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Martes 15 de Noviembre de 2011

El Gobierno abrió la planta de tratamientos de residuos patológicos en Capdeville

En ese lugar de Las Heras tratarán los desechos que pueden de transmitir enfermedades generadas en los centros sanitarios públicos y privados de la provincia. Desde 2007, se enterraban en El Borbollón. La inversión fue de $30 millones.

Por Gonzalo Ponce
gponce@diariouno.net.ar

La planta de tratamientos de residuos patológicos y farmacológicos de Capdeville (Las Heras) comenzará a funcionar este martes. En este lugar se tratarán los desechos pasibles de transmitir enfermedades generadas en los centros sanitarios, públicos y privados, de la provincia.

Con esta puesta en marcha -prevista para las 9.30 de este martes-, la concesionaria del servicio, la UTE Tysa-Lancef (controlada por el holding Pescarmona), comenzará con el reparto de cajas para que los efectores clasifiquen los residuos.

Luego serán recolectados por la UTE en camiones especialmente preparados para la conservación de este material y llevados a la planta. Por eso se calcula que en diciembre, el sistema estará funcionando a pleno.

Hasta 2007 este tipo de residuos era incinerado en los hornos del cementerio de Capital, que se cerraron por funcionar mal. Luego se los comenzó a llevar al distrito El Borbollón (ver claves), pero sin hacer el tratamiento que hará esta planta.

El secretario de Medio Ambiente, Pablo Gudiño, profundizó aspectos del funcionamiento de la nave que se ubica en Capdeville.

“El proceso comienza con la recolección de los residuos que el efector ya se ha encargado de clasificar. Luego se los lleva a la planta en la que residuos patológicos y farmacéuticos reciben un tratamiento por separado”, señaló.

Los residuos patológicos serán sometidos a un tratamiento de alta temperatura en lo que se conoce como “horno autoclave”. Aquí se logra la esterilización y la reducción del volumen de los residuos al 50%.

Los residuos farmacológicos, en tanto, van a un horno de termodestrucción, similar a un incinerador, que reduce a cenizas estos restos.

En ambos casos los residuos, después de este tratamiento, se encapsulan en cajas de cartón que también se impermeabilizan.

Finalmente se los destina al relleno sanitario en el basural de El Borbollón. “Los pozos en los que se entierra la basura patológica y farmacológica son exclusivamente para este fin, con la correspondiente impermeabilización”, resumió Gudiño.

El titular de Medio Ambiente aseguró que con la apertura de esta planta la provincia “ganará en seguridad y en la realización de prácticas sustentables, y cortará un posible gran eslabón en la cadena de infecciones, al lograr que los residuos patológicos queden destruidos totalmente y los patológicos sean esterilizados antes de ser enterrados”.

Gudiño agregó que la planta tiene un valor único para toda la provincia y destacó que con las pruebas realizadas se confirmó lo proyectado, es decir, que no hayan emanaciones de gases nocivos para el medio ambiente.

La inversión realizada por la UTE alcanza los $30 millones para la construcción de la planta. La concesión es de 10 años. Actualmente se analiza cuál será el precio del kilo de residuo tratado.

Se pagaría $19 el kilo
Desde el momento en que se cerraron los hornos que cumplían esta función en el cementerio de Capital, por obsoletos y por funcionar mal, se pensó en un nuevo sistema para deshacerse de los residuos patológicos y farmacológicos.

No fue fácil llevar adelante esta idea. En principio fue muy resistida por muchos de los actores del sector. Clínicas privadas, farmacias y empresas más chicas que realizaban el servicio de recolección lo cuestionaron.

Uno de los puntos que más pusieron bajo la lupa fue el del costo del servicio que la UTE dominada por el holding Pescarmona cobraría.

En 2007 el precio era de $11. Pero ahora una comisión integrada por dos representantes del Ministerio de Salud, dos de la Secretaría de Medio Ambiente y dos del ministerio de Infraestructura estudia cuál será el precio casi cinco años después.

El titular Ambiente adelantó que se habla de $19 por kilo, de acuerdo con las modificaciones en los costos. Pero remarcó que “se está estudiando y que todavía no está definido”.

 

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