Política
Domingo 23 de Octubre de 2011

El gobernador olvidado

Los mendocinos, en realidad un grupo selecto, votaron por primera vez para elegir a su mandatario en 1820. Se llamaba Pedro Campos, pero fue depuesto y sucedido por Tomás Godoy Cruz, lo que ayudó a “enterrarlo” en las páginas de la historia.

Por Ariel Sevilla

El año 1820 es conocido como el de la anarquía. En enero, en San Juan se produjo el alzamiento del Cuerpo de Cazadores de los Andes, integrantes del Ejército de José de San Martín, que se acantonó y logró la adhesión de San Luis. Esta crisis fue reflejo de lo que se estaba dando en todo el país por los conflictos entre Buenos Aires y el interior, y produjo la ruptura de la Gobernación Intendencia de Cuyo, lo que a partir de febrero significó la separación de Mendoza, San Juan y San Luis. Desde entonces, en la región hubo tres provincias autónomas.

En ese caos, que alcanzó su cenit en febrero con la Batalla de Cepeda, a Mendoza no le quedó otra que elegir por primera vez a su gobernador, ya que hasta ese momento la autoridad era designada en el puerto del Río de la Plata. Aunque durante muchas décadas la cosa pública y la política quedaron restringidas a grupos de poder, ese fue el inicio la historia de la autonomía en las decisiones de los mendocinos.

Poco duró en el cargo
El primer mandatario elegido en Mendoza –en realidad, por un grupo “calificado” de vecinos– fue el teniente coronel Pedro José Campos, porteño radicado en la provincia que hacia 1820 era el jefe del Partido Federal. Esas pioneras elecciones fueron convocadas por el Cabildo, en el cual recayó el poder tras la renuncia de Toribio de Luzuriaga, último gobernador intendente de Cuyo (había tomado las riendas en agosto de 1816, tras la renuncia de José de San Martín para concentrarse a la última etapa del ensamblaje del Ejército de los Andes, que partiría hacia Chile en enero del ’17)

Campos gobernó –más o menos– del 22 de febrero al 6 de junio de ese año. Su gestión estuvo teñida por el lío institucional que produjo la anarquía: circulares para ordenar las fuerzas militares, notas sobre arrestos y desertores, reclamos por sueldos castrenses impagos y pedidos de ayuda por ganado perdido.

Fue depuesto, tras una revuelta en la que participaron incluso los mismos federales, disconformes con su gestión en la separación de Cuyo. Luego, la clase dirigente local, opuesta a la revolución federal, pudo reencaminar las cosas. Ahí, entonces entró en escena Tomás Godoy Cruz, quien asumió el 3 de julio de ese año y gobernó hasta 1822.

A Godoy Cruz se lo suele señalar como el primer gobernador de Mendoza. Y es cierto si se tiene en cuenta que creó el Poder Ejecutivo de la Provincia. A eso, hay que sumar también que fundó las bases para la provincia republicana: en su gestión surgieron las instituciones que luego pasaron a ser los poderes Legislativo y Judicial.

Sin embargo, aún correría mucha agua bajo el puente hasta que se configurara la figura de “gobernador” –más o menos- como en la actualidad.

El constitucional Cornelio Moyano
Con la sanción de la Constitución de Mendoza, en 1854, el Poder Ejecutivo tuvo una modificación: se formó el Consejo de Gobierno. Era un órgano entre consultor y senatorial (hasta entonces sólo existía la Sala de Representantes, formada por los diputados). Estaba integrado por el gobernador –lo presidía y elegía a los otros miembros–, un secretario de despacho, el presidente de la Cámara de Justicia, un empleado de Hacienda, dos ediles municipales y un ex gobernador o un ciudadano respetable.

El primer gobernador con esa modalidad y en el marco de la Constitución fue Juan Cornelio Moyano (1856-1859).

El mandatario unipersonal
El cargo de gobernador se configuró tal como se lo conoce hoy recién en 1895, con la reforma de la Carta Magna local. Esa modificación eliminó el Consejo de Gobierno e instauró el Poder Ejecutivo unipersonal.

Además, creó la Cámara de Senadores y el cargo de vicegobernador como vínculo entre los poderes Legislativo y Ejecutivo. La primera dupla fue Emilio Civit-Jacinto Álvarez, que fue electa en 1898.

Sin embargo, esta historia comenzó a dar un vuelco recién en 1918, cuando se realizó la primera elección por voto popular, secreto y universal –aunque sólo los varones–, según la Ley Sáenz Peña (de 1912). En esos comicios –que no estuvieron ajenos de conflictos, como tantos otros– fue elegido el radical José Néstor Lencinas, quien gobernó hasta su muerte en 1920.

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