio y en la escuela. Seguía creciendo y al entrar al colegio secundario la vara de medición le tocaba la cabeza con 2,11 metros. 
Wilt Chamberlain, el chico nacido el 21 de agosto de 1936, entró al Instituto Overbrook, de Filadelfia, para iniciar su larga cadena de récords en el baloncesto. Entre 1951 y 1955 iba metiendo puntos y ganando torneos regionales y nacionales, como en un encuentro en donde marcó 90 puntos. Le llegaron becas de 200 universidades para anotarlo y optó por ir a la U de Kansas. 
Fue nombrado el mejor del torneo en 1957 y ya había sido anotado en el draft de la NBA por Philadelphia Warriors en el '55. Pero reglamentariamente debía cumplir 4 años en la universidad antes de ser un jugador profesional. 
El famoso equipo de básquetbol de exhibición Harlem Globetrotters lo tentó para hacer sus shows deportivos. No dudó y jugó un año y medio con los malabaristas. Varias veces jugó de base, con sus 2,16 metros. 
El flaco no creció más pero comenzó a ensanchar sus músculos y entró a la NBA en la temporada 1959-60, con 23 años. La máquina goleadora inició su rendidora campaña y tuvo un promedio de 37,6 puntos y 27 rebotes por partido en sus 72 presentaciones. Estuvo en el Juego de las Estrelas y fue elegido el mejor, también fue el primero que recibió el premio de mejor jugador y mejor novato de la temporada. En las finales de la Conferencia Este Philadelphia cayó frente a los Boston Celtics, con el astro de la defensa, Bill Russell. Eran tiempos de dominio de los Celtics con 11 títulos en 13 torneos. 
En la temporada 1961-1962 llegaría para Wilt Chamberlain su noche más gloriosa. Fue el viernes 2 de marzo del '62. Los Warriors ya estaban clasificados para los play off y jugaron con New York Knicks en el Hersheypark Arena, un estadio alternativo. Asistieron 4.124 personas y muchos medios de prensa ni fueron a cubrir el partido. Harvey Pollack, encargado de la mesa de control de Philadelphia, fue el que les pasó los datos, tras el encuentro, a algunos periodistas. 
Wilt estaba motivado y metió 23 puntos en el primer cuarto ante los Knicks. Los rivales sabían que uno de los puntos débiles del goleador eran los tiros libres –por eso lo frenaban con faltas– pero esa noche estuvo enchufado; sumó 41 puntos al final del segundo cuarto. 
En el vestuario un compañero gritó "Pasémosle la pelota a Wilt, para ver cuantos puntos puede meter". El DT dio el visto bueno. 
Chamberlain estaba imparable y llegó a los 69 unidades en el tercer parcial. Su propio récord era de 78 puntos en un partido y lo superó. A dos minutos y medio del final había convertido 92 y seguía embocando. A un minuto y medio del timbre final su compañero York Laerse le tiró una pelota para que, a la altura de la parte superior del tablero, la tomara y convirtiera una volcada fenomenal. Estaba en los 98 puntos y a 46 segundos del final logró lo que buscaba, la pelota entró y llegó su punto número 100. 
El público invadió el rectángulo y el partido se suspendió por 10 minutos. En la reanudación Chamberlain no ingresó. Ya había consumado su gran obra en el básquetbol de la NBA y el partido terminó Philadelphia Warriors 169-New York Knicks 147. 
Había embocado 36 de sus 63 envíos al aro de dos puntos y 28 de los 32 tiros libres lanzados. 
Al final de esa temporada (80 juegos) quedó con el fabuloso promedio de 50,4 puntos por partido (4.029 puntos en total) y además promedió 25,7 rebotes por juego. 
El gigante de Filadelfia quedó en la historia por sus 100 puntos y además porque su presencia dominante determinó que cambiaran algunas reglas. En su época universitaria se prohibieron las volcadas y como profesional decidieron ampliar la zona pintada bajo los cristales, para que no fuera tan dominante. 
Se retiró en 1973 y dejó 72 récords, de los cuales la mayoría está vigente, como los 55 rebotes en un partido. Wilt murió el 12 de octubre de 1999 a los 63 años y quedaron para siempre los 100 puntos logrados en un partido en 1962. 
Extraordinario e inigualable. 

Fuente: Diario UNO Mendoza

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